
CONCIERTOS
Música
EJOS del timorato Menichetti que planteaba Monicelli en el filme Un eroe dei nostri tempi, protagonizado por Alberto Sordi, Albert Dietrich Fischer Dieskau (Berlín, 1925) tiene más de Gregorio Alexandrovich Pechorin, el héroe que no pretendía serlo descrito por Lermontov en su pseudobiografía. Tal vez, porque las circunstancias se han encargado de subir al altar de los luchadores a este artista reducir a cantante a quien coquetea abiertamente con todas las facetas de la música, los pinceles y la literatura, empobrece la descripción de personajes como él que, con 20 años, ofreció sus primeros recitales públicos en Italia. No en un coliseo lírico, sino en el campo de prisioneros americano donde estuvo recluido.
Un héroe de nuestros tiempos L
Moderno y plural U
Intelectualmente inmenso
La dureza de aquellos comienzos curtió intelectualmente a este abanderado de la música capaz de defender con el mismo brío el repertorio lírico más convencional que la obra más comprometida de sus contemporáneos: desde valores en alza como Britten a simples apuestas en su momento, como Aribert Reinmann o Werner Henze, que crearon pensando en su voz. De héroe lo tildan los alumnos cuyas cuerdas, sin reparar en tesituras, ha templado. De sopranos como Christine Schaefer a barítonos como Goerne, todos ellos unidos por el denominador común de la excelencia. El tenor Ian Bostridge, que considera a su maestro un cantante intelectualmente inmenso comentaba la emoción que le produjo cuando, en la celebración de su 75 aniversario, Fischer- Dieskau confesó que, a pesar de haber empezado a educar su voz escolásticamente con 16 años, supo que era cantante desde que tuvo uso de razón, aprendiendo a imitar los sonidos que el mundo te proporciona, para luego utilizarlos como si se tratasen de una amplia paleta de colores Incluso algún colega de las generaciones más recientes que pudieKasskara Cortesía Universal Music
Dietrich Fischer Dieskau ran mostrar alguna discrepancia, como es el caso de Quasthof, no duda en situarle a continuación en el Olimpo al afirmar que Fischer Dieskau defendía muy bien los papeles de héroe, porque tenía una buena voz para ellos De ahí que, quien se apuntó como primer rol operístico el del Marqués de Posa de Don Carlos, encaje tan bien como recitador, de nuevo a la sombra de Felipe II y con la guerra de los Países Bajos como incendiario telón de fondo, en el cometido del Egmont de Beethoven, que ha programado el Palau de la Música de Valencia. Si el héroe de Schiller se enfrentaba al Monarca por defender a su amigo y, de paso, sus ideales, el de Goethe musicado por Beethoven se debate entre la lucha por la libertad y el amor por Klärchen, personaje que, en esta ocasión, a las órdenes de Miguel Ángel Martínez, defiende la soprano rumana Julia Varady, esposa en la vida real de Fischer Dieskau desde hace un cuarto de siglo.
Juan Antonio Llorente Orquesta de Valencia
Dir. M. A. Gómez Martínez. J. Varady, soprano. D. Fischer Dieskau, narrador. Beethoven: Sinfonía n 8; Ah, pérfido! op. 75; Egmont, Música incidental para el drama de Goethe, op. 84. Día 31 de octubre a las 19 30 horas. Palau. Valencia.
ARC Minkowski (París, 1962) ofrece hoy en el nuevo Auditorio de Tenerife de Santiago Calatrava un concierto con Romeo y Julieta de Héctor Berlioz. El prestigioso director galo propone una original interpretación de esta sinfonía dramática compuesta en 1839 sobre libreto de Émile Deschamps y que tanto gustó a Wagner en su momento, al combinar los timbres de los instrumentos modernos de la Orquesta Sinfónica de Tenerife con los antiguos de Les Musiciens
Dos amantes para Minkowski M
du Louvre, agrupación barroca que él mismo fundó en 1982. El concierto se inscribe dentro de la Temporada Tenerife Ópera 2003, cuando están a punto de celebrarse los doscientos años del nacimiento del compositor francés, y es la tercera vez que Minkowski acude a la isla canaria. Ésta es la segunda ocasión en que el director lleva a cabo este experimento de interpretación históricamente informada ya que en su grabación de otra pieza de Berlioz, la Sinfonía Fantástica, mez-
cló también los sonidos modernos de la Mahler Chamber Orchestra con los timbres antiguos de Les Musiciens du Louvre.
NA de las facetas en las que más sensiblemente ha mejorado nuestro ambiente musical en las últimas décadas es la del modo en que se presenta la música del presente. Si, en tiempos ya dejados atrás, la música del momento era interpretada salvo excepciones a falta de otra sin excesivo entusiasmo ni depurada preparación, es un hecho felizmente constatable que hoy abundan las sesiones de música contemporánea interpretadas por gente de alta preparación y calidad y que, sobre ello, la trabajan con el mismo interés y profesionalidad que ponen en los clásicos. Siempre con la cautelosa alusión a excepciones, hemos pasado del bolo al concierto. Entre los conjuntos que hoy trabajan con rigor, programan con imaginación y ofrecen en cada actuación la finura musical de sus integrantes, destaca el Plural Ensemble que fundó y dirige Fabián Panisello, compositor, violista y director argentino, afincado en Madrid desde hace ya unos años. La temporada del Plural Ensemble ofrece ahora una preciosa sesión con cuatro sugestivas composiciones de uno de nuestros más talentosos y refinados compositores el madrileño, afincado en Sevilla, César Camarero bien acompañadas por sendos hitos de dos maestros de la música moderna: Octandre de Edgar Varèse y el Concierto para violonchelo de Gyorgy Ligeti. De César Camarero hemos admirado recientemente una primera, valiente y lograda incursión en el teatro musical, pero en este concierto se nos proponen cuatro de sus piezas de concierto, con el atractivo de la diversidad de planteamientos que presentan: dos de ellas protagonizadas por el piano y las otras dos, por instrumen, tos de arco. Las pianísticas son de 1993: Finale, virtuosística página para piano solo, y Klangfarbenphonie, para piano y conjunto de ocho instrumentos. En cuanto a las piezas para arcos, se trata de dos estrenos absolutos y ambas aluden a amigos de Camarero tristemente desaparecidos: Chorro de luz hacia el interior de una galaxia, para violín y viola, es un homenaje a Paco Guerrero, quien fue uno de sus principales maestros; y el Poema a la memoria de Exiquio García Carbajo, para violín solo, de este mismo año, es la última música compuesta por César Camarero.
José Luis García del Busto M. Pérez Lago Plural Ensemble Marc Minkowski, director
Orquesta Sinfónica de Tenerife. Les Musiciens du Louvre. Coro de la Generalidad Valenciana. S. Brunet, soprano. L. Félix, tenor. A. Vernhes, barítono. Berlioz: Roméo et Juliette. Día 25 de octubre, 20 30 horas. Auditorio. Santa Cruz de Tenerife. Dir. Z. Nagy. Solista: A. L. Quintana, violonchelo. Camarero: Finale. Klangfarbenphonie. Chorro de luz hacia el interior de una galaxia. Ligeti: Concierto para violonchelo. Varèse: Density 21,5. Octandre. J. Arias Bal: Cantigas de amigo de Martín Codax. 29 de octubre. Auditorio Nacional. Madrid.
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Blanco y Negro Cultural 25- 10- 2003