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EPISTOLARIO Libros Cartas r e c u p e r a d a s de un poeta Correspondencia a la Generación del 2 Í (1928- 1984) VlCEf ALEIXANDRE Edición de Irma Emiliozzi Castalia. Madrid. 2001 381 páginas, 4.500 pesetas Gerardo Diego fidelísimo Gerardo la correspondencia se suele mover en el nivel de las relaciones muy cordiales pero contenidas, aunque las diferencias políticas no lograron empañarlas; la única carta conocida a García Lorca, que ya había sido divulgada por la propia Emiliozzi, alberga mucho interés por ser uno de los primeros testimonios de la recepción entusiasta que consiguió el Romancero Gitano; Prados y Altolaguirre encarnaban la nostalgia de la infancia y la juventud. Orden cronológico Emiliozzi adopta un criterio conservador en la transcripción de ia correspondencia, que acompaña de precisas notas textuales e históricas. El orden de las cartas es el cronológico. Nos permitimos, sin mengua de la excelencia del conjunto, hacer algunas puntUcüizaciones: Gabriel Miró no pudo preparar el jurado del Pernio Nacional de Literatura de 1933: lo dice Gerardo Diego y la editora lo transcribe, sin más (página 105) hay que leer polizón no polisón (página 212) la referencia lorquiana de 1956 es el miserable artículo de Jean- Louis Schonberg publicado en Le Fígaro Littéraire el 29 de septiembre de 1956. que achacaba A epistolar fue un tipo de comunicación privilegiada por los poetas del grupo del 27, que encontraron en la correspondencia escrita un lazo encantador como dijo uno de ellos, para anudar fervores, afinidades o afectos. Vicente Aleixandre fue, sin duda, uno de sus mayores epistológrafos. Hace ya años que Pere Gimferrer ponía su correspondencia al lado de las de Moratín y don Juan Valera. Desde luego, al menos en términos cuantitativos el epistolario de Aleixandre es abrumador, por los datos que se poseen hasta ahora al respecto, y harían falta bastantes volúmenes para recogerlo íntegro. La clase de vida que llevó el poeta, de eterno convaleciente, favoreció su insistente cultivo del género epistolar, y también su temperamento afable y su cortesía proverbial, que le hacía responder a casi toda misiva que llegaba a su domicilio, fuese quien fuese el emisor. Él mismo se sirvió de la carta pública para expresar sus intenciones y propósitos literarios, como puede comprobarse, por quien pueda hacerlo, en sus hoy inencontrables y superadas obras completas. Pero el esfuerzo institucional parece que hará pronto posible al menos la edición de toda la poesía. Labores de exhumación Desde la muerte del autor (1984) se han venido exhumando numerosas cartas y misivas; el grupo más importante, por su raigambre existencial. es el que dio a conocer su destinatario, José Luis Cano, en 1986 (Epistolario. Alianza) que incluye cartas muy hermosas. Ahora la investigadora argentina Irma Emiliozzi hace públicos los resultados de su tesis doctoral sobre el asunto: un conjunto de 208 cartas y tarjetas (según la numeración editorial) dirigidas por el autor a varios de sus colegas del grupo del 27. Son 62 misivas destinadas a Gerardo Diego. 52 a Jorge Guillen, 48 a Dámaso Alonso, 13 a Emilio Prados, 9 a Manuel Altolaguirre y familia, 5 a Pedro Salinas, 1 a Federico García Lorca. y 20 a Caries Riba y Clementina Arderíu. Estos dos últimos destinatarios se nos antojan un tanto forzados en relación con el proyecto original del libro. Están, pues, representados todos los poetas capitales del grupo, a excepción de Rafael Alberti y Luis Cernuda, cuyos archivos no han sido, al parecer accesibles. La mayo- L Vicente Aleixandre se muestra ante todo afable, comunicativo, cordial, buen gestor de su obra y educado la muerte del poeta a una vindicta homosexual, como puede comprobarse fácilmente (página 241) es Enrique Asúnsolo la persona mencionada por el autor en 1960 a Emilio Prados, no E. Asúnsulo salvo que sea errata, que no existió (página 273) y cuyo nombre no se anota. A su muerte Luis Cernuda le dedicó un hermoso poema, incluido en Desolación de la Quimera: Amigos: E. A En ñn, no nos parece tampoco afortunado seguii designando como generación lo que fue existencialmente im grupo. La sinécdoque es a estas alturas inaceptable. Y si ha sido una imposición comercial mal hecho. Nada de esto obsta a que veamos en el libro de Irma Emiliozzi, trabajado con fervor y pulcritud, un paso adelante en la recuperación de la imponente literatura epistolar del gran grupo. El año próximo parece que contemplará acontecimientos importantes dentro de una empresa que cada vez atrae más la atención de los especialistas, según confirma la creciente literatura que la cuestión suscita. Miguel García- Posada ría de estas cartas se encontraban hasta ahora inéditas. Emiliozzi ha consultado los archivos originarios, como evidencian el sistema de transcripción y las notas, y el resultado es este volumen muy útil para conocer la intrahistoria del grupo. La mayoría de estas cartas se encontraba inéditas. El resultado es un volumen muy útil para conocer la intrahistoria ciel grupo aimque son solo 56 las que comprenden hasta 1936- fecha en que aquél se disuelve- así como la evolución de la escritura y los proyectos del poeta, y algunas de sus inquietudes más profundas, que conocemos gracias a algunas cartas dirigidas a Dámaso Alonso y a Emilio Prados Emilioto Emilísimo EmiÜotísimo en especial; con Prados había hecho el parvulario. No era, con todo, Aleixandre un cotilla memorable como lo fueron a su genial modo Salinas y Guillen, cuya correspondencia es una fuente informativa única. La inmensa mayoría de estas cartas no nos franquean en general demasiado el acceso a la intimidad del poeta- aunque algunas hay, como ya señalé- que se muestra ante todo afable, comunicativo, cordial, buen gestor de su obra, educado, hijo de excelente familia, que durante muchos años vive en Madrid y veranea en la Sierra. Solo aquí y allí fulgen relámpagos de vitalismo dionisiaco y desgarro profundo. Pero, como señala Emiliozzi, la memoria domina sobre la confesión Si Dámaso Alonso, a quien conocía desde la adolescencia, es el destinatario más próximo, Guillen aparece como el maestro, al que tardará tiempo en apearle el tratamiento de usted; con 8 ABC Cultural 24- 11- 2001