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POESÍA: UNA ANTOLOGíAPOLÉMICA Libros La pugnade las antologías Las ínsulas extrañas. Antología poesía lengua de en española (1950- 2000) VARIOS AUTORES Selección Eduardo Andrés de Milán, Sánchez Robayna, Angel José Valente y Blanca Varela Círculo LectoresGalaxia de Gutenberg, Barcelona 990 paginas, euros 35 dialéctica de las antologías A- -su sucesión y contraste- hace tiempo que se convirtió en España en la batalla de las antologías. La hubo con la primera de Gerardo Diego (1932) que, sin embargo, trazó un pa norama casi exacto de la mejor poesía contemporánea hasta entonces; volvió a haberla con las de José Maria Caste flet (1960 1966) la polémica rebrotó y y con los Nueve novísimos, del propio Castellet (1970) que invertía sus pos tulados historicistas y realistas y los sustituía por los esteticistas y neovan guardistas. Y así, con más o menos ruido de fondo, continuaron y han continuado apareciendo las antolo gías. Ahora, con el impulso de un potente sello editorial, ve la luz esta selección, que se anuncia con preten siones, entre ellas la de la ser la here den de Laurel (México, 1941) diri que gió entre otros Octavio Paz, y que viene, en la estela de aquélla, a cubrir la segunda mitad del siglo XX; Laurel abarcó hasta 1941. editores han to Los mado como lema una célebre imagen de san Juan de la Cruz, que da razón del título también de un libro del pe ruano Emilio Adolfo Westphalen pu blicado en 1938. L Hierro y Ángel González, en lo que respecta a las dos generaciones de pos guerra; y la exclusión de todos los liri cos seguidores en los años ochenta y siguientes de Jaime Gil de Biedma y su poética de la cotidianidad: Miguel d Ors, Jon Juaristi. Luis Alberto de Cuenca, Andrés Trapiello, Luis Gar cía Montero y Felipe Benitez Reyes, entre otros. No se trata sólo de los poe tas sino también de los poemas, aun que no siempre haya coherencia en este aspecto. Valga, por ejemplo, la muestra de Blas de Otero, que por sí ClamorosasausencIas sola no da la imagen cabal del poeta Como su precedecesora, ésta vasco. quiere ser la antologia de toda la poe El programa que subyace a estos sia en lengua española del último me criterios es evidente: se busca reivin dio siglo. Pero es más ambiciosa: dicar- -así hace el prólogo- -tradi lo la frente a los 38 poetas que figuraban en ción simbolista, vanguardista y neo aquélla, aquí encontramos hasta 99, vanguardista del siglo XX y de hacer todos bien representados; de ellos 36 tabla msa de las tradiciones realistas. son españoles y el resto latinoameri seudorrealistas o naturalistas, como canos más un sefardi. La selección con sesgada intención se las califica. acoge también algunas destacadas Los antólogos adoptan ciertas precau traducciones. Los autores elegidos ciones: silos seguidores de Jaime Gil son nacidos a partir de 1910 y hasta de Biedma son eliminados, no sucede 1959. excepción hecha de Juan Ramón asi con el propio Gil. Eso si, no hay Jiménez y Pablo Neruda. Los respon contemplaciones con Angel González, sables editoriales son dos poetas espa cuyo perfil machadiano y realista lo ñoles (Andrés Sánchez Robayna y hace persona non grata a los seleccio José Angel Valente) y dos poetas lati nadores. Nada presentable- -lo dire noamericanos, el uruguayo (Eduardo mos suavemente, sin ofender a nadie- -Milán) y la peruana (Blanca Varela) nos parece la ausencia de José Hierro, El empeño es de amplio alcance. Y no sólo por la calidad del poeta sino nada inocente. Quiero con ello signifi porque su obra testimonia además el car que no nos encontramos ante una engarce entre la crónica temporal y selección de signo historicista o pasa los códigos simbolistas. Pero José blemente ecléctico; esta antología, Angel Valente (y lamentamos tener prólogo y selección, encierra un pro que referirnos así a él porque ha falle grama. De no ser así, mal se explica cido) anatematizó a José Hierro en un rían las clamorosas ausencias de Ga cruel poema de los años sesenta, briel Celaya, José Luis Hidalgo, José donde lo llamaba poeta en tiempo de Los poetasinfidelidad miseria, enytiempoesde mentira y de ésta la causa última españoles de bro la exclusión del gran poeta del Li de las alucinaciones. incluidos Antologíaestratégica Lincluidos: Juan RamónJiménez, os poetas españoles 36 Miguel Hernández, Francisco Pino, Luis Rosales, Juan- Eduardo Cirlot, Blas de Otero, VicenteGaos, Miguel Labordeta, PabloGarcíaBaena, Carlos Edmundode Ory, José Manuel CaballeroRonald, Alfonso Costafreda, Ángel Crespo, LuisFeria, Tomás Segovia, CarlosBarral, José Ángel Valente, JaimeGil cteBiedma, Antonio Gamoneda, Francisco Brines, ClaudioRodríguez, Juan Antonio Masoliver Ródenas, Clara Janés, AntonioCarvajal, Eugenio Padorno, Anibal Núñez, JoséMiguel tJllán, Pere Gimferrer, Antonio Colinas, JenaroTalens, OlvidoGarcía Valdés, Jaime Siles, CésarAntonio Molina, Andrés Sánchez Robayna, Esperanza Ortega, Ángel Campos Pámpano. -M. Ç- P. ¿Y por qué se excluye a José Luis Hidalgo? ¿No es un poeta simbolista y metafisico en su extraordinario libro Los muertos? Para guarecerse de las acusaciones de imparcialidad no sólo se apela a Gil de Biedma (y a otros po etas del 50) sino también a Miguel Hernández, poco integrable en las tradiciones poéticas que aqui se de fienden. Irritación causa la ausencia de Ricardo Molina, y cierta perpleji dad ver excluidos a casi todos los poe tas novisimos, salvo aquéllos que Cas tellet no tuvo en cuenta en su antolo gia. Tampocola filiación simbolista y neopurista es siempre suficiente; si no, mal se explica la ausencia de Justo Navarro (y Rosa Romojaro) O de un Alvaro Valverde, cuyo sesgo meditativo parece poco digno de con sideración. Esta antología es, pues, estratégica, hace su aparición en la vida literaria con clara voluntad polémica y de es cuela. Pero la voluntad de reescribir la historia en una dudosa lucha por el li derazgo poético en España, que es de lo que aquí se trata verdaderamente- la poesía latinoamericana no es más que una excusa- guarda relación no con la genuina crítica literaria. Por lo demás, Sánchez Robayna y Milán sa ben de mi aprecio por su obra, como puede comprobarse en las páginas de este mismo periódico. Miguel García- Posada 14 Blanco NegroCultural 28- 9- 2002