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ENSAYO NARRATIVA El paseante Shandy ENRIQUE VILA- MATAS Desde ¡a ciudad nerviosa Alfaguara. Madrid, 2000. 330 páginas, 2.700 pesetas. Suicidios templares Anagrama. Barcelona, 2000. 173 páginas, 900 pesetas. Enríqin VUa- Matas -UANDO en febrero de J 1996 fui invitado por Lluís Bassets y Agustí Fancelli a escribir crónicas urbanas, éstos probablemente no llegaron nunca a imaginar el gran favor que acababan de hacerme. Por aquellos días yo me sentía totalmente asfixiado por los muchos años que llevaba encerrado entre cuatro paredes, siempre moviéndome alrededor del mundo de la ficción. La invitación a escribir crónicas urbanas me abrió de pronto la posibilidad de salir a tomar el aire, charlar con la gente o espiarla y, en definitiva, entrar en contacto con la realidad Así irán surgiendo los relatos reunidos en la primera parte de este libro y agrupados bajo el título Desde la ciudad nerviosa que Vila- Matas toma de Roberto Arlt- quien lo había aplicado a las epilépticas civilizaciones de Londres, Leningrado. Berlín o Paris porque al escritor barcelonés le parece que su ciudad también tiene una tendencia alarmante a sentirse eternamente insatisfecha de si misma; es una ciudad muy activa, muy dinámica, pero enormemente mulante, no vive jamás en paz consigo misma, es la Madame Bovary de las ciudades de este mundo, ciudad muy nerviosa, donde nada dura, ni lo más reciente Recuerdo la sorpresa al ir leyendo aquellas primeras crónicas y descubrir una faceta inédita del escritor: la áQlfláneur shandy que. en su alegre y voluble transeuníismo urbano, mostraba una extraña habilidad para- dicho en los términos futbolísticos que él mismo emplea- achicar espacios, fuesen éstos las esquinas de la ciudad, los ya casi inexistentes pasadizos aptos para montar un café en el que se cantaran baladas tristes, el absurdo de la gran plaza de los prodigios, una acera sonámbula y maldita que- en arrebatado remedo ramoniano- el autor recorrerá a la hora más intempestiva acompañándose de xma simbólica 4 de novicmlirc de 2 Ó 00 W luz de farol, puesto que lo sombrío siempre me dijo más la verdad que lo soleado y deslumbrante o bien se tratase de la coloración submarina de los portales del Ensanche vistos desde el tranvía, cuando era niño. Pero no sólo lo lejano, lo extraño, lo inexistente o lo extra- ordinario de la ciudad nerviosa queda apresado en estas páginas. Siguiendo los pasos de ese paseante feliz que fue Robert Walser y los del Perec que un día se entregó a la tentativa de agotar un lugar parisino -dos escritores que ocupan destacado lugar en su biblioteca oscura, la de uso personal- Vila- Matas explora también lo infra- ordinario, sabedor de que lo significativo no siempre va aparejado a lo anormal. Y por eso. como proponía Walser, permitirá que la proximidad se acerque con ternura e interrogará lo habitual para darnos esa otra línea de la vida que transcurre en escenarios casi anodinos de tan cotidianos y que quien los mira desde una perspectiva viciada descalifica y desdeña por parecería banales, pero no asi el que también quiere trazar una imagen de la ciudad como sucesión de momentos que se van yuxtaponiendo y sumando porque el propósito es inventariarlo todo, incluso lo que pasa cuando aparentemente no pasa nada Es en esos espacios donde se producen los encuentros fortuitos, con personas o con objetos; esa agenda de la mujer doble, una crónica que encierra un relato que, de escribirse, daría sin duda ima pieza de la más pura estirpe vilamatiana. Porque todas estas crónicas van más allá del periodismo. Por eso empecé llamándolas relatos, para destacar su naturaleza literaria, en tanto en cuanto toda esta materia extraída de la realidad- que seguimos reconociendo en su fisicidad- y a la que se da una forma y somete a un designio, nos llega desde una mirada y una voz muy singulares. Vila- Matas inventa un personaje- llamémosle cronista, paseante