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DOS ANTOLOGÍAS CLÁSICAS LEOPOLDO DE LUIS: La poesía social no fue una moda ÁS citada que leída, la antología Poesía social española contemporánea (1939- 1968) se había convertido ya en un clásico, es decir, en un libro más citado que leído. Con motivo de la reedición de la que es objeto (Biblioteca Nueva) su autor, el poeta y critico Leopoldo de Luis (Córdoba, 1918) repasa un proyecto en el que participaron autores- de Victoriano Crémer a Vázquez Montalbán pasando por Gabriel Celaya, Blas de Otero, José Hierro, José Á. Valente o Gil de Biedma- sin los que no podría entenderse la poesía española del siglo XX. ¿Cómo recuerda el momento en el que apareció su antología? -La situación durante la posguerra era muy confusa. Salíamos de la Guerra Civil y la misma divisón del país se daba en la poesía. No había maestros. De hecho, de una forma casi inexplicable, nos enteramos de que, recluido en su casa de Velintonia, vivía Aleixandre. La principal novedad es que el poeta cambia su actitud frente a la poesía, pasa del yo al nosotros, piensa que no puede inliibirse y asume los problemas de la sociedad. De ahí el nacimiento de la poesía social, que no es ni mejor ni peor, sólo distinta. ¿Se postergó lo lírico? -No. Los poetas asumieron el dolor y la esperanza colectivos y los integraron en su obra igual que sentimientos como el religioso o el amoroso. La antología fue un panorama de esa nueva situación. ble que fuera la dictadura, es im tópico- ¿Cómo la definiría? pensar que la censura ahogó a grandes- íon cuatro ide tomadas de la pro- escritores. No se ha dado el caso de uno pia antología. Belleza cruel, un título de solo que no pudiera tener una presencia Ángela Figuera, que indica que cuando en aquel momento y que luego haya hese padece una situación injusta, el Iqjo cho una cosa mejor. de una pura estética es cruel porque mu- ¿Contra Franco se vivía mejor, cha gente no pude participar de ella. como se ha dicho muchas veces? Tanto como un escaparate rebosante de- Ésa es una frase muy ingeniosa, alimentos frente a un muerto de ham- pero forma parte del mismo tópico que bre. Otra idea sería la expresada por Ce- la idea de que el franquismo era a o molaya cuando afirma que la poesía es un nolítico. Tuvo distintas fases. Es cierto, arma cargada de futuro no un fin en si no obstante, que entonces había un enemisma, sino un medio para expresar migo concreto y que la transición dio lualgo. Sartre decía que las palabras son gar al desconcierto, al desencanto. pistolas: si se apunta hay que disparar, y- Benjamín Prado preguntó a José si se dispara hay que hacer blanco. De Hierro si ahora se sentía más Ubre y ahí el compromiso con el lenguaje. éste, dando la vuelta a la pregunta, contestó que sí, porque podía escribir- ¿Y las otras dos ideas? -Un título de Garciasol; Defensa del sin escándalo sobre una mariposa. hombre. Es decir, la poesía es un himia- ¿No llegó a ser el compromiso una nismo. Yfinalmente, un verso de Otero: forma de autocensura? definitivamente, cantaré para el hom- La poesía social es una conciencia bren. Esto es, no una poesía que se pierda puesta en pie. El poeta se convierte en en la metafísica, sino que se dirija al un intelectual comprometido que se hombre que está a nuestro lado. siente obligado a responder a su- ¿Cómo consiguió sortear la cen- conciencia y a estar a la altura de su üempo. Es una cuestión de responsabilisura? -No hubo grandes problemas para la dad. Hoy tal vez, al sentirse más libre le antología porque se hizo sobre libros pu- preocupan menos los temas desgarradoblicados. Además, la poesía es polisé- res y puede dedicarse a temas puramica, y los censores siempre la conside- mente estéticos. La frase de Hierro lo raron menos grave que la prosa, tal vez dice de una manera muy gráfica y muy porque su destino era minoritario, por bonita. mucho que su intención fuera