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ENSAYO Goethe y los hijos del diablo uno de los más acreditados editores de la actualidad- tras haber estudiado a fondo la correspondencia que Goethe mantuvo con sus editores, así como multitud de testimonios y referencias de otro tipo, ha lo Siegfried grado una obra entreteUnseld, dinida y original; además rector de la de cosí una biografía del editorial alegenio de Weimar- puesto mana Suhque cuando se habla de ramp, es uno Goethe resulta del todo de los más imposible soslayar su prestigiosos vida -consigue asieditores de mismo acotar de manera hoy A su muy amena un determipluma se nado capítulo en la histodebe El autor ria de la edición europea, y su editor, de evidente valor sociolóasí como dos gico; es preciso recordar, libros sobre Hermann Hesse. por ejemplo, el gran problema de las ediciones pirata o que a causa del empeño de Goethe por asegurar las ganancias de los frutos de su- EGÜN el testimonio del canci- intelecto en beneficio de V i 11 er FViedrich von Müller. en sus herederos, reclamó y sus Conversaciones con Goethe- unos obtuvo el reconocirecuerdos menos idealizados que los miento de los derechos de la obra casi homónima de Ecker- de autor en todo el terrimann- el autor de Fausto manifestó torio de la Confederaen varias ocasiones su disgusto con- ción Germánica lo que tra editores y libreros, afirmando supuso un paso crucial que eran hijos del diablo y que en la lucha por el reconopara todos ellos tendría que haber cimiento universal de los un infierno especial Pero, a pesar referidos derechos. Por de tales exabruptos, expresados por otra parte, el minucioso el poeta a raíz de algún contratiempo estudio contextual, lipasajero, las relaciones y los nego- gado a la narración de cios que Goethe mantuvo con sus los desvelos editoriales editores- cuyo número tampoco fue del poeta en constante muy elevado- durante más de cin- brega con los problemas editoriales, cuenta años desmienten en realidad proporciona al lector una excelente lo que a primera vista cabría imagi- visión del fresco histórico en el que nar detrás de tan severa afirmación, se desarrollan los acontecimientos, esto es, que el avatar editorial de las ya que, casi en cada página, la vida y obras del gran autor debió de estar el avatar editorial, actividad fundajalonado de interminables disputas e mental de Goethe, se toman de la intrincadas querellas con malvados o mano con confianza. codiciosos representantes del gremio editorial. La verdad es que no fue Unseld narra someramente las repara tanto, y no es otra la impresión que se obtiene de la lectura de este laciones del poeta con editores como excelente estudio que reseñamos. Los Breiotkopf, Weygand o Frommann y, editores de Goethe además de res- de forma más detallada, las mantenipetarlo y admirarlo como al gran es- das con Gósched, Bertuch y, sobre critor que era, lo tuvieron también todo, con Johann Friedrich von en gran estima como persona, sin- Cotta, quien sería su editor preditiéndose casi tan honrados con su lecto y definitivo; tales personajes amistad como con el honor que el constituyeron hitos en la vida de poeta les otorgaba al permitirles edi- Goethe; gracias al interés que éstos tar los vastagos de su ingenio. Sin demostraron, las obras del genio lleembargo, dado el carácter principal- garon a miles de lectores. Unseld no mente comercial de los vínculos en- adolece de prolijidad, de ahí que el tre ambas partes, fue imposible que discurso interese en todo momento al no surgieran conflictos entre ellas, lector, que asiste al desarrollo de una aunque al final todos eran superados trama a veces casi novelística. Más gracias al empeño y la buena volun- de la mitad del libro se centra, no tad que se ponía en ello, corrobo- obstante, en el período comprendido reuido así, en la mayoría de los casos, entre los años 1805 y 1832, que es el de una de las máximas que Siegfried la relación de GoeÜie con el mencioUnseld acuña respecto a la relación nado editor Cotta (el autor y el editor autor- editor: Las dificultades supe- fallecieron el mismo año) este úlradas en conjunto ayudan a profundi- timo fue una verdadera celebridad empresarial de su tiempo; una vez zar la relación que hubo ganado al escritor para Unseld, avalado por una larga ex- su editorial, ya no dejó que se le escaperiencia en el mundo de la edición para aún a despecho de verse obli- no inmerecidamente se le tiene por SIEGFRIED UNSELD Goethe y sus eátores Trad. de Rosa Pilar Blanco. Galaxia GutenbergBarcelona, 2000. 575 páginas, 4.900 pesetas. Q gado a hacerle numerosas concesiones además de abonarle cuantiosos honorarios. La Casa Editorial Cotta, ubicada primero en Tubinga y más adelante en Stuttgart, con varias imprentas a su servicio repartidas por todo el territorio germánico, publicó las obras de numerosos autores cuyo brillo ha llegado hasta nuestros días, además de los denominados clásicos alemanes Herder, Wieland y Schi 11 er; Holderlin, Hebel, Jean Paul, Tieck, Schelling, Pichte, los hermanos Schlegei... A tan flamante editor se le solía apodar, en consonancia con la época heroica que se vivía en Europa a comienzos del siglo XDí, el Napoleón de los libros Sólo apenas un lustro antes del final de sus vidas surgieron algunas fricciones entre Goethe y Cotta. Este último emprendió grandes negocios en diversos campos ajenos al mundo editorial y desatendió un tanto al celoso autor, entretanto ya el más importante de Alemania que se hallaba embarcado en la gran aventmra de preparar una edición de última mano de sus obras completas. Pero finalmente las aguas tornarán a su cauce y Goethe morirá sabiendo que deja a la posteridad una edición absolutamente fiable de sus obras, bajo el auspicio de la editorial de Cotta. Asi pues, los pasos esenciales en la historia de la edición de los escritos más célebres de Goethe son consignados por Unseld sin detenerse apenas en lo que no considera esencial, pero prestando k suficiente atención tanto a las primeras publicaciones- Gótz von Berlichingen y Werther- como a las de la fase íntermedia- Wílhelm Meister, Poesía y verdad- y, finalmente, a la edición de la correspondencia entre Schillery Goethe así como al Fausto II, publicado tras la desaparición de su autor. En tanto que editor, Unseld sazona el texto con algunas reflexiones de su propia cosecha acerca del mundo de los libros, muy interesantes tanto para quienes pertenecen al ramo como para quienes debemos bregar con ellos; mas Unseld, que ha conocido a tantos autores, parece comprenderlos y tratarlos con benevolencia; como muestra sirva este botón: en cuestiones importantes un editor no debe actuar contra la voluntad del autor por muy buenas razones que tenga Pero la obra no persigue ser leída, ni mucho menos, sólo por editores; es idónea para cualquier lector a quien le atraiga la figura de Goethe. Por lo demás, dada la escasez de biografias sobre el gran clásico alemán con las que contamos en España (las de Cansinos- Assens y Emil Ludwig son las únicas, ambas con más de medio siglo de antigüedad y la última, prácticamente inencontrable) Goethe y sus editores cumple una función nada superfina en la popularización de un personaje cuya personalidad tanto tiene que decirnos aún hoy, aunque sólo sea por lo humana y paradigmática. Es preciso elogiar el cuidado con el que se presenta la edición, su belleza formal (esa que tanto admiraba Goethe como símbolo casi inequívoco de un excelente contenido) la multitud de estampas y grabados, lo grato del papel y los tipos empleados, la pulcritud con que se ha revisado el texto, las atinadas notas explicativas, la magnífica y fluida traducción, impecable... Una obra excelente en todos los sentidos. Luis Fernando Moreno Claros 14 de octubre de 2000 26 ABC CULTURAL