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Libros Hermann Hesse por Ricardo Bada Contemporáneos: JesúsMunárriz Comienzan las vacaciones de agosto, sinónimo de ocio, libros y aventura. Marc Augé, uno de los mayores especialistas del mundo en literatura de viajes, abre esta guía de recomendaciones para quienes quieran veranear a la sombra de una buena historia La utopía de las vacaciones MARcAu; É principio, las vacaciones fue una ex L presión propia de estudiantes: el des canso de los escolares para aquéllos que tenían la suerte de ser escolares. Es el titulo de una obra de la condesa de Ségur y de la biblioteca Rosa- -colección concebida para los niños de la burguesía a finales del siglo XIX- la que se ve en a Jean, el primo de vacaciones, reencontrarse con sus primas que reciben los fundamentosde su educaciónen la mansión familiar En Europa, donde la idea tomó cuerpo, las vacaciones son un momento de descanso para los escolares adi nerados (los demás, si iban a la escuela y mien tras asistían a ella, sólo la abandonaban para realizar las tareas de casa) y, a la vez, para sus padres. Sin niños, las vacaciones no son real mente vacaciones: más bien se trata de viajes o de estancias, en ocasiones justificadas por una salud delicada, para tomar las aguas o respirar aire yodado. Antes de la Segunda Guerra Mun dial, la democratización adopté dos formas: las vacaciones pagadas en 1936- -momento épico en el que los ciclistas con gorra invadieron las ca rreteras de Francia- -las colonias de vacacio y o E o -o o a O A nes que también permiten viajar a los niños de las clases no adineradas. La historia de las vacaciones y del turismo tiene varios capitulos, pero noslimitaremos aquí a abordar el presente. La ideade las vacaciones está cambiando (ese momento privilegiado esperado durante todo el año) se ha transformado; quienes toman vacaciones ya no las toman del mismo modo y la gran época del Club Méditerranée (la aparente igualdad para todos con sol, nudismo y conchas que sirven de dinero) se difumina. Parale lamente, las redes turísticas se extienden: hay pai ses que practican la importación- exportación de turistas (los más turisticos de los países ricos) y otros que importan pero no exportan (los más po bres de los países turísticos) En cuanto a los más ricos entre los ricos, no cogen vacaciones (o muy poco) perotienen dineroy libertad. En el mundo desarrollado, la esperanza de vida se incrementa hasta el punto de permitir a los jubilados poder disfrutar de muchos años de ocio. El mundo se les abre de par en par (el mundo de las cadenas hotelerasy de la felicidad programada) En Europa, se desarrolla la afición a las residencias secundarias y muchas de ellas pasan a ser principales cuando llega la hora de jubilarse: para disfrutar del sol, la Europa de la tercera edad se desplaza hacia el sur y el oeste (España, Francia e Italia) La vi 4 a entera se con vierte en una esperanza de vacaciones. Si las va caciones dan la felicidad, hay que ser viejo y occi dental para ser feliz (y, claro está, hay que tener un poco de dinero) A la utopía fragmentada de las vacaciones pa gadas (enclavesde sol y amistad en una vida dedi cada al trabajo) le sustituye poco a poco la esperama de una larga vida tras el trabajo, acompafiada de la esperanza complementaria, fomentada g por la publicidady los avances de la medicina, de seguir siendojoven siendo ya viejo. La nueva uto pía es la inmortalidad concebida como una grandes vacacionesinfmitas. Marc Augé es investigador de la École des Hautes Etudes en Sciences Socialesy autor de El viaje imposible: El turismo y sus imágenes y de Ficciones de fin de siglo (Gedisa) 4 ABC iihuruI 3- 8- 2002