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CENTENARIO DEL REINADO DE FELIPE V Felipe V y los historiadores RICARDO GARCÍA CÁRCEL L 1 de noviembre de 1700 Carlos n, el Rey Hechizado, moría sin hijos. Sus dos matrimonios no habían conseguido dotar de descendencia al último Rey de la dinastía Austria. Tras múltiples presiones y esperpénticos sometimientos del Rey a todo tipo de esoterismos, Carlos II, en su último testamento en octubre de 1700, nombraba como sucesor suyo al nieto dé Luis Xiy Felipe de Anjou. El 17 de noviembre Luis XIV lo presentó en VersaUes como Felipe V de España. El rechazo de Austria, Inglaterra y Holanda conduciría a la Declaración de la Alianza de La Haya en 1702, que abriría paso a la Guerra de Sucesión, de confrontación militar entre los austracistas- partidarios del candidato de la dinastía Austria, el Archiduque Carlos- y los borbónicos- partidarios de Felipe V- La Guerra de Sucesión se extendería hasta 1714. A partir de esta fecha Felipe V se consolidaría como Rey de manera incuestionable hasta su muerte en 1746. Pero los doce años de guerra (1702- 1714) marcaron decisivamente la trayectoria política del reinado de Felipe V Éste fue siempre un Rey polémico, que dividió la opinión de sus subditos como la dividió después entre los historiadores que lo han juzgado. Ciertamente, en 1700, con la muerte de Carlos H, se había abierto un horizonte de expectativas de cambio asumidas por los ciudadanos españoles de modo muy dispar. La dialéctica entre las miradas nostálgicas hacia el pasado glorioso de la dinastía de los Austrias y las ansiedades por la necesidad del cambio que pusiera fin al deplorable estado de las cosas caracterizaría a aquella generación de 1700, que se movió siempre entre la angustia ante un pasado irreyersible y un futuro imprevisible en medio de un presente juzgado mayoritariamente como infeliz. Tan infeliz que habían planeado sobre España desde 1668 tres propuestas de repartición del territorio de la Monarquía hispánica con Luis XIV y el Emperador Leopoldo como principales pretendidos beneficiarios del reparto de los territorios españoles, ensayo general de lo que ocurriría con Polonia en el siglo XVin. El panorama, al acabar el reinado dé Carlos Ü, era tan patético que Felipe V fue, inicialmente, un Rey bien aceptado por la mayoría de los españoles que ni se rasgaron las vestiduras por el cambio de dinastía, n i contemplaron con temor lo que podía significar Felipe V de adscripción sucursaUsta a la Francia omnipotente de Luis XÍV Al contrario, el cambio en sí mismo fue visto como positivo y la satelitización respecto a los intereses franceses hacía pensar a muchos que, al menos, ello garantizaba la continuidad de la integridad territorial. Incluso, desde la Corona de Aragón, y pese a los testimonios sorprendentes que desdé Cataluña se vertieron sobre Carlos n- el mejor Rey que ha tenido España, decía Narcís Feliu de la Peña- hasta 1702 se asumió la legiti 8 ABC CULTURAL E tampoco se identificaron con lo que de mucho más querido que en la Corona de midad del testamento de Carlos H. eUos dijeron sus cronistas más próxiAragón. Valores como su condición de Cuando entró en Madrid Felipe V en mos. Ya se sabe aquello que decía el per Rey animoso en la guerra, su interés febrero de 1701 con sus diecisiete, años verso Antonio Pérez: Más debieran tepor la cultura, sus virtudes coma mafue recibido entusiásticamente como mer los príncipes a los historiadores que rido fiel... fueron glosados en algunos cuando meses después estuvo en Zaraa los pintores lasfeas mujeres Cronistextos como el Epítome de 1746 que estugoza o Barcelona. En Cataluña se casó y tas de la Guerra de Sucesión favorables, dió el maestro Carlos Seco. Su animosipermaneció de octubre de 1701 a abrü de a todas luces, a Felipe V fiíeron maltratadad contra los catalanes encontraría 1702 sin contestación de la sociedad catados por éste. La obra de Bacallar, marapoyos en determinados sectores de la lana. Las Cortes de 1701- 02 de Barcelona qués de San Felipe, fue retirada por orsociedad castellana. Los estereotipos y se resolvieron con bastantes menos tenden del Rey y no fue reimpresa hasta tópicos ya funcionaban entonces. Pero siones que las últimas Cortes catalanas 1756, y la de Belando fue prohibida por la me temo que salvo momentos muy dede FeUpe IV ¿Qué flie lo que produjo la Inquisición en 1745. Obviamente, los terminados el entusiasmo identificatoapuesta catalana por el Archiduque Carrió de Castilla con FeUpe V no fue muy Anales de Cataluña de Feliu (editados en los rompiendo la inicial fidelidad a Fe 1709) fueron retirados de la circtúación y generalizado. Las expectativas abiertas lipe V? La respuesta es compleja. Aparte prohibidos, esta vez, por razones más con su reinado nunca fueron plenade otras consideraciones, tiene razón comprensibles dada la militancía ausmente satisfechas. La sensación de exKamen al subrayar la importancia del tracista del autor. trañamiento de la sociedad española factor militar estratégico. Sinla escuaante un Rey francés que soñó, siempre dra aliada cerca, sin la convicción de Los historiadores que escriben sobre con volver a Francia como Rey de aquel que la Guerra de Sucesión la ganaban Felipe V en la segunda mitad del siglo país y que hizo gala de un carácter neulos aliados con su apEirente- en 1704- suXVín son