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Cine Algunos notables habitantes Tánger laépoca del de dorada: laizquierda, a arriba, Emilio deSoto espaldas) Pepe Sanz (de con Carleton, Truman Capote y Jane Paul y Bowles. otras imágenes Las dos corresponden delas a una sonadas fiestas laciudad que conoció. estas Bajo líneas, primer en término, Capote David con Herbert; pie, de Carleton Bowles atuendo y Paul con oriental. Abajo, laizquierda, Belline, a Ira sobrina Stravinsky el de (en centro, vestido con blanco) acompañadaPepe por Carleton y otros amigos Tánger: Esa vieja dama es el último documental de José Luis López Linares y Javier moyo, sobre una ciudad y un tiempo que ya sólo existen en la memoria de los que lo vivieron. A partir del recuerdo de tangerinos, como Emilio Sanz de Soto, y de otros que allí vivieronaquellos años, se recorre la apasionante vida de una ciudad que hoy pertenece a la leyenda Tánger: entre la realidady la leyenda JAVIER Rioo ANGER era una vieja dama con las mejillas pintadas de cal viva; una mujer con malicia y recursos, vampiresa de los años treinta y ama de casa silenciosa y temible cuando se quita el velo Así definía el escritor Ben Jeiloun a la ciudad que fascinó durante dé cadas a ricos, excéntricos, modernos, cultos, vi vidores, aventureros, libertinos, huidizos, bise xuales, homosexuales y viajeros de medio mundo. Tánger vivió décadas entre la leyenda y el rumor. Su seducción de ciudad libre, abierta y confiada creció en los años veinte, aumentó en los treinta, tuvo en los cuarenta su edad de oro y conoció una espléndida decadencia a partir de los cincuenta. La ciudad que conocieron y ama ron los protagonistas del documental, algunos de los españoles que allí nacieron o vivieron en los años de la ciudad internacional. Los mejores años de sus vidas. Los años de algunos que goza ron de los privilegios de aquel lugar cosmopolita y exótico, cercana y querida ville de plaisir. En este documental hablan, con más o menos nos talgia, de aquella ciudad que para algunos era el verdadero escenario de una de las películas más famosas de la historia del cine. Sí, Tánger era la Casablanca de los amores y las derrotas de Hum phrey Bogart e Ingrid Bergman. Emilio Sanz de Soto es el tangerino que hizo posible que recorriéramos con su memoria viva, con sus datos, sus recuerdos, sus amigos y su pa sión los singulares caminos por una ciudad que ya no existe. Sanz de Soto, como su amigo Pepe Carleton, representan lo mejor de aquel sueño que se llamó Tánger. Una ciudad sin leyenda es como un cuerpo sin alma es una frase de Wi lliam Blake que gusta repetir Sanz de Soto. Tán ger hoy parece de leyenda, pero hubo un tiempo en que fue una realidad. Una realidad que pare cía irreal mirada desde los ojos de las ciudades de los años del franquismo. Naturalmente, al otro lado del paraíso estaba la realidad. Y la rea lidad también se escribe con las carencias, las in justicias y el pobrerío español y, por supuesto, marroquí, que no estaba invitado a esas fiestas de los palacios, de los barrios altos o de los hote les de lujo. Sin esconder el recuerdo de esa otra, la que visitamos en el documental es una ciudad que hoy sólo existe en la memoria de los que la vivie ron. Para Sanz de Soto siempre fue una deli ciosa mentira para Carleton, una fiesta llena de excéntricos divertidos; para el pintor Pepe Her nández, una luz inolvidable; para Ramón Buena ventura, un lugar donde el amor y la libertad eran internacionales, sin ningún famoso a la vista. Haro Tecglen lo recuerda como un centro abierto para aventureros políticos y buscadores de sexo. El escritor Mohamed Chukri nos evoca cómo creció recogiendo los restos de los ricos. Al músico Alberto Pimienta le duele la desapari ción- -como casi todos- -una ciudad que todos a de sabían que era un largo y querido sueño. Natu ralmente, por la memoria y la historia recogidas en este trabajo pasan las presencias de Angel Vázquez, de los Bowles, de Truman Capote, Barbara Hutton, Tennessee Wffliams, Gore Vidal o Wffliam Burroughs y toda la tropa de la beat ge neration. Breve evocación sobre una ciudad que ya no existe, de un mundo que muere lentamente, como se está muriendo su espléndido teatro Cer vantes. Fugaz, hermoso y pasado como la voz de Conchita Supervía, que una vez cantó entre sus paredes una voce poco fa... Hay ciudades, como voces, que nunca se olvidan. 31 ABC Cultural 3- 8- 2002