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LA LITERATURA DEL HOLOCAUSTO Libros P o r l a dignidad de la ¡dentidad Más allá de la culpa y la expiación JEANAMÉRY Traducción de Enrique Ocaña Pre- Textos. Valencia, 2001 198 páginas, 2.350 pesetas Breendonk, donde fue torturado por la era más convincente que en el exterior Gestapo, y en el campo de concentra- el hecho de que la jerga del ente y la luz ción de Auschwitz. Estamos ante la fi- del ser no servía para nada. Se podía eslosofía, quizá la más patética y camal, tar hambriento, estar fatigado, estar de ima víctima tan sensible como inte- enfermo. Mas afirmar que se es en senligente de la violencia nazi. Su teoría tido absoluto era un sin- sentido del suicidio es la consecuencia narraEn Auschwitz, decir o, sencillativa y argumental de una, percepción mente, recordar un poema, una sentenque sólo es plausible ante la singulari- cia fUosófíca, o cualquier otra actividad del horror nacionalsocialista. dad del espíritu era un sin- sentido: áUí En Auschwitz, metáfora de todas las todo perdía su trascendencia y se conperversidades nacionalsocialistas, en vertían en meras constataciones objetieste humanísimo lugar, Améry sin- vas y palabras vacías El mundo totatió, por primera vez en su vida, que litario del Reich consiguió vencer al escuando un poema, como cualquier otra píritu. Karl Kraus fue certero en su actividad del espíritu, ya no consigue diagnóstico: El verbo expiró, cuando trascender la realidad, cuando ya sólo despertó aquel mundo. La palabra describe hechos objetivos entonces no merece la pena vivir y por supuesto, aún menosfilosofar, ima actividad que ESTAMOS ante la filosofía, en condiciones normales, según algunos, podría considerarse la actividad quizá la más patética y suprema del espíritu. Cuando el espí- carnal, de una víctima tan ritu, pues, acaba rendido ante la realidad sólo hay una opción: el suicidio. La sensible como Inteligente filosofía del desagradable mago del de la violencia nazi: país de los alemanes, así cita Améry a Jean Améry Heidegger, es pura palabrería sin- sentido para cualquier preso de Auschwitz: En el campo de concentración cesa- concluye Améry- en cualquier lugar donde una realidad se impone como forma totalitaria. Para nosotros ha muerto hace mucho tiempo. Y ni siquiera nos ha quedado la sensación de que fuera menester lamentarnos por su pérdida Améry se suicidó en 1978; y por si alguien albergaba alguna duda vitalista, lo dejó bien claro: Quien ha sufrido el torinento no podrá ya encontrar lugar en el mimdo Muchos que sufrieron esa experiencia han querido escapar a ese trágico destino descendiendo al infierno a través de la memoria, de la escritura, y a veces lo han conseguido, pero otras, ¡ay! no han logrado sobrevivir. ¡La sombra implacable y fría del suicido fue su única liberación! La escritura, sin embargo, les permitió durante muchos tiempo, incluso a Améry, conllevar el horror, el pánico, en fin, el rencor de las víctimas, pero con la conciencia clara del suicida que prefiere morir antes que hacer daño al otro: Nosotros, víctimas, debemos despachar nuestro rencor reactivo, en aquel sentido que el argot concentracionario daba antaño al término yértigmachen, sinónimo de matar Debe- u I I B aquí una teoría del suiciI- I dio de un filósofo suicida. Este libro no es una pendejada para adornarse en las aulas de las melifluas facultades de filosofía Este es un libro de genuinafilosofía: porque vida y pensamiento, como nos enseñó el bueno de Diógenes Laercio, son inseparables. Filosofía narrativa en el sentido más excelso de la palabra narración. Un relato frío y preciso de una época de la humanidad, de nuestra propia historia reciente. Es imposible filosofía alguna sin la narración de las experiencias personales