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Crónicas 2002; 0 Las intervenciones arquitectónicas y urbanísticas en la zona de los museos de Madrid, que se han sucedido en pocos y muy intensos años, aún por cerrar su ciclo, es motivo de reflexión en este artículo Poéticasdel retorno DEU 1 N RODRÍGUEZ OR casualidad he caído en la cuenta de una las profundas transformaciones a las que va ser sometido nuestro ilustrado Paseo del Prado de Madrid. Los proyectos arquitectónicos y urbanísti cos de intervención sobre el mismo se han sucedido, casi en competencia y oportunidad, en pocose inten sos años. Como iban apareciendo uno tras otro, pare cían cosas independientes. Primero fue el proyecto de ampliación del Museodel Prado, con el ya célebre y complejo cubo de Rafael Moneo en el claustro de Los Jerónimos, aunque en realidad la intervención es de mucho mayor alcance y significado. Luego, como consecuencia de este proyecto de ampliación, se elaboraron otros planes museológicoy museográ fico para dar contenido a la intervención arquitectó nica en el edificio histórico de Juan de Villanuevay en su más inmediato entorno. Es deciz primero se decidió la arquitectura y su forma, al alimón entre políticos y arquitecto, y luego las funciones y usos que debían cumplir en el imparable y necesario pro yecto global de expansión del Museo. Y, puestos a ampliarse, decidieron también que era necesario ocupar el vecino Museo del Ejército, situado en el antiguo Salón de Reinos del viejo Palacio del Buen Retiro, con lo que parecía inevitable y feliz que mu chas pinturas del Museo volvieran a casa, entre ellas varias obras de Velázquez. gaz y si además se aceptase la propuesta de devolver todas las obras al lugar del que proceden, podría vol ver a escribirse la Historia de España y la Historia del Arte desde una nueva perspectiva que podría de jar en evidencia la construcción decimonónica de una Historia Nacional y centralista, lo que obligaba a imponer en museos como el del Prado criterios por Escuelas, Siglos y Naciones para organizar y estu diar las colecciones. En segundo Iug el edificio de Villanueva, ya vacio, podría destinarse a alguno de los usos previstos por el arquitecto de Carlos ifi, o Museo de Ciencias Naturales o Biblioteca Real, esto ya en el reinado de Carlos IV Esta última opción es particularmente interesante ya que llevaría apare jada la atención por una institución tan olvidada por los poderes públicos como la BibliotecaNacional. Ni que decir tiene que, además, todos estos retornos y cambios supondrían el multiplicarse de intervencio nes arquitectónicas en edilicios históricos lo que ayudaría a pulir los criterios sobre semejantes fenó menos, siempre tan polémicos, tanto desde un punto de vista legislativo como político, social como disci plinar y artistico. En fm, en este proceloso derramarse de benefi cios y nuevas emociones, el Museo del Prado, que preparaba su nueva ley para acompañar la nueva si tuación de museo ampliado y de la que nunca más se supo, mantiene también en obras casi eternas la re Cicerones pasado dei forma del Casón, con la pintura del siglo XIX. Es de Se trata, sin duda, de una gran oportunidad para cir, que las transformaciones y ampliaciones del Mu los historiadores del arte, como si de cicerones pa seo del Prado han motivado una cadena de aconteci del sado se tratase: guiamos para contemplar de nuevo, mientos sobre el patrimonio artistico y reconstruida, una pien histórica y simbólica funda arquitectónico sorprendentes, casi como en un mental de la Monarqula Hispánica de los Austrias. juego con las fichas del dominó. La lista de edificios Con una lógica parecida no resulta descabelladopro afectados y por afectar es impresionante: el propio poner que, ya puestos, podría continuar esta expan Museo, el claustro de Los Jerónimos, los accesos al sión, llena de rigor histórico y poético, en una espe edificio, el Casón del Buen Retiro, el Museo del Ejér cie de eterno retorno de las otras obras del Museo a cito (que afectará además al Alcázar de Ibledo, casi sus emplazamientoshistóricos ya que muchos de los como última ficha en la distancia) y buena parte de palacios, conventos e iglesias de los que proceden si ellos en el Paseo del Prado de Madrid, Sus vecinos no guen aM, como esperando y tal vez sea ese su des han tardado mucho en preparar sus ampliaciones, tino, esperar el regreso y por eso permanecen. necesarias. Mi comenzó el Museo Nacional Centro Varias consecuenciasbeneficiosas se me ocurren de Arte Reina Sofia, con proyecto de Nouvel o el Mu que pueden derivarse de estas poéticas del retorno seo Thyssen- Bornemisza. El proyecto de Nouvel no iniciadas con y en el Museo del Prado. En primer lu ha despertado polémicas, más bien seducción, y eso P que su ampliación da la espalda al Paseo del Prado y deja detrás el viejo edificio del Reina Sofia. Para cul minar este proceso, un último proyecto, esta vez ur banístico, busca vinculos para que todas esas piezas independientes recuperen un sentido y un signifi cado, como cosiéndolas, atándolas, devolviendo al Paseo, como en otro regreso poético, su condición ilustrada de Salón del Prado, que así fue proyectado en tiempos de Carlos III por José de Hermosilla y Ventura Rodríguez, con las prolongaciones de Reco letos y Atocha. Significado histórico Hernández de León y Siza, responsables del pro yecto del Paseo, han asumido lo que para mí no era sino fruto de la casualidad, es deciz han pensado en recomponer las piezas aisladas que se iban e iban transformando el Paseo del Prado sin guión previo, obviando su condición de Salón racionalista. Porque el Paseo nació primero de su traza urbanistica y luego fue ocupándose con distintas piezas arquitec tónicas que atendían siempre al lugar, a su relación con el Salón del Prado. Por eso incluso han dispuesto una prolongación y ensanchamiento de aceras pró ximas a la ampliación de Nouvel, como para que no se vaya del todo, como para mantener el retorno como principio compositivo, atentos al significado histórico del Paseo, zurciendo las piezas que se fuga ban en expansión incontenibla Es decix que han co menzado, y menos mal, por el final, cuando casi se trata de una operación que debiera haber sido la pri mera. Antes del proyecto de Siza y Hernández de León tuve la impresión de estar contemplando, en lo ya descrito, una vieja ciudad literaria, Farfellia, que cambiaba de nombre cada semana, como sus edifi cios y calles de lugar. Una última ocurrencia, tan ca sual como mi sorpresa ante los acontecimientos que ilustran esta poética del retornar: ¿por qué no devol ver a su posición originaria las fuentes de Cibeles y Neptuno, que nacieron para mirarse y sólo fueron alteradas a comienzosdel siglo XX? Sólome queda la sombra de una duda. Hace poco y a propósito del proyecto de Moneopara el Museo, decía Alvaro Siza, preguntado al respecto, que sólo la buena arquitec tura levanta polémicas. ¿Será verdad? 35 y -ir, IiuraI 23 l- 211112 1