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tenía todo para ser ninguneado por aquella burguesía patricia que miraba por encima del hombro a aquel meridional sine nobilitate y con los típicos modales confianzudos y chocarreros del bárbaro arribista. Lara lo debió de pasar mal cuando todavía no era Lara. Afortunadamente conoció a su futura esposa catalana detrás de una gran mujer termina habiendo un gran hombre que le ayudó a despojarse de su extranjería más o menos ocupante y le confirió cierto pedigree y algún contacto. Pocos han señalado estos días incluso en los corrillos de lo que alguien ha llamado primer funeral de Estado de la edición española el triunfo personal del antiguo xarnego ejemplo de integración (Artur Mas) cuya capilla ardiente se desplegó en la emblemática Casa Lleó Morera (1905; hoy sede de la Fundación Lara) uno de los hitos modernistas por cuya posesión han suspirado, desde principios de siglo, los cien apellidos más poderosos de la sociedad catalana. También a cuenta de su revancha personal, por cierto, hay que consignar que se hiciera finalmente con dos de las editoriales de cejas altas a las que miraba de reojo en sus comienzos: Destino (creadora del Nadal, el modelo culto del Planeta) y, más tarde, Seix Barral (la Anagrama de entonces, para entendernos) Como esos magnates surgidos de la nada que ilustran las vidas ejemplares del sueño estadounidense, Lara no era nadie, pero tenía ambición y talento. No fue un librepensador como ha señalado ridículamente el señor Piqué, pero, al tiempo que nunca ocultó sus simpatías por Franco, demostró un especial talento para no mezclar ideología con negocio. Le dio planetas a Sender (cuando el aragonés todavía era un semiproscrito) y a Semprún, Marsé o Vázquez Montalbán, mientras se forraba con las nostalgias franquistas de Vizcaíno Casas. Comprendió que había que editar en catalán y lo hizo, creando un prestigioso premio para libros en la lengua de Cambó y Macià. (Lara, por cierto, siempre tuvo una especial obsesión por los premios: el grupo que fundó es, sin duda, el que más galardones concede en este planeta) No estoy muy seguro de que contribuyera a acrecentar los hábitos de lectura de los españolitos, como se afirma, pero sí logró aumentar los hábitos de compra de libros al convertirlos en objetos que se podían regalar sin desdoro una vez al año (por lo menos) y en objetos nobles de decoración (a través de enciclopedias pagaderas en cómodos plazos mensuales) para los muebles- biblioteca de tantos Lara con Mercedes Salisachs en 1975 hogares de clase media de la España del desarrollo. Enciclopedias, dicho sea de paso, redactadas mayoritariamente por jóvenes catalanes antifranquistas. BERNHARD SIGUE VIVO A partir del próximo lunes tendrán lugar en el Goethe- Institut de Madrid unas jornadas en homenaje a Thomas Bernhard, uno de los más influyentes escritores europeos del último cuarto del siglo XX. Convertido ahora paradójicamente en una especie de icono literario en su Austria natal, su obra, que fue tempranamente traducida al castellano (por Alfaguara, Alianza y Anagrama especialmente) pasa en la actualidad por un relativo olvido en España, aunque afortunadamente su teatro completo sigue apareciendo (traducido, como la mayoría de su obra, por Miguel Sáenz) en la editorial vasca Hiru. Bernhard ha dejado su huella en numerosos escritores españoles hoy consagrados: Javier Marías, Félix de Azúa o José María Guelbenzu son algunos de los que se sintieron en su momento fascinados por el hipnótico y peculiar estilo del austriaco. Estas jornadas suponen una estupenda ocasión para acercarse al fascinante mundo del autor de Transtorno. Más información en www. goethe. de wm mad htm V 6. De nada. v Lara consiguió que, al menos una noche y un día al año, se hablara de libros en un país en el que casi nadie leía. Su sentido del espectáculo brillaba en la gala de entrega de su premio, que se concedía cada 15 de octubre (al principio tenía lugar el día de la Hispanidad Le encantaba fotografiarse con sonrisa de oreja a oreja entregando el talón millonario o un fajo de flamantes billetes de mil pelas encuadernados al sonrojado ganador. Supo ver por dónde venían los tiros de la nueva narrativa española a la que institucionalizó premiando a cuantos pudo: de Soledad Puértolas (lo que le costó una bronca del traicionado Herralde) a Antonio Muñoz Molina, a quien había descubierto Pere Gimferrer. Se apuntaba antes que nadie a todos los bombardeos literarios: luchó denodadamente (sin conseguirlos) por Pérez- Reverte o por Marías, a quienes ofreció el oro y el moro. Incluso sé de algún autor muy conocido a quien llamaba a horas intempestivas para ponerle de vuelta y media a su editor y prometerle que, si se iba con él, ganaría más y alcanzaría la gloria a velocidad turbo. Aprendió a rodearse de conspicuos colaboradores (una buena costumbre que no supieron seguir ciertos managers y directivos de sus empresas durante los nefastos noventa) Planeta no hubiera sido lo que hoy es sin el talento editorial y literario de gentes como Rafael Borrás (espero con ansiedad La batalla de Waterloo su libro de memorias) Manuel Lombardero, José María Valverde, Gabriel Oliver, Martí de Riquer, José Manuel Blecua, Carlos Pujol, y tantos otros. Creía en los editores con criterio incluso en un mundo en el que estos comenzaban a ser desplazados por ejecutivos (también, claro, en su propia empresa) que pensaban que vender libros era lo mismo que vender bayetas o alpargatas, y que estaban convencidos (como en su momento insinuó una de sus más conspicuas directoras) de que el mejor editor debía tener más de agresivo broker que de lector cualificado con olfato, gusto y sentido comercial. ¿Qué más puedo decirles? Personalmente no me gusta mucho el panorama editorial dominante, que han forjado empresarios como JMLH. Pero esa confesión es tan estúpida como declarar que no me gusta que llueva o que Bush ganara las últimas elecciones en EE. UU. El Faraón ha muerto. Y yo también pienso que conviene dejar testimonio de sus hazañas en las estelas funerarias de papel. Ya vendrán luego los arqueólogos. v Libros 4 La poesía de la ciencia 10 Ángela Vallvey 13 Imre Kertész 15 W. H. Auden 21 Robert D. Putnam Arte 25 Francesc Català- Roca 27 La foto española en el siglo XIX 28 T. Barreiro M. Gamdrup 29 Entrevista a Robert Longo 32 Wifredo Lam 34 Crónicas 03: Manet- Velazquez 36 Subastas 39 Entrevista a Yundi Li 40 Tres visiones de El Quijote 40 Bach, el músico sabio Música 37 Festival Mozart de La Coruña 38 Manon Lescaut en Sevilla Cine 42 La imitación en el cine 3 Blanco y Negro Cultural 17- 5- 2003 J. Boto