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JOSÉ Jos MARÍA CASTELLET: Algunos no me perdoiiaroi Nueve novísimos L fenómeno antológico que supuso la aparición, en abril 1970, de Nueve novísimos poetas españoles, que reunía a autores nacidos entre 1939 y 1948- entre los que estaban Manuel Vázquez Montalbán, Ana María Moix, Félix de Azúa. Pere (Pedro) Gimferrer, Antonio Martínez Sarrión o Leopoldo María Panero- tuvo en la figura de José María Castellet a su máxima individualidad, por el espíritu rupturista de su selección- las poéticas que presentaba suponían una ruptura con la poesía anterior- y por las toneladas de acusaciones y revisiones que sobre él se vertieron. La reedición de este libro ya mitico por parte de Edicions 62, que incluye todos los artículos y críticas que a propósito del libro se escribieron en aquellas fechas, no implica una relajación de la voluntad en el propio Castellet, como declara en esta entrevista, ni una obra teñida de una nueva luz relacionada con los limites de la estética. Castellet, atinadamente, obser a que todos aquellos poetas estaban formados en una nueva sensibilidad y que todos compartían una repulsa hacia lo que llamaban la pesadilla estética Desarrollar aquella vertiente innovadora en estas líneas es algo totalmente retrospectivo. Castellet sabe que, a estas alturas de la historia, nadie le reprocha sus cualidades de decisión y valentía, que le convierten en un magnífico director de orquesta, en este caso de voces e instrumentos tan diferentes como los que se reúnen en Nueve novísimos, sin olvidar su cualidad de excepcional antologo, por haber conseguido reunir en sólo diez años tres de las antologías líricas más influyentes de las últimas décadas, ya que a la anterior se unen Veinte años de poesía española (1939- 1959) y Un cuarto de siglo de poesía española (1966) Y una premonición, a propósito de la actual reedición de los Novísimos: el título con el que Castellet afronta la última parte de su prólogo, Conclusión provisional parece querer preludiar una revisión que (ojalá) nunca será, como en su día lo fue, largamente lamentada. -La p r e g u n t a es obligada: ¿por qué emprender, ahora, la reedición de Nueve novísimos? -Siempre se busca una excusa. En este caso ha sido gracias a la volimtad de 24 de febrero de 2001 luui- m (ii iiují tn I: E Joaquín Palau, director editorial del Grupo 62, que desde que entró en esta casa me persigue para que le dé permiso. También tiene que ver el hecho de que haycui pasado treinta años, y en este sentido, la publicación, en noviembre pasado, de una serie de artículos en ABC Cultural a propósito de esta antología ha hecho que al ñnal se terminara reeditando. Pero no han sido razones internas propiamente dichas. Yo casi ni me acuerdo de aquella época. Soy victima paciente de los acontecimientos y el primer sorprendido de que la reedición pueda despertar cierto interés. ¿Antes no hubo intentos de reeditarla? -Si, hubo un motivo que impidió una primera reedición, y fue que los autores querían revisar su obra y no se pusieron de acuerdo con Barral Editores. Fue curioso cómo el libro rápidamente se agotó. Incluso Carme Riera, hace poco, me comentó que en una librería de viejo le pedían por un ejemplar veinticinco mil pesetas. ¿Qué recuerda del antes y el después de la publicación? -Recuerdo que ya entonces despertó mucho interés, y que desde fuera de Barcelona fue visto como una maniobra de la industria editorial; y el caso es que la editorial se hundió económicamente. Se veía como un gran poderlo, cuando todo tenía un origen mucho más elemental. ¿Cómo ha sido su reencuentro con los autores y sus poemas? -Muy divertido. Sobre todo he podido ver acunas cosas que no dejan de ser interesantes y curiosas para la interpretación de la poesía contemporánea. ¿Cree que es útil, hoy, la frase de Vázquez Montalbán en su Poética -que precede a sus poemas en Nueve novísimos- la poesía, tal y como está organizada la cultura, no sirve para nada -La frase de Manolo Vázquez Montalbán estaba inscrita en un momento más ideológico. Hasta cierto punto era normal en plena historia del franquismo. La poesía servía como arma de lucha contra el régimen. Y. aunque siempre ha sido minoritaria, ha sido muy importante en la historia cultural de la Humanidad por su invitación a la revelación del mundo. Y está hecha sobre bases de ideas distintas. Pero entonces empezaba a haber una diferencia de mentalidad. Se estaba pasando de aquella idea que tenían algunos iraetas de mi generación de una poesía de comunicación de ideas capaces de influir en la sociedad a otra idea de una poesía válida por ella misma y por el poder de la palabra, una poesía de signos, a la cual había que añadir del poder de la imagen. El cine tenía mucha influencia, también el cómic. Era la cultura camp, presente, por otra parte, en toda Europa. Entonces, algunos vieron que yo me había desmarcado de a o que había preconizado, como un traidor a la causa del realismo social. dades más profundas del sentido y valor de la poesía. Mire, la Historia no se rehace nunca; es la frase de Heráclito de que nunca nos bañamos en el mismo río Pensar que un mismo concepto puede tener la misma validez hoy que hace ü- einta años es de una soberbia absurda. ¿Recuerda los artículos y críticas furibundas de la época contra el Ubro? -Claro. Algunos no me lo perdonaron. Pero toda antología, incluso la más académicamente pensada, es arbitraria. El propio titulo, Nueve novísimos, era para mí un elemento lúdico, al jugar con el nueve y con la palabra nuevo. Escribi un prólogo- ¿En algún momedio en serio, memento dudó de si dio en clave divertenían razón? LAS propuestas de tida. Pero no cabe- Bueno, mis anduda de que me tológicas siempre los autores venían hizo cambiar bashan sido polémicas. tante la concepción En el caso de Nueve casi todas de Pere de la l i t e r a t u r a novísimos, las proGimferrer, que me decía como algo más plupuestas de los autoral y más vivo, y res venían casi to iiay este o aquel poeta porque en la Eudas de Pere Gimferopa de finales de rrer, que me decía que está muy bien los 50 el problema hay este o aquel del social- realísmo poeta que está muy se discutía, no era bien y yo los leía, un fenómeno español. porque la mayoría no habían publicado. Ellos me dieron sus poemas y yo pedí al- ¿Q u é q u e d a hoy d e a q u e l l o s editor que no se tocara nada. Pero mi nueve? ¿Es posible reproducir hoy ambición no era tanto la de antologar ese modelo, con o t r a s bases teóriuna poesía sin dejar a nadie fijera, como cas? que la obra de los que habían sido selec- No les he ido siguiendo la obra. No cionados proyectara una ruptura, por sé si se podría repetir, porque pienso hablar en términos de transición polí- que se hace difícil tener una idea global tica española Se pasaba, pues, de una de la poesía. Lo que sí hago es volver sopoesía bastante ideologizada, o ideología bre los mios, sobre la gente de mi genecomo formulación estética, a una poesía ración, revisarlos y estudiarlos, ver lo en la que la ideología contaba mucho que han dado de sí Valente, Claudio Romenos. Hoy, esta antología les pertenece dríguez, Goytisolo, Barral... En este a ellos, únicamente a ellos. momento releo a Valente. y veo que su- Se trataba de despertar de aque- poesía se fue haciendo más íntima y rica, que se va distanciando de los della pesadilla estétlea -Sí, yo había participado en eUa y me más; no digo que sea ni mejor ni peor. daba cuenta de que la metodología mar- En fin, escribo notas sobre los poetas de xista no servía para el análisis de todos mi generación, aquellos jóvenes de enlos fenómenos. Para mí también fue una tonces que tenían 20 ó 25 años. Me intepesadilla que se me desveló un poco an- resa recuperarlos. Pero no pienso escrites, cuando estudié la poesía de Salva- bir un libro sobre mis impresiones. dor Espriu. Llegué a utilizar otros métodos de investigación para llegar a realiAngela Molina ABC CULTURAL 13