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Libros 1 Las ínsulas extrañas una antología polémica Civilizaciones, de Felipe Fernández- Armesto Zola a un siglo de distancia Zola, de quien se cumple hoy el primer centenano de su muerte, meti. ó a los escritores en los periódicos. Inauguró la presencia habitual de novelistas, filósofos, poetas. historiadores en el tráfago contemporáneo de la vida cotidiana. En el periódico la antigua tribuna, la vieja oratoria se transformó en radical opiiñón, en debate y denuncia. Al lado, una monumental obra literaria que marcaría la vasta cartografía novelística del naturalismo. Y ahí sigue su estela en su grandeza y en sus servidumbres CARLOS PUJOL la historiade la literatura un sintomá N hay tico momento en el que los escritores de ciden que el talentono basta, que hay que recurrir al avalde la ciencia para hacer novelas absolutas, infalibles, definitivas. El positivismo ruine, el fi siólogo claude Bernard) estabaahí dandotodas las seguridades científicas que tanto echaban de me nos los pobres diablos que sólo contaban con su imaginación y su arte. Yéste es el momentode Emi lio Zola, en el que él se encontraba muy a gusto, pro tegido por muchascertezas. E Hoy con más perspectivay experiencia, quizá tendamos a ser severos con su memoria- -el siglo XX se ha acostumbradoa convivir con la incerti dumbre- y a hacer comparacionesque le dejan en mal lugar: despuésde Stendhal, Balzac y Flaubert, por citar sólo a los más grandes, y en espera de Proust, ¡quéhinchazónvoluminosay satisfecha la suya! Y curiosamente los cuatro fue el úrácoque de triunfó en vida, que se hizorico con la literatura. claro que éste era uno de sus ideales mayores: ser un gran escritor, pero además necesitaba el éxito, comodijo a menudo, sin duda comodesquite de muchosaños de humillaciones. Huérfano pobre, estudios irregulares, oficios tristes, bohemio que conoció la miseria (en su buhardilla cazabagorrio nes y se los comía asados) periodismoestridente (artículos infames, innobles según él mismo) querrá devorarmontañas Y dar en las narices a sus remilgadoscolegas, que se mofabande sus acti tudes pedestres, su aire poco gallardo. de Estuvo siempreávidode admiración (de niñoen Marsella se relan de él porque tenía acento pan 4 tijari, o gru Cultural 28- -0- -201) 2