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INSTALACIÓN Arte cana al dislate: entre lo real y lo cierto quiere moverse el arte actual en su mayor parte, y de sus obras apenas puede hablarse más que con un códigoasí. Juárez y Palmero saben lo que tienen entre ma nos, y en Edurne se aclara para el contemplador, cuya apreciación ha de ser activa si no quiere que darse aislado de la instalación, inabordable, incomu nicado de la propuesta que por permuta desea su dinamismo, el intercambio energético mental, la transformación que favorecesiempre aquello que se activa. Los elementos fisicos con los que contamos, los focos y la luz de los halógenos, el hierro, los poli carbonatos, la fibra, los cables, enchufes y conexio nes disponen el mareo para el disparadero reflexivo y vivencial. Y quien contemple, decide. Según mi criterio, Alslamiento- Permuta es un montaje ajustado a sus propósitos, acertado, seguro. Uno puede protegerse de la propuesta, o exponerse a la relación, igual que aquí sucede con las mantas de amarilla fibra de vidrio, en el recinto de cada obra. Juárez y Palmero trabajan juntos desde 1991, son II cenciados en Bellas Artes, y sus proyectos y resolu ciones con conocidos principalmente en Castilla y León. En Madrid, las galerías Cruce y Edurne han sido sus valedoras. Juárez Palmero Aislamiento- Permuta Galería Edurne. Madrid. C Justiniano, 3 De 1.050 13.525 a euros. Hastael 24 de abril rezISLAM 1 ENTO- Permuta, y Palmero, artistas leoneses, de Juá montaje equipo pensante y realizador, configuradores de montajes e instalaciones con sustancia y resultados duales, am biguos, gustadores de oposiciones y complementa riedades. Tras darle más de una vuelta, creo que este puede ser el estilo adecuado para hablar de las obras y los objetivos que representan estos artistas. Una proposición se empareja con su opuesta, y el primer cronológIcas (2002) resultado es el cambio de ambas: su limitación y su AP- Modulaciones recorte, por un lado; por el otro, su potenciación, su pueden experimentarse como sintetizaciones; letar nueva posibilidad conjunta. Un campo que se esire gos que vivifican. lbrrenos, en suma, de la contra cha a base de suma y ampliación, y un significado dicción, algo inacabable para la exploración artís que toma cuerpo en el propósito de extensión. Antí tica actual, que parte y utiliza los términos que sea, tesis que devienen sinonimias, antinomias y parado siempre que puedan insertarse en la conciliación de jas que se resuelven en concordancias; descomposi contrarios. No es por tanto la crítica la que se vuelve ciones, análisis, separaciones y distinciones que especiosa por capricho, aflautada, desmedida o cer A Carmen Pallarás PINTURA Ángel Duque Ángel Duque GaleríaEspalter. Madrid. C Marqués Cubas, de 23 De 300 a 2.400 euros. Hastael 11 mayo de STE desconocido artista, Angel Duque (Ma drid) cultiva un automatismo psíquico cuyo desenlace consiste en la aparición de formas y figuras muy parecidas a las que hallaban, por ejem plo, Tanguy o Granell, entes que evolucionan en un paisaje cósmico que recuerda también al Matta de los años 30. En la mayorla de los casos, Duque se vale de la espátula para trazar una serie de grafismos y arabescos en blanco o en negro, y en función de lo que le sugieren luego los volúme nes a que dan lugar estos trazos anchos, estas or las, se aplica a consolidar ciertos perfiles, a aña dir nuevos elementos y colores, hasta arribar a unas figuras frágiles y desvalidas, misteriosas y ambiguas: podemos ver dos o más personajes dia E logando, algún animal y numerosas formas frag mentadas- e innominadas- sobre un fondo de ne bulosas brillantes, fantásticas montañas y enrare cidas atmósferas. La pintura de Duque logra imponerse por sí misma, especialmente cuando se torna colorista y compleja (en cuadros como El arpa mágica o mas en el jardín) pero, como todo automatismo, exige por parte del espectador cierta dosis de fe y del crítico que efectúe algunas comprobaciones. En su presentación, Luis Miguel Sarmentero le califica, reiteradamente y sin ambages, de loco- aSu locura, en cambio, fue poniéndose sola en ac ción dice- cual es un buen indicio, puesto lo que el surrealista ha de actuar como tal, no sólo cuanto pinta. Mas lo que nos convence es que las criaturas que ve surgir Duque sobre el lienzo no son el fruto de un gesto aprendido- -y reiterativo- sino formas siempre embrionarias, imprevistas y completamente distintas unas de otras. Retazos sin duda de aquello que mora más allá de la consciencia. JavierRubio Nomblot juegos (2002) Grau Santos JuliánGrauSantos GaieriaJuanGris. Madrid. Cf Villanueva, 22 De 2.194 a 16.528 euros. Hastael 18 de mayo ON sencillez a la que tiene acostumbrado la a un público fiel, Julián Grau Santos (Can franc, Huesca, 1937) presenta hoy su más reciente colección de óleos. Captar el instante sigue siendo la principal preocupación de un artista infatigable que, sin embargo, logra hacer creer que en cada pieza se descubre algo nuevo. Los argumentos de estos últimos lienzos son bucólicos paisajes de ecos noventayochistas tomados- -ocasi- del natural (Camino de Quijorna, 2001) huertos e inverna deros, macizos de flores, albercas (Estanquey li rios, 2001) interiores invadidos por marionetas, abanicos, farolillos traidos de lugares exóticos C Dallas Juntoala alberca (2001) que pasan a formar parte de un escenario pró ximo, reconocible, al margen de cualquier evo cación de otros tiempos o espacios (Marionetas y paleta, 2002) Y también retratos, imágenes donde la figura aparece aislada y paralizada, única protagonista (Figura con jersey punti ¡lista, 2002) Las herramientas plásticas, con una tradición de más de un siglo, son empleadas con habilidad de gran maestro. La pincelada tachista, densa o transparente, suelta y compacta a la vez, deter mina una obra figurativa con vocación de abs tracción, o quizás al revés. Hace un uso arbitra rio, casi expresionista, de las masas de color y las encierra en un dibujo impecable, imperceptible, que singulariza los numerosos objetos. La luz cae uniformemente sobre las escenas, evitando crear sombras que puedan esconder algo: emplea y co munica el mismo entusiasmo por elementos gran des y pequeños, siente la misma curiosidad por una naturaleza exuberante que por un delicado bodegón. A través de su obra, marcada por la reivindica ción constante y optimista de una realidad go zosa, Grau Santos siempre ha transmitido una sincera alegria de vivir. Con la actual exposición vuelve a conseguirlo, con creces. MaríaGarcía Yelo 32 lIC Cultural 20- 1- -2012