Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SRECKO KOSOVEL ES UN POETA ANTE VARIAS ENCRUCIJADAS, QUE SUPO INTERPRETAR LAS PROFUNDAS CONTRADICCIONES DE SU TIEMPO Y POETIZAR LAS NO MENOS PROFUNDAS ANGUSTIAS DE SU YO. SANTIAGO MARTÍN NOS HA DADO DE ÉL MUCHO MÁS QUE UNA IMAGEN, AL ACERCARNOS EL CORAZÓN DE SU ESCRITURA AL PASO IGNACIO RUIZ QUINTANO Manda huevos nar anonadar mortales, Lucía En unyjupiterino ejercicio de fulmiEchebarría, manda huevos, ha dicho que los escritores viven de las subvenciones, con lo que la cultura se convierte en un instrumento del poder: debía de estar pensando, la mujer, en las zalemas de Umbral a Aznar y de Ferlosio a Zapatero después del Cervantes. Y puesta luego a fulminar y anonadar inmortales, ha añadido: Si una fuese hombre, ya estaría en la Academia A don Concha se le habrán caído en Jávea las bolsas de Mercadona al suelo. ¿Qué clase de razón es el machismo para impedir a nadie la entrada en la Academia? Pues la misma clase de razón que es el amiguismo para franquearla. Desengáñese usted le dijo un día García Sanchiz a Josefina Carabias sólo hay dos Academias en España: Academia pobre compuesta por académicos ricos, como la de Medicina, y Academia rica compuesta por académicos pobres, como la de la Lengua. García Sanchiz, un Savater de su época, sostenía que las letras son la única profesión en que la fama no trae consigo la riqueza, y que éste es el secreto de que la Academia abone dietas. Para cobrarlas, los académicos no tienen más que pasarse los jueves por la Docta Casa a incubar el huevo de la inmortalidad: ovoide es la lámpara que los ilumina y ovoide es la mesa en torno de la cual se reúnen, con un óvalo en el centro que d Ors denominó el bidet del idioma Al hambre de la posguerra, y en plena campaña por el plato único, d Ors acertó a proponer que se suprimiera el singular a la palabra huevo de modo que fuera siempre nombrado en plural: huevos. Y todo lo que no fuera eso resultaría, a la vez que una roñosería culinaria, un error gramatical. Este truco d orsiano fue a nuestra gastronomía lo que a la gastronomía inglesa había sido el de los eggs on toasts, en los que el pan está por debajo y los huevos por encima, de modo que, al partir éstos, se une y empapa aquél, sin el menor quebranto de los buenos modales de mesa. Camba lo resumió en una frase: Es un truco para no hacer sopas de pan en los huevos fritos, con lo cual resuelven hacer sopas de huevos fritos en el pan. Ahora, ¿qué fue primero, el huevo o la Academia? La Academia la fundó Felipe V, el Rey que perdió Gibraltar. Desde entonces, nuestra inmortalidad es una tertulia apacible rociada con pastas y Jerez de cuya dirección sólo fue despedido Pemán por un malentendido político; si hubiera sido lingüístico el malentendido, lo habrían despedido del Consejo Nacional. s dos imágenes lógica o semánticamente contrapuestas, cuyo efecto puede, según él, ser extravagante, pero no banal Kosovel libera su sentido en la sorpresa de las asociaciones y cree que la poesía moderna no tiene ligaduras y que su único compromiso es con la libertad: libertad de forma y de contenido le parecen los rasgos distintivos de la poesía y la poética modernas, a las que contribuyó con 170 poemas experimentales que Anton Ocvirk dejó fuera de la edición de sus Obras completas porque le parecían constructivistas y producto de una circunstancia histórica precisa que en nada coincidía con los parámetros estéticos del lector de 1946. Dieciocho años más tarde Ocvirk cambió de criterio y, en 1967, los publicó precedidos de un amplísimo prólogo y estudio. POLÍTICA Y ÉTICA. La poesía de Kosovel es una experiencia estética interesante no sólo por la innovación visual de la tipografía y el léxico empleados que es algo común a los distintos movimientos de vanguardia como por el tono político de sus imprecaciones y la vertiente ética de su tan rabiosa como justificada radicalidad. Su nihilismo se vuelve melancólico El dolor florece en la belleza y su economía lingüística se extrema: Ritmos agudos es el eje del cambio de esta escritura, de estirpe romántica y cuño expresionista, que el nacionalismo esloveno polarizará. Srecko Kosovel es un poeta ante varias encrucijadas, que supo interpretar las profundas contradicciones de su tiempo y poetizar las no menos profundas angustias de su yo. Santiago Martín nos ha dado de él mucho más que una imagen, al acercarnos el corazón de su escritura y las diversas claves de una obra tan sometida como ésta a los imperativos de la Historia y de la estética que la determinarán. Kosovel es el exponente de una parte y un momento muy concretos de Europa, cuyo injusto fondo supo, mucho mejor que otros, expresar. Su singularidad consiste en esa doble y paralela asunción del compromiso y la vanguardia, que hacen de su obra un implacable reflector aplicado a su realidad: a la de hoy, y no o no sólo a la de entonces. s (1904- 1926) y su, sin embargo, extensa obra pueden explicarse tanto desde el clima intelectual de las vanguardias, a las que por derecho propio pertenece, como por el contexto de incertidumbre geopolítica en que su escritura se desarrolló. Mi vida es mía, eslovena, libre, europea y eterna escribió a su profesor Dragan Sanda el 13 de septiembre de 1923, cuando la Italia fascista imponía sus leyes en el Carso, que había sido el paraíso de su adolescencia y juventud. Nacionalismo y vanguardia o, al revés, vanguardia y nacionalismo informan la instancia del discurso de Kosovel, cuya poética como la de los ultraístas españoles resulta tan ecléctica que casi no se la puede definir: está cercana al futurismo, pero también al expresionismo, al zenitismo y al constructivismo, con algunos de cuyos rasgos su poética y su poesía se podrían identificar. SENTIDO EFECTIVO En Kosovel no predomina una sola ni única tendencia sino el influjo de todas o casi todas ellas a la vez. Su idea del poema, expuesta en un texto fechado el 15 de julio de 1925, apuesta por la brevedad y lo que llama el sentido efectivo basado en el contraste entre ABCD 15