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ENSAYO Libros Un claro en el bosque ¿CUÁNTA GLOBALIZACIÓN PODEMOS SOPORTAR? Rüdiger Safranski Traducción de Raúl Gabás Tusquets. Barcelona, 2004 120 páginas, 11 euros V. Rubio La cirujía liberal de Aron LAS ETAPAS DEL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO Raymond Aron Traducción de Carmen García Trevijano Tecnos. Madrid, 2004 549 páginas, 42 euros H AY pensadores en los que confluye un extraño maridaje de análisis y, digamos, premonición. Su lectura tiene algo que escapa a la reflexión en sentido estricto. En los pliegues más profundos de su pensamiento anida algo inquietante y que escapa a la lógica puramente conceptual. Es difícil saber realmente en qué consiste esa inquietud, pero existe: es como una especie de vibración trágica que altera la consistencia pulcra de la superficie argumental. Por eso, cada relectura que se hace de sus obras desvela casi siempre claves que no se apreciaron otras veces. Quizá porque las páginas de sus textos ofrecen la extraña factura de una especie de prisma teórico que altera el efecto de su luz dependiendo de cómo lo situemos. Sin ánimo de agotar la nómina de autores, esto sucede con Tocqueville, Weber, Berlin y, por supuesto, Raymond Aron. ÜDIGER Safranski es un filósofo alemán de prestigio Premio Nietzsche 2000 conocido por sus biografías de Nietzsche, Schopenhauer y Heidegger. Además, con el popular Peter Sloterdijk, presenta un programa de filosofía en la televisión alemana. Ahora, después de publicar un ensayo titulado El mal, Rüdiger Safranski se aproxima al fenómeno de la globalización con un trabajo que ha tenido cierta repercusión en el mundo germano. El título ¿Cuánta globalización podemos soportar? y la ilustración de la sobrecubierta del libro Man Carring Globe, de Lael Anderson, permiten adivinar lo que el lector encontrará en sus páginas. Veamos. ¿Cuánta globalización podemos soportar? Ninguna. Y ello, según el filósofo, porque la globalización entre otras desgracias arruina la economía de pueblos enteros y saquea la Tierra. Una catástrofe natural de dimensiones globales sentencia Rüdiger Safranski. Pero, no todo está perdido, porque hay un movimiento crítico ONU, organizaciones y acuerdos interestatales encaminado a la contención de las consecuencias perversas generadas por el proceso de globalización. Por lo demás, el autor distingue la globalización, el hecho en sí, del globalismo, su ideología. Y el neoliberalismo, que usa la referencia a la globalización para deshacerse de las obligaciones sociales del capital, es la principal manifestación de esta ideología. R Filosofía versus Literatura LA ESCRITURA ELEGANTE. NARRAR Y PENSAR A CUENTO DE LA FILOSOFÍA Fernando Rodríguez Genovés Institució Alfons El Magnànim. Valencia, 2004 274 páginas El libro interesa por la defensa de la libertad y soberanía del individuo Poder de sugerencia En todos estos pensadores liberales fluye una corriente de análisis que es capaz de mantener actuales sus reflexiones. En Aron este hecho es, si cabe, más sorprendente aún ya que las vacaciones históricas que algunos quisieron ver tras el derribo del Muro berlinés se vieron interrumpidas abruptamente con la vuelta al pupitre de la Historia con mayúsculas que trajo el 11- S. En este sentido, Raymond Aron es un decisionista liberal que establece una conexión entre la soberanía doctrinaria de la inteligencia con la acción resolutiva de aquella tradición liberal lockeana la que no le temblaba el pulso a la hora de defender la libertad amenazada. En Las etapas del pensamiento sociológico vemos trazado el itinerario de la sociología contemporánea de la mano del estudio que hace Aron de sus principales teóricos. Sin embargo, esta es, tan sólo, la superficie del libro. Debajo de ella se acumulan sedimentos de estudio que exigen del lector una voluntad arqueológica de nivel. El poder de sugerencia de Aron está no sólo en su estilo aparentemente frío y positivista, sino en que este es una excusa para aplicar el bisturí diseccionador sin que nos salpiquen los abscesos que