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Arte noucentista, donde florece el Picasso neoclásico. Buena parte de los retratos más bellos de la Historia de la pintura moderna están marcados por esa huella noucentista, nada ajena a los picassos que vendrían. Ese capítulo mal explorado de la Historia de la pintura queda bien reflejado, parcialmente, en las salas consagradas a Ceret, la Cataluña norte- francesa y el neo- clasicismo mediterráneo, sin que esté totalmente clara la necesidad de incluir en esos capítulos a Juan Gris, que era madrileño. Un solo ejemplo es suficiente para volver a insistir en el desequilibrio de la relación ParísBarcelona. Se exponen en una misma sala dos grandes obras de Derain y Togores. Sin menoscabo de la finura excepcional, el pintor francés queda en evidencia ante la maestría del catalán, ignorado y silenciado hasta hace poco. sionismo, fauvismo, dadaísmo, surrealismo, expresionismo, noucentisme, neoclasicismo, abstracción, etcétera. Un joven artista de finales del XIX todavía iba al Louvre a estudiar pintura. Hacia 1914, Picasso ya era acusado de robar algunas piezas de la pinacoteca, precisamente en un primer intento de rescate del arte ibérico primitivo. Tras el estallido de la Guerra Civü española, preámbulo de la gran guerra civil entre los pueblos europeos, la idea misma de un museo nacional entra en crisis, suplantada provisionalmente por el nihilismo subversivo, prólogo de un mercantilismo frenético. Revisiones críticas Buena parte de la historiografía convencional sobre ese periodo está todavía muy marcada por las huellas de la crítica neoyorquina de los años cuarenta y cincuenta, instalando el expresionismo abstracto local como norma y patrón del arte que vendría. El interés muy profundo de esta exposición París- Barcelona en el marco de un proceso internacional generalizado de revisión crítica del arte contemporáneo es poner de manifiesto que la hagiografía tradicional de las vanguardias no permite conocer y estudiar con precisión una Historia del Arte mucho más rica y compleja que la sucesión ininterrumpida de corrientes, devorándose las unas a las otras, con una ferocidad pronto convertida en norma comercial. Las cosas se complican Cuando al fin la revisión histórica desemboca en las vanguardias y el Surrealismo, las cosas se complican de manera ejemplar. Los organizadores rinden un merecido homenaje a la histórica galería Dahnau, pimtal de las experiencias más radicales durante los años de entreguerras. París ocupa durante ese periodo un puesto tan central en la Historia del Arte que de nada sirve epUogar. Es allí donde estallan de manera vertiginosa movimientos y convulsiones subversivas... protagonizados, con mucha frecuencia, por artistas apatridas refugiados en la capital francesa, echando las raíces de la paradoja fundacional de la Escuela de París: escuela parisina donde son minorita- Arriba, biombo para la Gasa Milá, de Gaudí. Sobre estas líneas, los Radiadores de rios los franceses, precisamente. Massana y Billy, de Gatalá Pie En el terreno literario, André Bre ton y la tropa surrealista ocupan el te- comprensible sin esas raíces terrenales parte de la obra arquitectónica de Sert, rreno y llevan la buena nueva. Pero, en- tan próximas, por otra parte, a los orí- las fotografías de Margaret Michaels, los proyectos del GATEPAG tienen, en el terreno estrictamente pictórico, An- genes picassianos del cubismo. La fotografía surrealista y el Pabe- este marco, un perfimie profetice: parellón Español de la Exposición de París cen estar animciando lo que anuncia Masson, Picabia y los de 1937, cierran la exposición con un ban, los fuegos artificiales de las inbroche melancólico. Dora Maar, Bras- mensas catástrofes que llegaban a paso surrealistas franceses no saí y Man Ray se imponen en el frente de carga fatal y