llegar a la- ¿No se cayó en algún momento en mayoría. No obstante, con todo lo horri- cierto fundamentalismo? ¿No puede 14 ABC CULTURAL ser la belleza tan rebelde como el compromiso? Un ejemplo sería el grupo Cántico como reducto hedonista en medio de una sociedad gris. -Efectivamente, pero el grupo Cántico no fue mai inado dentro de la posguerra, aunque a veces se le haya presentado así. Yo colaboré en su revista. Y el premio Adonais de Ricardo Molina fue un acontecimiento. Fuimos amigos de Pablo García Baena, que me parece un gran poeta, del propio Molina o de Juan Bernier, que tiene ayunos poemas en la línea social. Pero si, también la belleza es ima forma de protesta. ¿Pero no era cruel? -Sí, pero sólo para los poetas sociales, ES un tópico pensar que la censura franquista ahogó a grandes escritores pero puede haber un poeta que cante a la belleza para despegarse del mundo, que es Eilgo que se ha hecho desde el Modernismo, que trata de huir de la sociedad burguesa y chata del siglo XIX. Se trataba de llegar a la libertad por la belleza, como quería Juan Ramón Jiménez. El inconveniente del poeta lírico es el narcisismo, que se convierte en impudor exhibido ante los demás. Hay que ser un gran poeta para superar ese narcisismo. Aunque se parta siempre de la subjetividad, la poesía debe buscar una frascendencia hacia los demás. Es cierto que lo que le pasa a un hombre puede pasarle a todos, pero si eso no se aprecia en la lectura, el poema pierde valor. ¿No hay también contí- adicción entre escribir, por ejemplo, sobre la pobreza desde una situación acomodada? -Los poetas siempre pertenecen a la burguesía. Si un proletario empieza a hacer poesía y ésta es de calidad, se desclasa y accede a otra sensibilidad. El tema de la sinceridad del poeta es delicado. Habría que preguntarse por qué estimamos la poesía religiosa de Lope de Vega, que era un adúltero y un sacrilego. ¿Por qué se agotó la poesía social? -La poesía siempre es una respuesta: la que el poeta da a las preguntas que llegan del mundo exterior o que emei en de su mundo interior Si las preguntas cambian, las respuestas cambian. La poesía social de posguerra no hizo más que seguir esa lógica. ¿Pasó de moda? -No, porque nunca fue una moda, sino un modo de ver la vida, que es algo no exclusivo de la posguerra. Con todo, a lo largo de la Historia- desde Hesíodo hasta Alberti pasando por los poetas provenzales- esa sensibilidad nunca se ha perdido. ¿Cuál cree que son las preguntas de hoy? -Si antes nos preocupaba que la situación del hombre estuviera manejada por los poderes políticos y económicos, ahora la preocupación puede estar en que la condición humana esté en manos de la biología. Antes la preocupación se centraba en las circunstancias del hombre y hoy, en su misma esencia. ¿Cómo vivió la ruptura de los novísimos? -Los novísimos no representan más que la búsqueda de otra estética. Había una nueva actitud que buscaba nuevos medios de expresión. No obstante, esa generación no acababa en los novísimos. Había jóvenes que iban por otros caminos. ¿Se sintió incomprendido por las críticas de los jóvenes a la supuesta falta de pretensión estética de la poesía social? -Mi antología fue muy censurada, pero yo, no me sentí incomprendido. Por otro lado, un poeta como, por ejemplo, Blas de Otero- que era, en el buen sentido de la palabra, un retórico- tenía un sentido de la forma que ya querrían para sí muchos de los llamados estetas. -Sea o no un arma, ¿tiene futuro la poesía? -La poesía es un artículo de primera necesidad. El hombre necesita expresar sus sentimientos, y los expresará en cualquier época: en las cuevas de Altamira o en la naves espacíales. Respecto a la poesía social, tal vez cambie de nombre y se llame humana o soUdiaría. pero los deseos de justicia y de libertad siempre aparecerán reflejados en la voz de un poeta de cualquier tiempo. J. Rodr ez Marcos 24 de febrero de 2001