o voyeur- que desborda el escueto perfil del reportero y que por supuesto no coincide exactamente con el autor, aunque estas páginas destilen autobiografía por todas partes, pero a saber si los hechos son o no fmgidos, y los recuerdos inventados o no, dado el movedizo perfil de un es- tículos sobre literatura los que extiencritor que aqui se divierte practi- den y amplían los ya muy característicando una refinada impostura (tema cos escritos sfiandys -presentes en axial de su obra, desarrollo en la no- anteriores volúmenes de corte ensayístico- en los que Vila- Matas se autorrevela homónima de 1982) Quienes fuimos leyendo estos tex- trata como lector tos según aparecían en ta Prensa e mEn tanto que escritor, Vila- Matas tercalábamos su lectura con la de las se autorretrata en su attelier en Masnovelas que iba publicando el autor tro ianni- sur- Mer y sobre todo en Un- Extraña forma de vida (1997) El viaje tapiz que se dispara en muchas direcvertical (1999) Bartleby y compañía ciones dos textos largos que ocupan (2000) -pronto advertimos la consan- secciones independientes dentro de guinidad que había entre los distintos esta gavilla de escritos Desde la ciunarradores. Precisamente en uno de dad nerviosa. El primero, que versa aquellos primeros textos (publicado el sobre las relaciones entre cine y li18 de abril de 1996) el Vila- Matas cro- teratura es, en su estructura y organinista se autopresentaba como espía de zación- en la que mezclo la narravidas ajenas, entregado a la lectura de ción con la experiencia, los recuerdos la novela de la calle, idea que vertebra de lecturas y la realidad traída al Extraña forma de vida, protagonizada texto como tal -una anticipación de por un escritor realista, Cyrano, en- Bartleby y compañía, de cuya génesis tregado desde hace años a la redac- y elaboración nos habla en Un tación de una trilogía. Perfiles desdicha- piz... texto híbrido y excéntrico, exdos, cuyos héroes serán los seres ano- celente muestra de ese mestizaje no dinos y grises que sólo genérico que habitan un barrio Vila- Matas viene de una ciudad cualpracticando en quiera. Similares HAY que destacar las sus libros últimos. conexiones podrían Justamente una establecerse entre páginas en las que anticipación baralgunos de estos textlebiana la enconEnrique Vila- Matas tos y El viaje vertitramos en Anatol, cal, novela de la vuelve a ser el viajero el escritor secreto nueva vida de Fedey huidizí) que demás lento ése que rico Mayol, que, a cide desaparecer, sus setenta años, se suicidarse, en el también merodea por ve obligado a romrelato El arte de per con sus antidesaparecer del el territorio de la guas señas de idenlibro Suicidios literatura tidad y ensaya ser ejemplares (1991) otro. Es también la- reeditado ahora experiencia de la impostura y la ex- en formato portátil de bolsillo, y trañeza en im proceso de autoconoci- cuya lectura no debería demorar miento realizado mediante un viaje. quien aún no lo conozca- donde VilaMatas reúne diez ficciones que hablan Mas la ciudad propia puede redes- de diez maneras distintas de entender cubrirse desde la distancia Chicago, el mundo y, en consecuencia, de abanNueva York, Canyame! o las Azores- y donarlo. Y habla desde un humor por eso hay que destacar las páginas de grave, terriblemente serio porque hay este libro en las que Vila- Matas vuelve en todos estos relatos una propuesta a ser el viajero más lento ese viajero moral y ética. Si en Bartleby buscaba que también merodea por el territorio iluminar las raíces del mal- el sínde la literatura y se pasea por las obras drome del No- su intención al emde Monterroso. Pítol, Martínez de Pi- prender este otro viaje literario, nos són, Atxaga. Fogwill. Rossi, Aira, Mi- dice Vila- Matas, fue perder suicidios, llas, Gombrowicz o Marguerite Duras, perderlos todos su impar casera, a quien nunca olvidará y de cuya vida salió como se sale de una frase Son este coryímto de arAna Rodr uez ABC CUtrUKAL 23