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Libros A Joi e Guillen Velintonia 3 (Parque Metropolitano) Madrid 21 mayo 1951 Sr. D. Jorge Guillen Berkeley 11 querido Jorge: ¿Le llegará todavía esta carta? Anteayer he recibido su total Cántico y con ima tarjeta el límite de principios de junio para escribirle, es decir para recibirla. Tengo entre mis manos este fabuloso, y tan real (como usted diría) y tan real tesoro. ¡Qué sensación de prodigio! Usted ha cantado siempre el ser y ha tenido usted la maravillosa suerte de que la vida haya durado hasta su cumplimiento, hasta que el es decir hasta que Cántico se cumpla totalmente, sea cabalmente. El canto mismo es, en su plenitud. ¡Qué sensación de cohno, de coronación, de cántico justificado en su mismo cuerpo cumplido! Treinta años y aquí está el Sí totalmente pronunciado. Es asombroso, y esta casi actual realidad parece una suerte de justificación humana, de justificación vital, justificación de la Vida en un como monumento de esplendor. Ya me he sumido en algunos de los múltiples poemas nuevos. Veo en algunos como mayor asedio de lo cotidiano y en otros una posición de meditación, llegada en madurez de la vida: xm ahondamiento en el estar meditativo, rodeado el poeta, no del tiempo compacto, sino del tiempo que hiere. Esta conciencia del transcurso fugitivo (como también algún verso donde dice algo de que el mundo está mal hecho) me parece nota nueva en el cuarto Cántico y quizá preludia toda la contingencia que (por algunas palabras suyas) en su comenzado Clamor. ¡Qué sensación de poder armonioso tiene usted que haber experimentado al Academia. Y meses después le llegaría también mi libro Mundo a Solas. Todo se lo envié a WeUesley Siento que Dámaso no pueda traerme noticias suyas. Ha sido mala suerte que durante su estadía en Yale hayan estado ustedes tan lejos. Ahora vengo de Barcelona donde he dado dos conferencias- recitales: una en la Universidad sobre Un tema en la poesía de V A. y otra en el Ateneo, con lectura y comentarios de mi libro Historia del Corazón Creo cada vez más en lo bueno del acercamiento del poeta y el público. La experiencia me confirma cada día más en la confianza sobre los preciosos resultados. De salud estoy mediano. Al volver de Barcelona he tenido que retirarme a un reposo completo. ¿Y usted? Sé que estuvo usted en México. En ñn, adiós por hoy Gracias por su maravilloso regalo. Y un abrazo, querido Jorge, de su amigo Vicente A Emilio Prados Miraflores de la Sierra, 11 setiembre 1952 11 queridísimo Emilio: En tu carta de hace no sé cuántos días (más de cien) me hablabas de Luis y me decías muchísimas cosas. Pero ahora ya lo tendréis ahí de nuevo y estarás a lo mejor tan contento Nos falta Federico, que era como nosotros. Tú, él y yo nos sentaremos ahora a hablar, sentados en el suelo, y nos darían las tantas de la madrugada sin saber que amanecía. Ahora tú te tendrías que estar quieto porque me escribe José Luis que te duele la espina dorsal Yo como hace muchísimos años, sigo tendiéndome después de comer y levantándome tarde por la mañana, que todo lo hago en la cama. Ahora mismo te escribo acostado. Me dices que tú y yo nos moriremos amando. Sí, a Dios gracias. Amando lo que sea: hasta la hierbecüla del campo. ¡Pues no faltaría más! De ti hablé con Jorge GuiUén, que vino hace meses por aquí, y por cierto que te quiere bien. Se murió Pedro Salinas, ¿y te das cuenta de que es el primero de nosotros que se muere? No cuento a Federico, que le murieron. Vamos a ver quién va el segundo, que ya será el tercero que falte. La muerte no importa nada, y tú que siempre dices que te morirás, serás el último. Cuando yo me M, fii w j Jr y Me dices que tú y yo nos moriremos amando. Sí, a Dios gracias. Amando lo que sea: hasta la hierbecilla del campo muera no me tienes que olvidar Ya una vez me creíste muerto y hasta me dedicaste im libro. Pero yo estoy seguro de que tú vivirás mucho más que yo y serás el viejecito de la bondad pura y distraída, con todos tus muertos y tus vivos alentando en tu corazón. Yo no viviré ya, pero estaré ahí, bien amasado con todo lo que te tenga en pie. Ayer me escribió desde nuestra Málaga Bernabé. Van a publicar allí unos cuantos poemas de mi Sombra del Paraíso los más malagueños. A ver si te pones bueno pronto. Me disgusta que después de lo de la vista te haya pasado esto de la artritis de la espina dorsal. Emilioto, ponte bueno pronto. Pronto publicaré mi libro Historia del corazón Que te acuerdes mucho de mí. Nosotros no tenemos que olvidarnos nunca. Me gustaría saber cómo vas de esa enfermedad. Adiós Emilio. Tú sabes que yo te quiero siempre igual. Y hasta el fin. Tuyo Vicente rffiííf iííi; i: I! Ip Mi lK. í íñ iI,l; íV Til? 8 rM ver coronada esta obra! Los poetas vamos dando nuestro trabajo en partes sucesivas, pero nunca podemos contemplarlo desde su cima: ésta no la vemos: nos sorprende la muerte para arrebatarnos la perspectiva. Pero esta sensación de contemplación vasta y desplegada usted puede tenerla, y con ella, como usted dijera, la de la plenitud de armonía Algo así como un Moisés. Pero usted ha tocado toda la tierra prometida. Y anuncia usted Clamor. Paralelamente como usted me dijo. Que la vida le vuelva a usted a otorgar la ¿repetición? de la Suerte. Hace mucho, mejor dicho hacía mucho que no sabía de usted. El año pasado le mandé a usted mi discurso de la M, Nada mejor para acabar con el terrorismo que entenderlo. A Mano Armada el libro de Bruce Hoffman, uno de los mayores expertos en terrorismo del mundo, es el libro definitivo para entender la amenaza terrorista desde sus orígenes a la crisis del 11 de Septiembre. DE N U E V O ESPASA ES PASA 7 Ai ulriiral 24- n- 200l