discretos, pero en el siglo XIX rótico con un cuadro psicopatológico teperioridad militar, sin los sueños catalael romanticismo español, liberal o conrrible- minuciosamente reflejado por nes de penetraír én los circuitos del coservador, fue tan crítico con los Austrias Kamen- arrastrado en diferentes etamercio atlántico Merado por Inglaterra como favorable a los Borbones y en espepas, a lo largo de todo su reinado, me pay Holanda, es muy difícil entender la cial a Felipe V La sentencia de Martínez rece evidente. Aparte de los agravios feapuesta catalana. Una apuesta, no hay de la Rosa: Con el advenimiento de la rales, difícilmente olvidables en la Coque olvidarlo, de sentido opuesto a la augusta dinastía de Borbón puede derona de Aragón, desde Castilla la que la propia Cataluña había hecho en cirse que España se une más estrechaopinión crítica contra el Rey emana de 1641. Entonces optó por separarse de la mente a Europa y que se abren los obsdiversos sectores, desde una nobleza Monarquía española y vincularse a la truidos canales a la civilización y la culopuesta al reformismo- el Uamado parMonarquía francesa. En 1704 optó por la tura del siglo ha sido santo y seña de opción de depositar su confianza en la tido castizo ó español- que estará en la varias generaciones de historiadores base de lá enorme cantidad de sátiras continuidad dé la dinastía de los Ausque inscriben a Felipe V en el paraque sufrieron Felipe V. y su entorno in- digma de la modernidad española, una trias, animada ante la posibilidad de intervenir directamente en- de cuyas piezas básicas la gestión de la Monarera el cenfralismo políquía que presuntamente LA sentencia de Martínez de la Rosa: Con el tico. El mismo pararepresentaba el candidigma lo veremos en la dato Archiduque Carlos advenimiento de la augusta dinastía de Borbón historiografía de la y obsesionada por su reRestauración con Cápuede decirse que España se une más chazo a Francia tras los novas del CastUlo como infortunados once años entonador del réquiem estrechamente a Europa y que se abren los de vinculación a este dé un modelo político, país. Y volvió a perder. La obstruidos canales a la civiKzación y la cultura el de los Austrias, que escasa o nula; sensibiliél mismo definía como del siglo ha sido santo y seña de varias dad de Felipe V hacia el caos de derechos y hecho diferencial de obligaciones, costumgeneraciones de historiadores Cataluña- que otros rebres, privilegios y exenyes como Carlos V sí haciones De toda esta bían tenido presente y así lo había exhistoriografía con sus glosas a la modermediato a lo largo del reinado, a un clero presado en sus recomendaciones a su nidad en la que supuestamente nos hareceloso contemplador del regalismo fehijo- es un hecho bien probado. Lo bía introducido Felipe sólo se exceplipino que se deja ver en los coletazos incierto es que lo que comenzó siendo destúan los historiadores representativos quisitoriales que sufrieron Macanaz, confianza y recelo mutuo se fue trodel nacionalismo catalán (de Balaguer y Belando y otros personajes de la época y cando en odio y las expresiones de reBofarull a Soldevila) y curiosamente unas clases populares que sufren calachazo a los catalanes- Felipe V advertía desde luego el nacionalismo español midades económicas terribles, especiaíen 1713 que en cuanto a esos canallas, más radical de Menéndez Pelayo, que se mente en la coyuntura de 1729 o la de pillos, el Rey ño les concederá jamás sus despachaba con una acritud tremenda 1739 con bancarrota incluida. privilegios y Patino los considerará ricontra Felipe V El juicio de los historiadores no josos y vengativos, que siempre se debe La historiografía extranjera del siglo siempre coincide con el de los subditos. recelar de ellos -serán paralelas a las pasado también vertió glosas abundanContrariamente a un tópico muchas vedescalificaciones que Felipe V recibe de tes de la política de Felipe V tanto desde ces repetido, los historiadores han sido Cataluña a través de multitud de panflela óptica francesa (Baudrillart) como de más benévolos con Felipe V de lo que lo tos. El terrible sitio de Barcelona y la rela inglesa (Coxe) En el siglo JOí, sobre presión subsiguiente a la CEiída de la ciu- fueron los coetáneos, lo cual no es infretodo desde los años cincuenta y paralelacuente. Carlos V también fue mucho medad constituye un hito trascendental en mente al desarroUismo hispánico y el jor tratado por los historiadores que por la memoria histórica catalana, que contriunfo de los tecnócratas, ha habido sus subditos, lo contrario ciertamente virtió aquel 11 de septiembre de 1714 en una mayoritaria tendencia a la glosa de que su hijo Felipe n. el referente de la fiesta nacional cataFelipe V inscrito en el marco de una EsRespecto a los juicios del fribimal de lana con el recuerdo de Felipe V como el. paña, ya no imperial, pero precisamente la historia, digamos por lo pronto que permanente factor anticuerpos, estimupor ello más normal más cercana a Felipe V no sintonizó bien con sus histolante de las reivindicaciones nacionalislas directrices europeas del momento. riadores oficiales. Su ansiedad narcitas catalanas. Al mismo tiempo que se desataba la crísista nimca fue suficientemente satisfetica hacia la España imposible de los cha. Es frecuente. Carlos V y Felipe í l En CastiUá, Felipe V fue, sin duda. 28 de octubre de 2000