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L. ENSAYO VALERIO MERINO ANDRÉS NEUMAN, ESCRITOR ASPIRO A SER UN CURIOSO EMPEDERNIDO, UN ASOMBRADO, UN BUSCADOR LO ÚLTIMO DEL NOVELISTA ANDRÉS NEUMAN NO ES UNA NOVELA. LO ÚLTIMO DEL POETA ANDRÉS NEUMAN TAMPOCO ES UN POEMARIO. LO ÚLTIMO DEL ESCRITOR TOTAL ANDRÉS NEUMAN SON LAS SENTENCIAS Y MICROENSAYOS RECOGIDOS EN EL EQUILIBRISTA CON ÉL HA CONVERSADO ABCD ÁNGELES LÓPEZ COMO UNA LENTA HISTORIA DE ENTUSIASMO DESCRIBE ANDRÉS NEUMAN (ARRIBA) EL PROCESO DE GESTACIÓN DE EL EQUILIBRISTA Es filólogo y se le nota, aunque pretenda disimularlo. De este residente en tierras de Granada pudiera decirse que es una voz del Renacimiento, soberano de tantas disciplinas como se propone: novelista, poeta, cuentista, antólogo, traductor, ensayista, columnista, guionista de tiras cómicas... La crítica no le ha escatimado elogios y tiene en su haber numerosos premios. Su nueva apuesta literaria dice de su eclecticismo y su intención sincrética: aforismos y ensayos mínimos, reunidos en un volumen donde el autor practica la reflexión descarnada, la acrobacia del verbo y la sinestesia del concepto, en ese cruce de caminos llamado literatura. Así es como Neuman nos habla de El equilibrista y su proceso de escritura. Un libro de estas características... ¿supone estar un año con un lápiz tras la oreja, como si fuera un frutero... atento a cualquier brizna de inspiración? En cierto modo, aunque el oficio del frutero me parece más difícil: se madruga demasiado... En total, El equilibrista me llevó unos cuatro o cinco años de trabajo a ráfagas. Fue la propia naturaleza del libro la que decidió el método. Al principio eran notas dispersas, tanteos. Lo más gozoso fue la libertad con que el material iba acumulándose. Vivía con la libreta en la mano y los ojos expectantes. Escribía en cualquier sitio, sin censuras, sin prejuicios unitarios. Al cabo del tiempo descubrí que aquel material guardaba cierta semejanza. Entonces vino la parte más seria y ex- haustiva, el trabajo con conciencia de conjunto, la búsqueda de una estructura ordenada. Finalmente tiré la mitad del material y me dediqué a pulir la mitad restante. Fue una lenta historia de entusiasmo. Tengo la íntima sensación de que lo suyo ha sido un homenaje a San Juan de la Cruz, cuando decía aquello de sin saber nada, pero todo entendiendo Ojalá. Ésa es una hermosa forma de entender el libro. Es cierto que muchas veces, al considerar que ya sabemos algo, clausuramos la puerta de la curiosidad y eso transforma nuestro saber en ignorancia. En ese sentido, la escritura se presenta como una persistencia en dejar las puertas abiertas. Novelista, cuentista, microensa- yista, aforista ¿aforero? poeta... ¿Qué es exactamente, amén de habitante del verbo? Alguien que, desde niño, necesita tocar las palabras. Alguien a quien le va la vida en ellas. Creo en lo que expresa uno de los aforismos del libro, escribir no es un deseo: es una orden Una orden íntima que obedezco agradecido. Para mí la escritura es una forma suprema de alegría. Aun cuando trate del dolor, la soledad, el miedo. O sobre todo entonces. ¿Es de los que piensa en educar al lector o sólo aspira a que éste le devuelva el libro reescrito y mejorado? Líbreme Jovellanos de educar a nadie. Además de pretencioso, me parecería falso. Creo más en los debates, incluso si hace falta en las provocacio- ABCD 22