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ENSAYO Libros El hombrenoes un animal El principio a humanidad de JEAN- CLAUDE G 1 JILLEBAUD Traducción Inés de Belaustegul Trfas Espasa. Madrid, 2002 368 paginas, euros 21 pesar notable eco obtenido del en Francia y en Latinoamérica, la obra de Jean- Claude Guillebaud es prácticamente desconocida en Es paña. De este ensayista y escritor fran cés- -galardonado numerosos pre con mios y colaborador de Le Monde, Sud Ouest y Le Nouvel Observateui- lec el tor en lengua española sólo tiene ac ceso a dos libros, La traición a la Ilus tración, editado en Argentina por Ma nantial, y La tiranía delplacer, editado en España por Andrés Bello. En esos trabajos, así como en La refondation da monde y L Esprit da lieu, nuestro autor critica el hedonismo, el vacío contemporáneo, el individualismo y, también, el cientificismo y la progre siva deshumanización a la cual se ve sometido el ser humano. Y precisa mente a la crítica radical del cienti ficismo y la deshumanización del hombre dedica Guillebaud el que sin duda es su mejor libro, El principio de humanidad. El ensayista francés, que pone a nuestro alcance una información ex cepcional que por sí sola justifica el II bro, repasa la revolución biolítica que- -protagonizadapor la biologia, la ge nética, la etología, la neurociencia y las ciencias cognitivas en general- -mi nimiza la frontera entre lo humano y A lo no humano hasta el punto de afir mar que la diferencia entre el hombre y el animal es una mera cuestión de grado. Guillebaud, por el contrario, sostiene que el hombre no puede equi pararse ni al animal, ni a la máquina, ni a la cosa porque existe una humani dad irreductible que define y singula riza a la especie humana. ¿Qué singu laridad? El constituir un proyecto, una posibilidad de hacerse en la que interviene la elección ética y la volun tad de reconocimiento colectivo, En definitiva, para el autor, la ciencia, a pesar de su prepotencia, es incapaz de aprehender la totalidad de la experien cia humana. Beatería Icista Si es cierto que, stricto sensu, Gui llebaud no logra refutar determinadas teorías científicas- pero, si buen nú mero ideas ecologistas y de la teoría de la inteligencia- es menos cierto no que ello, en el fondo, no importa mu cho. Y es que la tarea del ensayista, que en ningún momento rechaza la re volución científica y toma buena nota de sus avances, es otra: denunciar la beatería cientificista que nos invade, y alertar de la posible regresión (fata lismo genético, racismo de la excelen cia genética, eugenesia) que pueda ocultarse bajo el manto acogedor del progreso. El autor cumple su objetivo. Y lo hace- un acierto y una indudable señal de buen gusto- sin incurrir en los espiritualismos e irracionalismos new age que tanto abundan. Miquel PortaPerales Animales éticos Lecciones sobre historia la de filosofíamoral JOHNRAWLS Compilación Bárbara de Herman Trad. deAndrés Francisco de Paidós. Barcelona, 2002 403 páginas, euros 23,50 NTRE 1962 y 1991, Rawls en señé ética en Harvard, mez clando la historía de las doctrinas con su propia concepción pragma tista y contractualista de la justicia, que implica una teoría social de la libertad. Las lecciones fueron reco gidas y procesadas por sus alumnos, en tanto el predicamento del profe sor se ensanchaba por el mundo. El resultado es un cuadro apre tado y claro de la ética como itinera rio histórico que, en resumidas cuentas, desarrolla dos opciones: la del bien genérico y supremo, la eti cidad de lo racional; y los criterios de corrección dictados por lo razo nable, en un marco de convivencia y con el objetivo de alcanzar la felici dad. Esta última acaba siendo la op ción del propio Rawls, ya veremos cómo, una opción por la moralidad, por la felicidad como bien social y no por la ética de la virtud. El punto critico lo señala el cris tianismo, al instalarse como filosoÑa dominante y plantear el bien como un instrumento de la salva ción. Al quebrarse, por obra de la modernidad, el señorío cristiano so bre el pensamiento occidental, al se cularizarse el discurso, se erige la pregunta: ¿cómo salvarnos sin la mediación de ninguna iglesia? Las respuestas datan ya del ba rroco. Hume propone una ciencia natural de lo humano, una antropo logía, y halla natural la moralidad porque los hombres somos unos ani males con un apetito nativo de bien, una pasión serena que nos lleva a la deliberación, a la libertad y a la crí tica de las otras pasiones. La justi cia, por fin, es un artificio, como quería Hobbes y quiere Rawls. Leibniz, en cambio, prefiere mantenerse trascendente: el hom bre hace el bien libremente, imi tando a Dios, absolutamente libre y bueno. Él lo sabe todo de nosotros pero no al revés y así podemos creernos libres, confiando en que nuestro mundo es el mejor de los po sibles. Pero el núcleo de la exposición es Kant revisitado por Rawls en una lectura audaz y seductora, aun para quienes no la compartimos. Kant es un ifiósofo de la razón práctica y su imperativo categórico no es formal y abstracto sino que contiene máxi mas de conducta como el autorres peto y el amor al prójimo, porque la razón, nada pura ni virtuosa, tiene sus motivos y persigue intereses. Es una razón del hecho, del quehacer, intuitiva y sentimental, empírica, li bre por espontánea, que quiere la fe licidad de todos porque está en te- dos y atiende a las verdaderas nece sidades humanas. Este Kant está en los umbrales de Hegel, que Rawls percibe como un liberal moderado y reformista, en la Umea de Croce y Marcuse, cuya no ción de la libertad está en la histo ria, en las instituciones políticas de cada momento y cada sociedad. Li bre es el hombre que se quiere libre, o sea cuyo querer se duplica. Y en ésa estamos, no demasiado por de lante de nuestros pensativos alemaS nes. Es la moraleja de la moralidad, valga el eco, de Rawls: creemos pen sar y en rigor nos siguen pensando Kant y Hegel. E Pasiónserena El núcleo laexposición de es Kant revisitado Rawis por en unalectura audaz y seductora, paraquienes aun no lacompartimos BlasMatamoro 20 BIineo y Niegr. i C, itu 4 28- 9- 2002