
P.
PORTADA
AYALA, AÑO CIEN
DESDE LA AMPLIA, CURIOSA Y SENSIBLE MIRADA DE FRANCISCO AYALA UN SIGLO NOS CONTEMPLA. CIEN AÑOS DE RIGOR INTELECTUAL Y SERENIDAD CRÍTICA, DE VIGOROSA CREACIÓN, DE RADICAL COMPROMISO CON LA REALIDAD INMEDIATA Y LA MODERNIDAD
TODA UNA VIDA. EN LA PÁGINA DE LA DERECHA, EL NIÑO FRANCISCO AYALA CON SU PADRE. BAJO ESTAS LÍNEAS, EN COMPAÑÍA DE SU FAMILIA EN 1913 (EN EL CENTRO SENTADO)
FOTOS: FUNDACIÓN AYALA, SOCIEDAD ESTATAL DE CONMEMORACIONES CULTURALES Y ARCHIVO ABC
Francisco Ayala es un caso excepcional: va a celebrar su centenario con la misma lucidez, ironía y mala idea que siempre le ha caracterizado. Le fallan un poco la memoria y las piernas pero, en lo esencial, sigue idéntico a lo que siempre ha sido: una de las personas más inteligentes que he tenido la oportunidad de conocer. Y, sobre todo, más lúcido: su sereno pesimismo le ha hecho afrontar siempre la realidad, sin negarse a verla, como hacen imitando al avestruz tantos llamados intelectuales. Lo conocí hace cerca de cuarenta años, en mi primer viaje a Estados Unidos, por indicación de Vicente Lloréns. Lo ha contado él en el primer tomo de sus memorias, Recuerdos y olvidos. Poco después, la editorial Aguilar acordó publicar sus Obras Narrativas Completas y él, ante mi sorpresa, me eligió para hacer el estudio introductorio. Poco después lo entendí: le interesaba atraer al estudio de su obra a jóvenes españoles: hizo lo mismo con Helio Carpintero, José- Carlos Mainer, José Luis Abellán, Rosa Navarro... La explicación la dio en un artículo de Cuadernos Americanos, en diálogo con José Luis Aranguren: ¿Para quién escribimos nosotros? Su tesis era muy clara: no para los otros exiliados, ni para los hispanistas, ni siquiera para sus coetáneos; básicamente, para los lectores españoles, cuando pudieran llegarles sus escritos; y, dentro de eso, especialmente, para los más jóvenes. CON DISCRECIÓN. Supo volver del exilio con discreción, sin declaraciones políticas, integrándose poco a poco en algunos círculos culturales españoles. (No tuvieron tanto tacto, por ejemplo, sus compañeros de exilio Max Aub o Ramón J. Sender. Para celebrar públicamente esa incorporación, un grupo de ilustres escritores españoles (Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Antonio Buero Vallejo, José Luis Cano, Camilo José Cela, Miguel Delibes, Paulino Garagorri, Carmen Laforet, Pedro Laín Entralgo, Rafael Lapesa, Francisco Yndurain y Alonso Zamora Vicente) firmaron un texto de Salutación y bienvenida a Ayala, en el que yo también intervine.
ANDRÉS AMORÓS
Lo publicó la Prensa madrileña en junio de 1970 y decía así: La recuperación de Francisco Ayala para la vida cultural española significa un acontecimiento que nos complacemos en destacar ante la opinión pública. A sus frecuentes estancias en España, durante los últimos años, y a su viva y directa preocupación por nuestros problemas, ha venido a unirse ahora la publicación gradual de algunas de sus obras narrativas y ensayísticas. En este año, precisamente, se ponen al alcance de los lectores de nuestro país la novela El fondo del vaso (que enlaza con Muertes de perro, aparecida en 1969) su estudio sobre La estructura narrativa y el conjunto de cuentos Los usurpadores. Formulamos los más sinceros votos para que otras importantes obras suyas, aún no conocidas aquí, completen este ciclo integrador. Al saludar a Francisco Ayala, de nuevo entre nosotros, expresamos profunda alegría por este progresivo conocimiento y reconocimiento de un valor intelectual y literario español universalmente apreciado OBRA MAESTRA. Francisco Ayala y yo hemos compartido muchos ratos, a lo largo de los años, he conocido sus opiniones sobre mucha gente... Recuerdo especialmente una estancia de varios días en Oviedo, cuando acababa de aparecer la que es, probablemente, su obra maestra, El jardín de las delicias. Una tarde, visitamos juntos lo que los ovetenses llaman los monumentos la maravillosa Santa María del Naranco. Bajamos luego caminando y nos paramos en un chigre: allí, viendo caer la tarde, comentamos su libro... Uno de los pocos rasgos que muestran cómo le ha afectado el paso del tiempo es que ha relajado un poco su tradicional reserva o timidez para expresar los afectos. Desde hace un par
de años, ha comenzado a hacerlo: me produce ternura pero también he de confesarlo algo de temor. Ahora está cansado por tantos homenajes pero su lucidez sigue viva. Está flaco, tiene las piernas delgaditas pero sólo renuncia a su whiskey porque yo no le acompaño. Insiste en lo que más le preocupa: Nunca se había caído tan bajo... En todo. Y no sólo en España, en el mundo entero... Yo digo muchos disparates, por la edad. Eso, hoy, no llama la atención apostillo yo, en broma. ¡Todo lo contrario! Lo que resultaría llamativo, extrañísimo, sería no decir disparates... Hablamos de algunos escritores, de algunos personajes públicos: ¡Es algo indescriptible! ¡Eligen a los peores! CABALLERO GRANADINO. Pero no es ningún cascarrabias sino lo que él mismo definió, en un texto inolvidable, al comentar un pasaje del Quijote: Un caballero granadino. Le comento sus primeras novelas, que ahora estoy releyendo, sus primeros artículos, y asegura con orgullo: Felizmente, no he encontrado nada de lo que tenga que avergonzarme. No todos pueden decir lo mismo, desde luego... Ahora, le preocupa resistir con dignidad el tiempo que le quede. Hablamos de literatura, como siempre: Desde mi avanzadísima edad, he llegado a comprender que toda mi vida no ha sido otra cosa que novela... Jamás le había oído decir eso, así que le pregunto y él aclara: La gente piensa que, por un lado, está la realidad, y, por otro, la ficción. Nada más equivocado: la realidad es lo que inventamos sobre ella, cómo la formamos, la imaginamos, la concebimos, la soñamos... Le recuerdo uno de sus títulos: Realidad y ensueño. Sí, así es. Y sale a la escalera para despedirme, como tantas veces, a lo largo de los años. Uno de los privilegios que me ha dado la vida es haber podido intimar con gentes como Francisco Ayala.
ABCD 4
FELIZMENTE, NO HE ENCONTRADO NADA DE LO QUE TENGA QUE AVERGONZARME SEÑALA AYALA AL RECORDAR SUS PRIMEROS LIBROS