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NARRATIVA Aquellos eminentes chalados VtEr rí PUIG Del ajedrez sus nostalgias y Lo que deti sé FERNANDO CALDERÓN GARCÍA Destino. Barcelona, 2002 251 páginas, euros 15 4, 0 o 1 La defensa, esa novela N donde Nabokov quiso en L campeonato de rarezas y excentricida cerrar el mundo en un tablero des lo gana Lovecraft, con ventaja. Quién de ajedrez a través de los ojos de sabe si H. E. Lovecraft tiene aún lectores fieles un demente, el desastrado Luzque no sean adictos a la ciencia- ficción, pero hin, en uno de los intentos de aún así su biografía es una de las mejores no suicidio más hermosos de la li velas que uno pueda llevarse para activar pe teratura, se da jaque mate a sí sadifias en vacaciones. Ni tan siquiera la mi mismo con el propósito de dar tología de E. A. Poe puede emular la inmensa chaladura de aquel Lovecraft que habitaba en por terminada defmitivamente la obsesión por ese juego que es la noche, se casaba con viudas ucranianas, sólo comía helados y que, como americano, se fuente del gozo y sufrimiento extremos. Capítulos antes, el sintió súbdito de la Corona británica hasta lector asiste a una metamorfo morir en 1937,l argo trecho después de la De sis del paisaje de la vida en ta claración de Independencia. Esa biografía de culto la escribió L. Sprague de Camp (Alfa blero blanquinegro: partidas ju guara, 1978) atrae incluso a quienes sean in y gadas y ganadas en los cuadra dos que forma el pavimento de munes al horror sobrenatural de los mitos de una calle, el esquinado dibujo Cthulhu que Lovecraft dejó cartografiados que forma el suelo del retrete y con su paisaje oleaginoso y catacumbal. donde Luzhin resuelve una Como soberano de la hipocondría, inventó aplazada solución, todo un cor monstruos y ciudades, razas y creencias. Michel Houeilebecq escribió hace unos tejo amoroso que pende del pro años un ensayo titulado H. E Lovecraft contra blema que le plantea otro juga dor, Turati... en fin, todo un el mundo y contra la vida. Casualmente, tam tono de énfasis baudeleriano bién es un escritor francés, Emmanuel proyectado en un arte espectral Carrére, el autor de la biografía más a mano de Phiip K. Dick, otro genio de la ciencia- fic como pocos. Tanto, que el pro pio autor reconoce. que la idea ción y alternativamente adscrito al pabellón la novela le vino en Le Bou psiquiátrico. Dick está plenamente presente de bu, un balneario de los Piri en la imaginación estética y simbólica de los neos, mientras cazaba maripo últimos tiempos porque de su novela ¿Sueñan sas. La inspiración se la propor los androides con ovejas eléctricas? procede el cionó una roca suspendida de guión de la película Bkzde Runner. También determinada forma entre ace de Dick es el tema de la muy reciente película bos y encinas... de Spielberg. El mundo contra reloj, Tiempo En Lo que sé de ti, se trata de desarticulado, El doctor, La máquina preser vadora, Tiempo de Marte, En la tierra som poner el dedo en la misma nota, salvo que aquí el énfasis no bría son otras tantas novelas de Philip K. viene de la tentación y su consi Dick ya traducidas. Cornola biografía de Lo vecraft, leer la vida de Dick a veces aventaja a guiente pérdida de sí mismo y disolución, sino de un renacer sus novelas. con final insospechado. Del pe A borbotones ligro de cierto desastrado dan En Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos dismo, si se quiere, por aquello que decíamos del tono baudele (Minotauro) Emmanuel Carrére cüenta a borbotones esa vida que comienza con una riano, se pasa a un optimismo que se revela falso en tanto en adolescencia agorafóbica y concluye en la cuanto es consecuencia exclu pura melancolía: Diosya no le hablaba. En in vierno del alma existe, pensaba entonces. Al siva de la parodia y del gesto nihilista. La resolución, sin em fmal, a principios de 1981, tiene la visión de un redentor único nacido en Ceilán. Queda largos bargo, es similar: al final sólo días en la unidad de cuidados intensivos, nos queda el arte como manera hasta que el monitor durante cinco largas jor de exorcizar el caos, de volver a nadas plasma continuamente el encefalo entender el significado de las grama en linea recta. formas. Por eso, a diferencia de Dick quiso traspasar a sus novelas- escri Luzhin, este Adán Vernio, tas con cierta aridez- -don de recordar una el igualmente desastrado, se ve vida presente distinta Del psicoanálisis al impelido cuando su mujer, Ceviaje psicodélico, su trayectoria tan atrabilia ha, lo abandona, a un renacer, ria procede de las galaxias de la ciencia- fic comprará ordenador nuevo de gran potencia, se jurará escri ción y pasa sesgadamente por el pánico comu nal de los años sesenta. El estaba siempre en bir una novela y presentarse a otra dimensión, repasando mamotretos de teó cuanto premio literario se con logos recónditos, tanteando los senderos de la voque y, lo que es más impor locura, a dos esquinas de una secta que su tante, jugará la partida de aje piera la fecha exacta del fin del mundo. Sesin drez por antonomasia, la que tió perseguido por el FBI y se jugó la vida en resumirá todas las que en el mundo han sido, y esa suplanta tregado a las mutaciones dell Ching. ción de una nueva persona, E E u) u) CI) a cuando en verdad le llega de al que Vernio lleva a cabo ese des guna manera el éxito, o la ma tino ineluctable. A uno, que pro pende a veces al gozo del retrué nera que tiene de encarrilarse hacia el mismo, es lo que le cano y de las formas del rococó lleva fmalmente a la conciencia en lo literario, no le cabe la me de estar protagonizando el nor duda que se encuentra ante eterno juego de las imposturas, una de las novelas más curiosas lavaré mi rostro, mi mente, ti e inteligentes en la forma que tularé la novela Lo que sé de ti, ha leído en la narrativa publi con una carcajada y esa rendi cada en los últimos meses. Es ción teatral de ojos que sellará más, narraciones así abundan mi memoria. Hoy nace Adán poco en nuestro ámbito, más Vernio. El parnaso literario le dado a la superchería de las dará la bienvenida y esto al convenciones del realismo que mismo tiempo que finaliza esa a los juegos sobre los límites del partida de ajedrez tan deseada lenguaje. De ahí que ese artifi con su rival Gayo, la figura del cío consistente en abrir cada ca rey se le clava en la palma de la pítulo con una posición de ju mano, en la raya de la vida, en gada y que la resolución de ésta una suerte de jaque mate, de de cumpla, punto a punto, con seado suicidio, que cumple con aquello que hace el protago creces el destino del personaje nista en un Madrid que se nos nabokoviano. La psicología del antoja un enorme tablero ima jugador de ajedrez es siempre la ginario, nos entusiasme porqu. e misma: la perfección lleva en sí está construido con esa des misma la propia muerte. Pero treza que está más allá del mero lo que de verdad interesa en juego de la inteligencia. Aquí el esta narración es la forma en autor parece haber tenido en cuenta el ejemplo de la estética cortazariana, donde la exacti Lo que sé de ties tud no está reñida con la verdad que se debe al corazón. Al fin y una de las novelas al cabo las figuras de ébano y más curiosas e marfil son remedos de persona jes y las líneas posibles del folio inteligentesde la narrativa de os últimos en blanco cumplen con exacti tud el destino de las casifias del tablero de ajedrez. A cada arl: e meses. Narraciones lo suyo. así no abundan Juan Angel Juristo o ABC Cultural 6- 7- 2002