delfilósofo. Este libro recoge la filosofía suicida de Améry que es inseparable de su vida, por llamarle algo, en la fortaleza de Los poetas de Auscliwitz í OESÍA y muerte, de mano de los nazis, se materializaría de ima forma atroz y terrible con la desaparición y exterminio de poetas como la prima hermana de Walter Benjamín, Gertrud Kolmar (Berlín, 1894- Auschwitz, 1944) y también con otros como Itzhak Katzenelson (Karelitz, Bielorrusia, 1886- Auschwitz, 1944) autor en lengua hebrea y en yiddish, que ocultó su último y largo poema escrito en unas botellas enterradas bajo un árbol. Pero también estará el húngaro Miklós Radnóti (1909- 1944) que en su día le había dedicado poemas a la muerte de Lorca y que fue asesinado por los nazis, junto a la frontera austrohúngara, durante la retirada de los prisioneros de su campo. Al exhumar su cadáver tras la guerra se encontrarían diez bellos y últimos poemas, escritos durante su cautiverio, en uno de sus bolsillos. Unos campos, lugares de las tinieblas sin tiunbas visibles, donde, como decía Giorgio Agaraben en su libro Lo que queda de Auschwitz (PreTextos, 2000) el pensamiento de la muerte ha sido materialmente realizado, y por eso mismo, tanto la muerte como el morir, tanto el morir como sus modos, tanto la muerte como la fabricación de cadáveres, se hacen indiscernibles Un infierno de Dante, unos lugares del exterminio nunca imaginado, que a la vez se convirtieron en la verificación absoluta de la política nazi que, en palabras de Goebbels, era precisamente eso: El arte de hacer posible lo que parecía imposible Gertrud Kolmar Gertrud Káthe Chodziesner, que tomaría para la escritura el nombre de Gertrud Kolmar de la sus conocimientos del ruso, trabajó para el servicio de censura del correo en im campo de prisioneros. En 1917 apareció su primer libro y en 1927, apasionada por la Revolución Francesa, efectuó un viaje de estudios a Dijon, pasando por París, única salida al extranjero que se conoce de su vida. Gertrud Kolmar llevaría a lo largo de su existencia una vida retirada y discreta, marcada por la abnegación y la renuncia, lejos de los círculos berlineses de intelectuales y artistas, que aborrecía. A partir de 1928 se ocupó tan sólo del cuidado de sus padres, sobre todo porque a partir de 1930, conforme aumentó el peligro para los judíos, sus hermanos y hermanas fueron abandonando Alemania. Después de la tristemente célebre Reichskristallnacht (Noche de los Cristales) del 9 al 10 de noviembre de 1938, Gertrud y su padre ya viudo se ven obligados a abandonar su casa, cambiándose a un apartamente colectivo en Berlín- Schóneberg, la ciudad judía donde los nazis los habían concentrado. A partir de ese momento penoso de soledad y reclusión obligada, Gertrud, hasta el final de sus días, iniciará una memorable correspondencia con su hermana Hilde, refugiada en Suiza. También a lo largo de estos años aprenderá el hebreo y escribirá poemas en esta lengua, hoy perdidos. En julio de 1941 es enviada al trabajo obligatorio en un taller de cartonaje y en 1942, su padre, de 80 años, es deportado y fallece en febrero de 1943 en Theresienstadt. En esos mismos días, Gertrud es arrestada y conducida a Auschwitz, donde muere en los primeros días de marzo de ese mismo año. Mujer de ima enorme singularidad, autora de una poesía trágica, espectral y habitante de las C J r Vi v f. r: -í V localidad polaca de donde provenían los antepasados de su padre, nació en Berlín el 10 de diciembre de 1894 en una familia de la alta burguesía judía, laica y asimilada. Su padre, un famoso abogado, era tío de Walter Benjamín. Educadora y profesora de francés e inglés, Gertrud Kolmar estaba especialmente dotada para las lenguas y al final de la Primera Guerra Mundial, gracias a 22 VBC Cultural 9- 6- 2001