Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
La censura la España en moderna RICARDO G 1 utcM CÁRCEL ADIE puede negar la trascen dencia negativa de la censura en nuestro país. Las quejas de los inte lectuales sufridores de esa censura en los siglosXVI, XVII y bien ex presivas. Recuérdeseaquello que decía Nebrija: çSe me ha de obligar a creer que es falso lo mismo que estoy viendo claramente? La valoración de la signi ficación de la censura ha sido objeto de notables polémicasen España. La primen polémica fue específi camente jurisdiccional. ¿Quién tenía la legitimidad sobre el control censorial? ¿La Iglesia o el Estado? El pro blema planteado en el siglo XVIII se debatió a fondo en las Cortes de Cádiz, pero pronto sería desbordado por otra cuestión de mayor alcance y de enorme trascendencia ideológica. ¿Cuáles fueron las consecuencias de la censura sobre la producción cultural española? ¿Fue la censan la clave del subdesarrollo cultural español? El tema abierto por la pregunta de Masson en la Enciclopedia Metódica sal picó a toda la intelectualidad española del siglo XIX, desde la fatalista senten cia de Muñoz Torrero (En España, nunca se pudo pensar a la discusión Valera- Nuñez de Arce y. sobre todo, la confrontación pesimistas- optimistas en la célebre cuestión de la ciencia es pañola (Azcárate versas Menéndez Pelayo) Desde los años setenta del si glo XX, el debate ha tomado un perfil más tecnocrático. La batalla se ha centrado en el pro blema de la eficacia o ineficacia de la censura y la discusión se ha deslizado hacia nuevos derroteros antropológi cos como la presuntamente innata ca pacidad de los españoles para desobe decer las normas represivas sobre li bros prohibidos. La contraposición entre teoría y práctica de la represión ha proyectado a algunos historiadores (Kamen, especialmente) a la banaliza ción del fenómeno censorial. Quisiera en este articulo contri N siguieron los censores en cuyos argu mentos pesa más que lo ideológico la obsesión mediática del qué dirán, como aquel jesuita Minguijón que censuraba las obras de Las Casas, por decir cosas muy terribles y fieras de los soldados españoles que, aunque fueran verdad, bastaba representarlas al rey y sus ministros y no publicarlas, pues de ahí los extranjeros toman ar gumentos que llamar a los españoles crueles y fieros Efecto reflejo buir a enterrar algunos de los mitos o tópicos que han distorsionado la vi sión de la censura en nuestro país. El primero es el mito Inquisición, la creencia que la censura es sinó nimo de Inquisición. Lo cual no es cierto. Ni la Inquisición (salvo el pe ríodo 1520- 1554) ocupó acerca de las se licencias previas de impresión, ni su beligerancia fue la misma antes y des pués de 1640, puede olvidarse que la ni Inquisición no fue un poder autónomo sino que de él tiraron reyes y papas con períodos de especial dependencia de Roma y otros de Madrid. Los Índi ces de libros tantas veces disecciona dos sólo constituyen una pequeña parte de la realidad censorial, mucho más profunda que la que reflejan las prohibiciones y expurgos inquisito riales. política se deberia tener presente que la misma no sólo proviene de la Mo narquía sino de los muchos poderes entrecruzados que surcan el Estado moderno, inclusive los poderes loca les. Fue Argensola, al frente del grupo de presión aragonés, el que vetó la pu blicación en 1610 de la segunda parte de la biografía de Felipe II de Cabrera de Córdoba, el cronista del Rey Fue Caprnany el que desde la Real Acade mia de la Historia censuró y vetó la publicación de un Elogio a Felipe y en 1779, por considerar que no hablaba bien de los catalanes y podía ser con flictivo resucitar las viejas querellas de la guerra de Sucesión. La capaci dad operativa de los grandes monsnos de la historiografia liberal, Igle sia y Estado deberla ser matizada. El tercer mito es la imagen del pro pio censor sobre el que se han lanzado todo tipo de descalificacionesy ridicu lizaciones. contraponiendo su pre sunto pensamiento simple al pensa miento complejo del censurado. La lista de calificadores y censores de Mariana a Jovellanos invalidaria por sí misma la fácil etiquete descalifica dora. Pero no sólo creo que se pueden aportar múltiples testimonios de cen sores nada integristas (ciertamente, al lado de otros impresentables intelec tualmente) sino que se pueden racio nalizar los criterios que muchas veces En definitiva, desde mi punto de vista, el problema de la censura va más allá de la mera censura institu cional sobre la que siempre se ha foca lizado la atención. El auténtico drama de la misma es el singular efecto re flejo que contamina todo: a los lectores que se convierten en censores por de legación desde la famosa directriz del Cbute lege del ¡tuiS de 1640, los fra a ductores- espontáneos adaptadores, a los bibliotecarios con sus criterios de ordenación de libros, a los libreros que se acogieron con entusiasmo al expurgo para poder editar los libros sospechosos y a los autores que vivie ron presos del ipsedixit, la referencia de autoridad legitimadora (a cuyo riesgo vaya lo que escribo La cen sura fue una práctica cultural que traspasó los limites del poder, sus ins tituciones y sus hombres y que acabó impregnando de vocación censorial y vigilante del prójimo a todos y, desde luego, lastró de inhibiciones y distor siones mentales el pensamiento libre (la autocensura) Pero, ¿sólo afectó a España? ¿Hay motivos para un victi mismo censorial español respecto a Europa? sa es otra historia, de la que hablaremos en otro momento. Ricardo García Cárceles catedrá tico de Historia Moderna en la Uni versidad Autónoma de Barcelona Fuegocruzado El segundo mito es la sublimación de las abstracciones Iglesia- Estado. La censura eclesiástica es un conjunto de corrientes equivocas, muchas veces de signo contrario, en las que se constata el fuego cruzado de domini cos contra jesuitas, seculares contra regulares y otras especies enfrentadas que convierten la censura en arma arrojadiza de unos contra otros en función de la correlación de fuerzas respectivas. En cuanto a la censura de BmuoncA Mario Benedetli Subdesarrollo y letras de osadía bolsillo Áreas de conocimiento Anthony Giddeus HUMANIIMDES Lewis Carroll CIENCIAS SOCIALES Política y sociología CAMUS Albert Camus Crónicas (1944- 1953) Beckett Samuel Malone muere ii CSütJcAo; 0 Temáticas CLÁsicos DE GItECIA Rot Y Carlos Gaita Gual Bibliotecas Alianza Editorial; 1 393 85 90 a: Epicuro 91 742 64 14 7 Bluaci) sn Cultural 1- -1- -2002 1