pueblan el tejido de la sociedad de masas y las abruptas tensiones y los difíciles equilibrios sobre los que se construye. ¿Qué alternativa a una globalización y un globalismo que ningún hombre soporta Rüdiger Safranski, inspirándose en Vico, echa mano de la metáfora del bosque y el claro la civilización es un claro en el bosque para reivindicar un nuevo claro que despeje la espesura global. ¿Qué claro? El placer de ser individuo, concluye el autor echando ahora mano de Rousseau. Placer que incluye la posibilidad del capricho, el cultivo de lo local, y la capacidad de desconectar para no estar accesible a los demás. Así, el individuo podrá discordar de la histeria globalista. Rüdiger Safranski, incapaz de superar los tópicos de la antiglobalización de manual, se mueve entre la plétora miserable de Charles Fourier y la sociedad del riesgo de Ulrich Beck. El autor, sin aportar ningún dato, sin ni siquiera conceder el beneficio de la duda a una globalización económica que ha mejorado la condición de vida de millones de personas, incurre en un catastrofismo gratuito que nos sitúa al borde de un abismo que no existe. Ahora bien, el libro interesa por las reflexiones que contiene sobre la naturaleza humana y por la defensa de la libertad y soberanía del individuo. Y ello, a pesar de que, a veces, el filósofo roza lo inefable o la autoayuda. Francamente, prefiero sus biografías de Nietzsche, Shopenhauer y Heidegger. RABAJO arduo es demoler una leyenda tan arraigada como la que incumbe sobre la cultura hispánica con relación a la filosofía. Nuestra lengua, tan rica y propicia para el cultivo de las artes, sería, en cambio, pobre y acaso adversa, o poco apta, para el ejercicio reflexivo. Nuestro pensamiento estaría así diluido en la literatura, fundido con ella en indisoluble unidad y comunión. Ha sido la aceptación de este corolario falaz el que mayor daño ha hecho a la filosofía hispánica reciente y sobre todo, a su estudio y or, denación. El hispanismo filosófico se constituyó como búsqueda de ese pensamiento allá donde lo hubiere y en la forma y modo que estuviere. Se prefirió hablar, pues, de pensamiento más que de filosofía hispánica. Pero, si bien es cierto que la filosofía es siempre pensamiento, es obvio también que no todo pensamiento es necesariamente pensamiento filosófico. La filosofía es y lo es de manera esencial también su forma expresiva, razón por la cual conviene mirar los géneros literarios con extrema atención, pues no son meros contenedores de significación, sino que son también significativos. Toda obra de arte es susceptible de análisis filosófico, pero en ningún modo esto la convierte en filosófica. Para que lo sea se requiere algo más, un cierto grado de autoconciencia en la expresión del pensamiento, es decir, que la forma expresiva acoja dentro de sí, esencialmente, la autoconciencia de ser expresión de pensamiento. La moda postmoderna cayó sobre este estado de cosas nuestro como una avalancha, complicando aún más la relación de la filosofía con la literatura al proponer como modelo de escritura la transgresión de géneros y al poner en práctica un ejercicio crítico que acababa disolviendo lo filosófico en lo literario. El libro de Rodríguez Genovés entra con destreza e ingenio en este conflicto irresuelto con la intención, por un lado, de rehabilitar el ensayo hispánico como forma plena de escritura filosófica que persigue la verdad sin renunciar a la belleza, al tiempo que, por otro lado, trata de restablecer unos límites entre los distintos géneros de escritura capaces de introducir claridad y distinción entre ficción y realidad, fábula y verdad, sentido y significación, argumento y argumentación. Es un certero ensayo en defensa del ensayo, escrito con sobriedad, mesura, discreción y buen gusto, y también con rigor, método y disciplina, que no están reñidos, pues la mejor defensa de este género debía, como le es propio, armarse de razones y promover una escritura elegante. T José María Lassalle Miquel Porta Perales Francisco José Martín 18 Blanco y Negro Cultural 6- 11- 2004 V. Rubio