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ENTREVISTA INSTALACIÓN Arte Tanto la imagen y el vídeo como la instalación son las herramientas visuales de Xavier Veilhan, cuyo propósito es seducir, rodear y atrapar al visitante de la galería Javier López, donde se exhibe su última serie en España Xavier Veilhan: Las obras son puntos de fuga donde coinciden artista y espectador S Xavier Veilhan (Lyon, 1963) uno de los jóvenes artistas franceses de mayor proyección internacional. Fiel a su galería española, la Javier López, de Madrid aunque también ha expuesto en nuestro país en la Fundación Joan Miró de Barcelona regresa a este espacio con un proyecto que conjuga imagen, instalación y vídeo, una técnica relativamente nueva para él, pero que ya ha trasladado a su particular universo. El resultado es Keep the Brown, donde se encuentran surrealismo, minimalismo, una lírica personal y una acentuación del movimiento con los que seduce al espectador. ¿Qué es Keep the Brown? El título hace referencia a una anécdota: cuando UPS, la empresa de mensajería, llevó a cabo el cambio de su logotipo, realizaron una operación de comunicación a través de su página web para explicarlo. Así daban a conocer que su intención era sólo cambiar el logotipo, pero mantener la identidad. El lema era keep the brown mantenemos el marrón que es el color corporativo de la marca. Así se titula el vídeo de la muestra, del que luego surgieron las imágenes fotográficas, y que terminé aplicando a toda la serie. Ésta está compuesta por un conjunto de pinturas en el sentido casi historicista del término, cuyas imágenes se inspiran en la pintura histórica, pero actualizadas y con un cierto distanciamiento. Por otro lado, la exposición cuenta con una instalación y un vídeo que son un dispositivo para implicar al espectador aún más en el mensaje. Mi trabajo trata siempre de implicar tanto física como mentalmente al espectador. ¿Dónde radica la novedad de esta serie? Yo creo que soy artista porque es la manera más sencilla para mí de ser compatible con la realidad. La realidad es como el punto de fuga de una perspectiva, algo que sabes que existe, pero que nunca llegas a alcanzar. Empleo muchos medios diferentes en función de la meta que busco, pero lo que particulariza a este trabajo es que he intentado ser muy liviano, aunque mantengo el mismo interés por temas o cuestiones serias que se sitúan inmediatamente detrás de esa primera apariencia liviana. La muestra se presenta en los dos espacios que tiene esta galería. ¿No dificulta eso su lectura? En mi trabajo siempre es muy importante el vínculo entre las piezas, pero también persigo que cada una muestre su autonomía. El mensaje contenido en las obras de ambos espacios es el mismo. Uno contiene el vídeo y la instalación y el otro, las imágenes, pero lo único que los diferencia es que el espectador se llevará una experiencia visual diferente de un ámbito y otro. No busco controlar este aspecto. Se sirve aquí de la fotografía, la instalación y el vídeo. ¿Qué le aporta cada técnica? Para mí, las obras, sean fotos, vídeos o pinturas, son siempre herramientas para poder comprender la realidad. Son múltiples las posibilidades de acercarnos a la realidad desde diferentes puntos. El empleo de las técnicas es muy pragmático. Muchas veces se basa en la interacción de muchos elementos, como la naturaleza del espacio, su dimensión, el público, el dinero... No es la misma una exposición para un museo que para un espacio privado. ¿Por qué renuncia al sonido en los vídeos? Para mí, los vídeos son como una extensión de mis paneles, de mis pinturas Desde esas imágenes fijas se puede imaginar un antes y un después. Por eso no veo razón para que el vídeo tenga sonido. E Además, a mí me interesa mucho la Historia de la modernidad, y el cine es un elemento muy importante de esa Historia. Me gusta mucho el cine antiguo, sus inicios. También estoy muy interesado en el uso que los científicos hacen o hicieron del cine, sobre todo algunos fisiologos a principio del siglo pasado. Entonces, el cine era empleado como una herramienta en su sentido más literal, simplemente como un modelo para acceder a un conocimiento que no se podía tener de otra forma. Esta es su tercera individual en Javier López. ¿Cómo es el Xavier Veilhan que comparece ahora en Madrid? Un artista más cotizado... Bromas aparte, esta mañana hablaba con un amigo del paisaje: para mí, las obras son cosas preexistentes. El trabajo del artista consiste en desplazarse dentro de un paisaje, de escoger cómo lo haces y hacia dónde, y descubrir las obras, más que crearlas. Desde mi primera exposición aquí, e incluso desde que empecé, lo único que he hecho ha sido aprender a moverme, a desplazarme por este paisaje. Quizás esto sea más visible en las exposiciones de museo. Yo intento transmitir al visitante esa sensación de movimiento. En esas exposiciones de museo se engloban sus retrospectivas, de las que cuenta con varias. ¿Cómo se enfrenta un artista joven a ellas? Yo nunca he entendido ese tipo de exposiciones como retrospectivas. De hecho, siempre han contado con piezas nuevas. Para mí eran más bien ocasiones para modificar y jugar con piezas ya hechas. Las piezas son autónomas, pero también móviles, en el sentido de que funcionan de manera diferente en función del entorno. No veo las cosas como algo fijo. Eso no me interesa. Siempre que vengo a Madrid tengo la oportunidad de visitar ciertos museos que me gustan mucho y de admirar a uno de mis artistas favoritos, como es Velázquez. Pero la experiencia visual que yo saco de Velázquez es probablemente muy diferente de la de su proyecto inicial, y eso es lo que enriquece aún más su trabajo. El proyecto es el mismo, pero siempre cuentas con una faceta más. Eso es lo que hace que el arte sea algo trascendente y a la vez simple, nunca una religión. ¿Qué espera del espectador? Que se sirva de las herramientas visuales que le proporciono y que las disfrute. Es una cuestión complicada porque cada vez que uno intenta proyectar hacia los demás, siempre se equivoca. Pero eso también está bien. Las obras son los puntos de fuga donde las miradas se encuentran, pero no se puede ver a los demás a través de una. Como dijo en su día Marcel Duchamp, y muchos artistas después, es el espectador el que hace la obra. También intento que la experiencia visual no sea sólo intelectual, sino también física, a veces incluso mucho, como en las instalaciones que rodean totalmente al espectador, como El bosque o La gruta, o los paneles en los que trabajaba con luz. En estas obras, es el espectador el que determina por el mismo lo que ve y durante cuanto tiempo, desde qué distancia... Un artista que partió de la pintura y ha acabado en el vídeo, ¿cómo se define a sí mismo? Como un artista visual y como un constructor. Me encanta comprobar cómo están hechas las cosas, cómo se sujetan, sus materiales... Para mí, hay una continuidad entre las formas y los proyectos conceptuales que las concibieron, con misterio, sí, pero sin que las formas conlleven, para mí, nada de moral. Son portadoras de una intensidad, pero no orientada, sin dirección. Por ejemplo, yo no soy una persona religiosa, pero cuando visito una iglesia, experimento una sensación muy fuerte, pero que no está orientada. Eso es lo que me permite interesarme por cuestiones que son reprobables moralmente. Javier Díaz- Guardiola Xavier Veilhan. Keep the Brown Galería Javier López. Madrid. C Manuel González Longoria, 7 y C José Marañón, 4. Hasta el 15 de mayo 30 Blanco y Negro Cultural 8- 4- 2004 Foto: Gonzalo Cruz