Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Poemas a la aguada 99 cuartetos de Wang Wei y su círculo Edición y traducción de Anne- Héléne Suárez. Edición bilingüe. Pre- Textos. Valencia, 2000. 248 páginas, 2.750 pesetas. X Wang Wei (6997- 761? es, junto con Li Bai, Du Fu y Bai Juyi, uno de los poetas más celebrados e imitados del periodo Tang, ei más brillante de la historia de la literatura china. No se recogen en esta traducción tan sólo poemas de Wang Wei. La traducción incluye todos aquellos poemas del Anne- Héléne Suárez vuelve a transi- amigo Pei Di. así como de otros amigos tar un territorio que conoce muy bien: y parientes, que dialogan, responden o vuelve a centrarse en el género más ca- suscitan la escritura de poemas de racterístico de la poesía de la dinastía Wang Wei. Se trata de poemas surgidos Tang: e jueju. Con anterioridad había de la amistad, do un paisaje y un tiempo ya traducido al catalán en colaboración compartido. La opción de extender el tecon el poeta Ramón Dachs una amplia rritorio de la traducción a esta dimenmuestra de 101 juejus Cent un juejus de sión dialógica y compartida es sin duda Xina Tang, Edicions Alfons el Magná- un acierto que permite contemplar un nim. Valencia, 1996) El jueju es un gé- aspecto muy relevante de esta poesía. 17 du febrtro de 2001 A fascinación por la poesía china de la dinastía Tang (618- 907) es una constante remarcable en la poesía europea y americana del siglo XX. Poetas de sensibilidades muy diferentes, en un abanico que va de Ezra Pound a Octavio Paz o Mariá Manent, han encontrado en esta antigua tradición poética un clasicismo habitable: un espejo al tiempo remoto e inmediato. Esta lejanía en el tiempo, en el espacio y en los códigos lingüísticos y retóricos de la poesía Tang ha hecho posible que las traducciones y adaptaciones occidentales apunten a horizontes estéticos distantes, si no contrapuestos. Anne- Héléne Suárez ha optado por lafidelidadal material imaginativo que se suscita en el poema. Renimcia en sus traducciones a formalizar en exceso el poema resultante. Sin rima ni ritmo ni metro deíinido, el verso puede concentrarse en el cometido de revivir el haz de sentidos al que apunta el poema primigenio. Se sugiere así la especifidad del ámbito poético de la poesía Tang, su capacidad de síntesis y su minimalismo sintáctico: las palabras tienden a resonar en ellos sin definir un único horizonte de sentido y las imágenes surgen, reverberan y desaparecen en el fulgor verbal. Tras haber realizado el ejercicio apasionante de cotejar con los originales diversas traducciones en diversas lenguas, la sensación resultante no hace más que confirmar que la opción seguida por Anne- Héléne Suárez está en la buena vía: el tono menor y la carta de grises del poema a la aguada consigue acercarnos con mayorfidelidady poder de evocación al sabor de agua de ios poemas originales, que no a los brillos satinados de las cajitas lacadas de música rimada con las que a veces se intenta dar cuenta de los clásicos de la poesía china. L nero poético formado por un único cuarteto de versos de cinco o siete silabas. Se trata del formato donde mejor se aprecia la capacidad de sugestión de la poesía china, basada en el paraleüsmo y el gesto mínimo. Estos breves poemas chinos fueron los antecedentes directos de los haiku japoneses: breves incisos de diecisiete sflabas con un impacto inmediato que Matsuo Basho cifi- ó en la imagen de las ondas que se expanden alrededor de la piedra que cae en el estanque. La descripción sucinta de escenas y paisajes evoca los dinamismos de la naturaleza y los proyecta hacia el lector como imaflechacertera. Junto a la tendencia dominante al paisajismo, se reúnen en el libro poemas de frontera, de exilio, de lamento por la ausencia del amado y de despedida: fórmulas literarias codificadas que son apreciadas y perduran en el tiempo en la medida en que les anima un aliento irrepetible y singular. Las anotaciones que acompañan a los poemas, nunca sobrantes, se encargan de situar con discreción y eficacia influencias, referentes, modelos y aportaciones. Se deduce de ellas un conocimiento amplio y un manejo eficaz de la literatura exegética china, pero se nos ahorra cualquier atisbo de estéril erudición. La concreción im inativa y la contención, la capacidad de si erir emocio- JlJiNTO a la tendencia dominante al paisajismcí, se reúnen jemas de fVftntera, de exilio, de i; i! Tí r! V J t í i f t w í i d a nes y de recrear estéticamente en la palabra y la imagen nociones- o vivenciascentrales en el pensamiento chino, como lo son las de vacio, o bien las polaridades que concurren y se suceden en todo proceso, ser o acontecimiento, se encuentran entre las cualidades más apreciadas de la poesía de la dinastía Tang. Como dijo el letrado Wang Changling: Un poema es bueno cuando el último verso hace que el pensamiento se extienda sin fin En estas cualidades destacaba como pocos Wang Wei, celebrado músico, calígrafo, poeta y pintor Se le considera el precursor del paisajismo pictórico a la aguada, a pesar de que no se ha conservado ninguno de los cuadros que pintó. En su poesía destaca justamente la capacidad de dar vida al fluir del paisaje en movimiento y de plasmar en imágenes la sabiduría de la contemplación silenciosa en la tradición del taoísmo y del budismo Chan (Zen) La imica objeción que puede hacerse a esta cuidada y bella edición es el hecho de que los ciclos poéticos que organizan parte del material (la Colección del río Wang los Siete poemas de gozo campestre etc. quedan algo difliminados, quizás en un intento de potencial- la lectura individual de cada poema, reservando a las anotaciones a píe de página la información sobre la correspondencia con otros poemas o la pertenencia a un determinado ciclo poético. Se trata en cualquier caso de un libro de los que hacen compañía, para saborear con calma, para reencontrar en la poesía una belleza discreta y antigua. M. O. ABC ClilTURAL 13