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PINTURA 1 T; C. J 32. Vr ICC c; e. 2 CO c; 1 COC) dr? Ext: S 2 C x L c S Téca 2 C L EJ s: r J i 200 x 2 C 3 e: c. 15 CCO e óL s i2 C) s: e f i5 TO; S C c e kte. 2 C 2 ç Cdcs Es S 3 BocetosYamandú de Canosa X 2oo co o i 71 L QL J J cri. Ak Y CR! ST AO iO) S Las grietasdel sentido Yamandú Canosa. La línea h MuseodelAmpuraln. Figueras (Gerona) Rambla, 2. Comisaria: AnnaCapella. Hastael 15 deseptiembre s sca 6OO as. L S? LCC scea ó E) 3 C 2: c. 53 2 drk 2 C 02. S; C ecs. feLzuez. 2 ÇÜ 1 LsTL 5 e zo. 2O 5 m. 4 c á Su: 2 s. a- iayD 2OO2 Si UOC, ent 6OO ercs, EL LiiLPO SA VG. 1335) c sob; 46 x 66 cr. Dr f- jc 2002. Sc: 70000. 000 CC eucs la vida cotidiana y real, los puertos, las marinas, los paisajes, y por supuesto, las escenas historicistas, galantes, los desnudos femeninos. Suelen ser lienzos pintados entre la segunda mitad del siglo XIXy las primeras décadas del XX. En el lado opuesto percibi mos que la pintura abstracta sigue sin tener un gran predicamento. En pintura antigua española, la anterior a la muerte de Francisco de Goya en 1828, ha tenido una vez más los comportamientos más dispares, si bien ha estado en su línea habitual. En este segmento se han producido tal vezlos rebotes más sonados de la primera aparte de la temporada. Así un Cristobajadoal sepulcro, catalogado como de la escuela napolitana del siglo XVIIsubió de 9.000 a 110.000 euros en la subasta de julio de Ansorena, y un Retratode la Infanta María TeresadeAustria, ca talogado como del círculo de Velázquez, comenzóen 10.000 y se remató en 100.000 euros. en Alcalá Subas tas en su cita de mayo. Y poco más podemos decir en este breve reco rrido por lo acontecido en la primera parte de la temporada, tan sólo reflejar que la pintura, joyas, muebles y libros y manuscritos en general recogen el 85,54 100 de lo facturado de enero a julio del por 2002. Los otros cinco apartados han de conformase con recoger el restante 14 por 100 y poco más del por centaje. En mobiliario, a pesar de los intentos loa bles de Alcalá Subastas, ha faltado quizás la gran pieza de varios miles de euros a las que nos tiene acostumbrado esta firma. En el capítulo de libros se han abierto nuevos horizontes en subastas con dos convocatorias específicasde carteles celebradas por Durán y Finarte, con las que se consiguió un gran éxito de ventas. Asimismo se abrieron nuevos cami nos con la subasta de una colección dejuguetes anti guos y cajitas publicitarias en la Sala Retiro. AY tener mucho mundo corrido para que llegar a Figueras, exponer en el museo del Ampurdán, recibir un agasajo postinero, y luego salir a la noche punteando las farolas sin perder la compostura mientras se recita algo que a uno, de joven, se le quedó de Anibal Troio: Dicen... que yo me fui de mi barrio, pero ¿cuándo? ¡cuando? si siempre estoy llegando Yamandú Canosa es un hombre de mundo y un artista en tránsito que no renuncia a ser un chico de ba rrio. Hay que ser de barrio, de pueblo o de la quinta puñeta para poder llegar a ser de ninguna parte y de todas. Don Pío Baroja, aquel pueble rino cosmopolita que, de tanto trotar por esos mundos, terminó por convertir su mesa camifia en una paráfrasis del globo terráqueo, decía que los nacionalismos y la patriotería se curan via jando. Hay cosas que, por fortuna, siempre via jan con nosotros. Las llevamos dentro pero son de fuera, pertenecen a nuestro fuero interno pero, técnicamente, son nuestras afueras. El ba rrio es una de ellas. El horizonte es otra. Viajan con nosotros pero no nos pertenecen, nos perte necemos a ellas. Hay que caminar mucho- o ve nir en canoa, como sospecho que llegó Ya mandú- -y dar muchas vueltas, para llegar hasta aquí y poder mirar allí. Hay que escalar hasta lo alto para poder abismarse sobre el vacío y domi nar la perspectiva. Aparcar el fardo a un lado, entornar los ojos y tensar el arco de la visión. Afmar la puntería como quién le saca punta a un lápiz y lanzar una nueva flecha, una mirada nueva. La flecha, como el horizonte, dibujan una trayectoria elíptica, nunca recta. Y su sentido siempre nos resulta elusivo. H llame Mario Flecha, no debe ser casualidad. Los dos nos remiten a un mundo cuajado de acciden tes, de encuentros, de paradojas felices, de denvas cotidianas y de amores imposibles. Un mundo de imágenes y metáforas que el pintor ha ubicado en una suerte de interland entre el más acá y el más allá; entre lo que está delante y lo que está detrás; entre lo que vemos y lo que ima ginamos; entre lo que se nos muestra y lo que yace oculto; entre el mundo de arriba y el mundo subterráneo; entre la conciencia y el incons ciente. La delgada línea que separa ambos mun dos es la línea h: así ha titulado Yamandú el pro yecto en el que ha trabajado durante los dos últi mos años y cuyas entregas anteriores se pudieron ver en Rótterdam, Valencia y Lérida. Esta exposición- -La canción del za horí- -es la con clusión del proyecto. Alo largo de todas las salas del museo, Yamandú ha trazado una línea recta a la altura de nuestro punto de visión, -la línea h, la línea del horizonte- articulando una serie de dibujos y pinturas que se intercalan con imáge nes en anamorfosis dibujadas en el muro. El resultado es una gran partitura para un za honí, aquel que situado sobre el terreno, sobre el paisaje de nuestra visión, siente las energías que subyacen bajo nuestros pies La exposición se abre con una imagen de las manos azules del za horí manejando la horquifia de madera que em pieza a temblar. Se cierra con la silueta de un ár bol que ha crecido a la inversa, enterrándose, como una gran raíz. Las raíces, las corrientes y las grietas del sentido: éstos son los temas de la obra de Yamandú Canosa. Él, cómo el zahorí, cómo Horacio Quiroga en su día y cómo Mario Flecha en el nuestro, saben que si los continen tes derivan es para que, entre sus grietas, afloren los contenidos y fluya el sentido. A flor de piel La recta, la perspectiva, la geometría, cómo la pintura misma, son construcciones mentales, aunque estén hechas por sentimentales, que tal es el caso, y a mucha honra. Hay que tener la mente muy bien amueblada y los sentimientos muy a flor de piel para empeñarse en construir una geometría del espacio del imaginario Que el autor del breve y hermoso texto que acompaña esta exposición, argentino como Yamandú, se PR. Con motivo del Milenio de la Batalla de Calatañazor, en ese pueblo soriano, se van a celebrar una serie de actos culturales, entre los cuales, destacamos, una exposición de escultura y pintura del artista madrileñoAngel Atienza. El lugar será en la Casa del Cura y estará abierta al público desde el día 7 de agosto y permanecerá durante todo el mes. Prudencio Mateos 25 ABC Cultural 3- 8- 2002