
PINTURA
Arte
Cernudaen vanguardia
Luis Cernuda y la vanguardia histórica española
Convento de Santa Inés. SevilFa Cf Doña Maria Coronel, 5. Comisario: Jaime Brihuega. Organiza: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales Hasta el 5 de noviembre
El cazador (1933) Oscar de Domínguez
es extraño comprobarcó o mo, una vez tras otra, ciuda des, países o sociedadesenteras inten tan, a través de diferentesactos o por diversos medios, saldar sus deudas con aquellaspersonas que, desintere sadamente, ofrecieron su vida, sus descubrimientos, su trabajoo sus lo gros artísticos en favor del progreso de todauna comunidad. este es uno de esos casos. Sevilla tiene una deuda esencial con el poetaque llevóel nom bre, los ademanesy afectacionesde es ta urbe. Hace ya unos años tuvo la ciu dad la posibilidadde resarcir este dé bito mediante un monumento a su memoria. El proyecto, que iba a insta larse en la céntrica plaza de Molvie dro, le fue encargadoal joven escultor Miguel GarcíaDelgado (Gea) Desgra ciadainente, el conjuntoescultórico ja más se llevó a cabo y la comunidad perdió una excelenteocasión. Aún se guían presentes, muchasdécadas des pués. aquellos rencores antiguos de ciertos grupos de fuerza que jamás perdonaron a Cernudasus inclinacio nes sexuales y políticas. La muestra actual no reparaaquellos daños, pero ayuda y posibiita. de algún modo, que muchos ciudadanosse acerquena un poeta al que valorar Plástica y escritura A la exposiciónEntre la Realidad y el Deseo. Luis Cernuda, 1902- 1963, que ya pudimos ver en la madrileñaResi dencia de Estudiantes, se le sumaaho rs Palabrasy MiradaS. bits Cernuday la Vanguardia histórica española, no ya como ampliación de la anterior- que bien pudiera serlo- sino como ejercicio autónomode comparacióny relación entre artes escritas y artes plásticas, enmarcadas en una época concreta. Jaime Brihuega, quien ya comisarió hace pocos años Imágenes para una generaciónpoética, 191819271936, el encargado seleccionarun es de elenco de obras que justifiquen unas líneas de influencia mutua posibili tando, de paso, un rápido repaso por la plástica española de los años veinte y treinta. Vanguardia complejay rica, en unos casos; vanguardia incipiente y de imitación de posturas, en otros. Brihuega, en los textos del catálo go, pone en evidencia las conexiones existentes entre las creaciones de Cer nuda y las de Dalí o Bores, o el matiza do poso metafisico que dejará en el se villano la descarnada poética de la Es cuela de Valiecas de Alberto Sánchez y Palencia. Más allá de los evidentes aires de época, más allá de circunstan ciales relaciones o sensibilidades pa ralelas, parece claro que arte y litera tura de avanzada se encontraron- co-
N
mo viajerossorprendidos- -la senda en del cambio y la insurrección empren didos contra las caducas estructuras de una sociedad obsoleta y acompleja da culturalmente. Esta voluntadde re volución a través de la novedad y la impresión- -y tambiénla concienciade ser una generaciónescogida para pre senciar y protagonizar grandes cam bios socio- culturales fue lugar co mún paradistintas opciones y postu ras, tanto artísticas cuanto políticas. A estas coyunturas favorables para los intercambios e interrelaciones en tre plástica y literatura, palabras e imágenes, contribuyóel gran auge de la ilustración artistica de libros y re vistas. Aunque eso no probaba direc tamente la relación entre escritores y pintores Ponce de León, por ejemplo, no conoció a Francisco Ayala para quien ilustrósu novelaCazador en el Alba- si ponía las bases para un des cubrimiento recíproco.
Cuatro ejes La muestra se articula en torno a cuatro grandesejes construidossobre diversos intereses e inquietudes, esté ticos y vitales, del poeta sevillano. Cal ma, melancolía, indolencia, Resplan dor de la nada. Inquietud, desasosiego. deseo y Vecindadde la muerte, las dis tintas acotaciones planteadas a las que hay que añadir un epilogo sobre las relacionesde Cernuda con el sépti mo arte- vienen respaldadas por dis tintas obras de Bores, López Obrero, Lecuona, Benjamín Palencia. Alberto Sánchez, MorenoVilla, José Caballe ro, Souto, Óscar Domínguez. Desta can, entre todas, el lienzo Niña dur miendo (1932) de Angeles Santos. má gico ejercicio sobre el silencio y la soledad; el pocovisto María con t- esti do azul (1935) de Horacio Ferrer- cuando aún no se visltunbraban el en cielo aquellosnegros aviones- o la in definible El sueño del Titán (1929- 30) de GregorioPrieto. El montaje es muy pulcro. Bien di señado. Peca, en ciertos momentos, de un manifiesto efectismo de corte claustrofóbico en los blancos y reful gentes pasmos dondese muestran las primeras ediciones y manuscritosdel poeta. Mucho más interesante es la disposición en paralelo de Palabras y Miradas... que posibilita parangonar obra plásticay poesía de Cernuda. Pa rece un gran acierto haber dispuesto los poemas sobre blancas banderolas de tela que, en perpendicular a la di. reccionalidad de la visita, comparti mentan espacios, dotando a la obrali teraria del sentido etéreo que, sin du da, a la poesia pertenece. Podemos echar en falta algunas obras, rescatar conexiones no tenidas en cuenta o no estar de acuerdocon algunos poemas seleccionados. Pero esto, comoya he mos comentado, serían elucubracio nes subjetivas que cada uno de los es pectadores podríamos hacer y que, segui- amente, en nada mejorarían a lo planteado y expuesto.
Iván da laTorreAmerlghl 33
Blanro Negro ulturaJ 21- 9- 2002