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Arte Matías Sánchez y la renovación pictórica Los cien años del Museo Egipcio de El Cairo Olafur Eliasson, hablemos del tiempo El espacio de la Sala de Turbinas de la Tate Modern, de Londres, ya se ha convertido en todo un reto, en un espacio sagrado por sus dimensiones, para buena parte de los artistas contemporáneos. Tras pasar por allí, Louise Bourgeois, Juan Muñoz y Anish Kapoor ahora le toca el turno al danés Olafur Eliasson JOSÉ MANUEL C OSTA EBIÓ ser Klee uno de los primeros en asegurar que la obra de arte se completa en el espectador. Si se cree en esa visión postromántica del arte, las personas de todas las edades y condiciones, tumbadas boca arriba en la gran sala de turbinas de la Tate Modern, están finalizando la última gran instalación de las Unilever Series el Weather Project de Olafur Eliasson. Quienes sólo conocen a Eliasson en directo por su trabajo en el Retiro madrileño tal vez no le profesan gran admiración. Aparentemente, aquel fue uno de los escasos puntos bajos de un artista bastante joven (Dinamarca, 1967) pero cuya obra ha mantenido un nivel de excelencia algo más que notable. De otro lado, lo de la Tate Modern siempre es otro flete. Como en el caso de Juan Muñoz, como en el de Anish Kapoor, Eliasson se ha dejado llevar por el inmenso espacio para producir una obra maestra cuando las obras maestras ya han muerto. Imbuido por el principio de la transparencia del proceso, Eliasson ha montado un juego óptico de funcionamiento diáfano. El asunto es bien simple. Al fondo de la sala se dispone un enorme semicírculo de material translúcido iluminado posteriormente por luces de dominancia amarilla. Desde el techo y llegando a la altura del semicírculo amarillo, Eliasson ha construido un espejo que abarca todo el techo D Vista del montaje de Olafur Eliasson 25 Blanco y Negro Cultural 27- 12- 2003