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P. LAS LETRAS DEL MIEDO NUEVOS GÓTICOS, VAMPIROS Y PSICÓPATAS LA MODERNA LITERATURA DE TERROR HA SABIDO CREAR SUS PROPIOS MITOS TANTO COMO REVITALIZAR LOS CLÁSICOS FÉLIX ROMEO LOS NUEVOS GÓTICOS. Patrick y Bradford Morrow publicaron en 1991 Los nuevos góticos (Minotauro) una antología que recogía a escritores cuyo mundo heredaba, en más de un sentido, la tradición de Horace Walpole y de Matthew Lewis y también la de Edgar Allan Poe. Patrick (1950) cuyo padre fue director del manicomio de Broadmoor, acababa de presentarse con tres libros que le habían convertido en escritor de culto: los relatos de Sangre y agua (Grijalbo) y dos novelas, Grotesco (Mondadori) y Spider (Mondadori) Jeanette Winterson ha escrito que las raíces de están en Poe, pero su imaginación vive en algún infierno bestial donde Swift y Baudelaire gestionan la carnicería Entre los nuevos góticos estaba Martin Amis (1949) que se había adentrado en lo oscuro y en lo posnuclear en los relatos de Los monstruos de Einstein (Minotauro) aventura que proseguiría en su novela Campos de Londres (Anagrama) aunque su personaje más terrible no lo encontraría en su imaginación sino en la Historia: José Stalin, protagonista de Koba el terrible (Anagrama) Angela Carter (1940- 1992) ya era un clásico del género cuando apareció la antología. En 1967, había publicado su novela La juguetería mágica (Minotauro) en la que Melanie, huérfana, siente verdadero pánico cuando se muda a vivir con sus tíos. Joyce Carol Oates (1938) también fue seleccionada por y Morrow. En Zombie (DeBolsillo) una ficción de referencia, se mete en la cabeza de un psicópata gay (y un poco esquizofrénico) que quiere fabricar un zombi para que le conceda todos sus deseos sexuales, que no son pocos. En forma de diario, Zombie relata la turbación del protagonista y la hipocresía de un sistema social alienado. William T. Vollmann (1959) aparecía en la antología con un relato protagonizado por Poe, La tumba de las historias perdidas y es uno de los más interesantes autores estadounidenses de los últimos tiempos, y no sólo por sus historias de terror que ha decidido sacar de la experiencia directa con la realidad. VAMPIROS. Pero la neogótica más exitosa ha sido Anne Rice (1941) Comenzó a escribir Entrevista con el vampiro (Zeta bolsillo) como terapia, para intentar superar la muerte de su hija, debida a una leucemia. No sólo Anne Rice se ha interesado por los seguidores de Drácula: Stephen King (1947) el más famoso es- critor contemporáneo de terror, en El misterio de Salem s Lot (Plaza Janés) Poppy Z. Brite (1967) la nueva musa de la literatura de miedo, en La música de los vampiros (Martínez Roca) o Suzy McKee Charnas (1939) muy celebrada por El tapiz del vampiro (Martínez Roca) han conseguido hacer correr ríos de sangre. Entre lo vampírico y fantasmal está el mundo de Espido Freire (1974) en Irlanda (Planeta) el terror más cotidiano, a la manera de algunas ficciones de Cristina Fernández Cubas (1945) en Diabulus in musica (Planeta) más cerca del aliento fantasmagórico de Adelaida García Morales (1954) como el de su novela La lógica del vampiro (Anagrama) PSICÓPATAS. En 1991 también fue el año de una novela muy polémica de Bret Easton Ellis (1964) American Psycho (Ediciones B) Patrick Bateman, rico ejecutivo hastiado de todo y de todos, ganador, que conoce el arte del buen vestir y del buen comer, decide matar el aburrimiento asesinando a mendigos, putas, niños, amigos y perros. Chuck Palahniuk (1961) tan enfermo como Dennis Cooper (1953) pero mucho más asumido por el mainstream, es heredero de Bret Easton Ellis. En sus novelas están todas las patologías psiquiátricas del catálogo: en El club de lucha (El Aleph) la esquizofrenia; en Asfixia (Mondadori) un tipo que se cree Dios se atraganta en los restaurantes para ser salvado por algún cliente y crear así un vínculo de dependencia seudopaterno- filial; en Nana (Mondadori) un periodista descubre la causa de las muertes súbitas de bebés, una nana africana, y obtiene el poder de matar a voluntad. La lista de psicópatas terroríficos es bastante larga: William Wharton, protagonista de Mi idea de la diversión (Anagrama) de Will Self (1961) Frank Gauldhame, protagonista de La fábrica de avispas (Mondadori) de Iain M. Banks (1954) Grenouille, el asesino de la nariz prodigiosa creado por Patrick Süskind (1949) en El perfume (Seix Barral) Frank, carnicero experimental de Sopa de miso (Seix Barral) de Ryu Murakami (1952) Sapo, el asesino y jugador de Nadie conoce a nadie (Ediciones B) de Juan Bonilla (1966) o, el más famoso de todos, el Dr. Hannibal Lecter, la estrella de El silencio de los corderos (Mondadori) el caníbal creado por Thomas Harris (1940) Jean- Claude Romand no es un personaje de ficción, y por eso es más terrorífico. Emmanuel Carrère (1957) se acercó a su singular locura en El adversario (Anagrama) EL HORROR DE EXISTIR. FRANKENSTEIN (A LA DERECHA, IMAGEN DE LA PELÍCULA DE JAMES WHALE) ES EL EPÍTOME DEL QUE QUIZÁ SEA EL MIEDO MÁS PROFUNDO: EL MIEDO A TENER QUE VIVIR EL MIEDO ES EL MENSAJE VIVIMOS RODEADOS DE MIEDOS. MIEDOS REALES Y MIEDOS INFUNDADOS. MIEDOS QUE CONDICIONAN NUESTRO TRABAJO, NUESTRO OCIO Y LAS POLÍTICAS QUE NOS GOBIERNAN El reciente eclipse, cuya sombra cruzó transversalmente España desde Galicia hasta Murcia, fue la ocasión de un gran terror. Por las esquinas, la gente cacareaba los horribles peligros de mirar al sol directamente. Personas que uno había creído cultivadas y razonablemente escépticas aseguraban que el sol, durante el eclipse, emitía una radiación peligrosa. Los niños permanecieron encerrados en los colegios durante toda la mañana. Es posible que nadie haya tenido tanto miedo a un eclipse desde la Edad Media. Vivimos convencidos de estar sometidos a horrendos peligros. En 1931 ANDRÉS IBÁÑEZ Ernst Jünger publicó El instante peligroso, un libro de recortes e imágenes de prensa, en cuyo prólogo, y ya en tan temprana fecha, el escritor alemán caracteriza con inusitada claridad la moderna sensación de peligro ubicuo que hoy nos azota, un peligro que se manifiesta como el otro lado de nuestro orden y está decididamente relacionado con los medios de comunicación. MERCADERES DE MIEDO. Lo que no señala Jünger es el uso que la política haría y hace de ese miedo. La política se ha convertido en la lucha entre diferentes tipos de mercaderes de ABCD 6