endemoniada. aguantan el tipo ante dos Quedan dos fechas, 1888, el año de la francés. Pere Cátala Pie, Emili Godes, monstruos como Dalí y Miró Josep Masana, Josep Sala, o Remedios Exposición Universal de Barcelona, y Varo crean obras muy mayores y faltas, 1937, año de otra Expo universal, en Patodavía, del reconocimiento universal y rís. Apenas 49 años cruciales, sin emdefinitivo que merecen. En buena me- bargo, en la Historia del Arte. Casi todo dré Masson, Picabia y los surrealistas dida, la frontera cronológica pone fin se ha escrito sobre las gigantescas confranceses no aguantan el tipo ante dos precipitadamente a una historia que to- vulsiones que se suceden durante ese monstruos como Joan Miró y Salvador maría muchos otros rumbos. De hecho. medio siglo corto. Modernismo, impreDalí, representados en esta muestra de manera sencillamente excepcional. Quizá por vez primera es posible contemplar juntas, formando un tríptico capital, tres óleos legendarios de Dalí: los retratos de su padre, su hermana Ana María y el de Luis Buñuel, que, junto a una vista excepcional de la bahía de Cadaqués, ya justificarían el puesto mayor de im artista en la HistoCICLO DE CONFERENCIAS ria de la pintura. Miércoles 24 de octubre Valeriano Bozal Miércoles 21 de noviembre Ángel González Otro capítulo mayor es el de Joan Miró, cuya obra en esta muestra se Martes 30 de octubre Tomás Llorens Miércoles 28 de noviembre Francisco Calvo Serraller queda en 1937 por razones cronológicas. Miércoles 7 de noviembre Delfín Rodríguez Martes 4 de diciembre Francesco dal Co Poco importa. El Miró de los años Miércoles 14 de noviembre José Francisco Yvars Miércoles 12 de diciembre Francisco Jarauta veinte y treinta es im artista en el que Director del curso: Delfín Rodríguez se cruzan muchas tradiciones: de su Matrícula: amistad con Balthus (que lo inmortaliTAQUILLA DEL MUSEO. De martes a domingo zaría en un retrato célebre) a su diáde 10 a 18,30 h. M U S E O logo irónico con las todavía recientes Tel. 91 369 01 51 UGM THr sstwB o R N E H I SZ V UNIVERSIDAD tradiciones neoclásicas y noucentistas. Horario conferencias: 17: 30 h, COMPLUTENSE Salón de Actos Museo Thyssen- Bornemisza. FUNDÍCK MADRID ww. muscothyssL- n. DrE Orígenes y tradiciones que explican el Entrada gratuita a fo rna para los asistentes ai curso, durante los días de las conferencias. Miró que devendría sencillamente in- La historiografía de este periodo está muy marcada por la crítica neoyorquina de los años 40 y 50 Basta con recordar el legado de Gaudí, el Noucentisme, o la emergencia de la escultura moderna en hierro para advertir que todas las categorías convencionales son inútües para comprender esas convulsiones intactas e invisibles con frecuencia. Hay que comparar a Gaudí con los arquitectos de su tiempo para volver a confirmar su genialidad intacta, radicalmente moderna. Hay que comparar las obras noucentistas de Salvador Dalí, Torres García, o el mismo Picasso, para advertir que ese movimiento iba y va mucho más allá de unas estrictas fronteras geográficas. Y volviendo a reunir durante el tiempo breve de una exposición las obras de Gargallo, Julio González y Picasso, volvemos a comprobar que eUos, por sí solos, ya nos obligan a repensar varias páginas de la escultura de ayer, hoy y mañana, unidos y soUtarios en la aventura germinal de la escultura contemporánea en hierro. El mundo y la Historia del Arte encajan mal con las fronteras geográficas, políticas y administrativas. Los ejes urbanos tampoco son un recurso ideal para intentar comprender ima realidad harto compleja. En esta ocasión, esas convenciones propias al género museístico tienen la virtud excepcional de permitirnos descubrir muchas raíces ocultar del arte de ayer, del hoy y del mañana. No es poco. 1 1 P jL- IPríiJü. S MaJtLd. p; ii: i 31 ABC Cukural 13- 10- 2001