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D E CERCA CRÓNICA Y ELOGIO DEL CRACK LUIS GARCÍA JAMBRINA Por otro lado, COSTUMBRADOS como estamos al empleo de todo tipo de conviene saber que estrategias de mercado y reclamos pu- cuando el Grupo del blicitarios dentro del mimdo del libro, Crack como tal comuchos podrían pensar que el Grupo menzó su andadura del Crack es una mera argucia de algu- literaria, todos y nos editores, secundados por algún que cada uno de sus otro crítico literario, para lanzar en Es- miembros ya habían paña a estos nuevos narradores mexica- publicado varias nonos aprovechando el enorme éxito obte- velas o libros de relanido por Jorge Volpi e Ignacio PadiUa. tos en editoriales Y, sin embargo, nada más lejos de la rea- mexicanas conocilidad. El llamado Grupo del Crack ni das. Tales textos se nace precisamentelahóra ni, desde encontraron, eso sí, luego, es un invento: coyuntural, sino con la indiferencia o que sui ó en Méxicoa mediados de los el abierto rechazo noventa como reacción frente a la situa- por parte de algunos ción crítica por la que atravesaba la na- críticos y colegas rrativa mexicana de esos años, domi- mexicanos, a los que, nada, por un lado, por los epígonos del al parecer, molesboom, que se empeñaban en seguir rei- taba la insultante terando fórmulas ya manidas, y, por precocidad, la amotro, por esa progresivafrivolizacióny plia y rigurosa forpauperización que caracteriza, por lo mación y la gran ambición y elevado nigeneral, a la literatura actual. vel de autoexigencia Fueron eUos, en efecto, los que se au- de estos autores. Y todenominaron Grupo del Crack, pero fue precisamente ese nombre no era una simple etiqueta este absurdo rechazo promocional, sino una especie de estan- e incomprensión, darte o nombre de guerra con el que ex- unido a la inexistenpresaban su voluntad de dar im giro, de cia de un auténtico hacer una inflexión en la literatura me- mercado editorial en xicana de este final de milenio. No se México, lo que los trataba tanto de una ruptura radical llevó, en un princicomo de Un salto hacia delante que, al pio, a unir sus esmismo tiempo, les permitiera enlazar fuerzos para lograr con los grandes escritores del boom la- un mismo objetivo. tinoamericano y, más atrás, con la gran narrativa europea de este siglo (de heEl núcleo origicho, según Palou, el grupo se llama del nario del Crack lo Crack porque sólo pretende hacer ima formaron los tres fisura en la tradición inmediata, pero miembros más jóveno ruptura con el pasado) Es, sí, el nes del grupo: Joi e viejo esquema de matar simbólica- Volpi (México D. E, mente al padre para reivindicar al 1968) Ignacio PadUla (México D. E, abuelo, pero motivado, en este caso por 1968) y Eloy Urroz (Nueva York, 1967) unas circunstancias que hacían verda- que se conocían desde los tiempos del deramente necesario este parricidio. bachillerato, gracias, entre otras cosas, Su crimen, en definitiva, es un crimen a un concurso literario en el que sus recometido en legitima defensa. latos ocuparon los tres primeros puesPero el Grupo del Crack no tiene tos. A este trío inicial, se sumó, años pretensiones generacionales ni de es- después, Pedro Ángel Palou (Puebla, cuela ni de movimiento estético restrin- 1966) con el que coincidían en muchos gido. Estamos, más bien, ante un grupo aspectos. Y, más tarde, se incorporaron de escritores unidos por la amistad, la Ricardo Chávez Castañeda (México D. literatura y ciertas afinidades electivas. E, 1961) y Vicente Herrasti (México D. Comparten, naturalmente, algunas E, 1967) Ahora bien, dentro de la traideas, actitudes y circunstancias exter- yectoria de los tres primeros y de lo que nas más o menos comimes, e, incluso, podríamos llamar la prehistoria del podría decirse, en algunos casos, que Grupo del Crack, sin duda el libro emcultivan algunos temas similares, pero blemático yfimdacionalfue el titulado cada uno lo hace desde su perspectiva y Tres bosquejos del mal, publicado en a su manera. Y la prueba está en que, 1994, que es precisamente uno de los cuando decidieron publicar un mani- que ahora acaban de publiccirse en Esfiesto- el Manifiesto del Crack- no se li- paña bajo el seUo de Muchnik Editores, mitaron, como es habitual en estos ca- enlacolecciónModernos y Clásicos. En sos, a redactar un texto colectivo, sino él se recogen tres narraciones de Volpi, que cada uno de ellos aportó por sepa- PadiUa y Urroz, muy diferentes entre rado sus reflexiones y propuestas para sí, pero unidas por un mismo tono tráconstituir un texto múltiple y plural en gico y apocalíptico y una gran complejiel que cada parte guarda una estrecha dad narrativa. Curiosamente, y frente a relación con las demás, pero también lo que había pasado antes y va a ocurrir puede ser leída de forma autónoma e in- después con sus otros libros, éste sí obtuvo una buena recepción crítica en dividualizada. 14 detfii: tHbi; L lfi; QQ i i A su trayectoria literaria. El resultado fue En busca de KUngsor, la novela con la que Jorge Volpi obtiene en 1999 el Premio Bíbliot e c a B r e v e que acababa de ser resucitado por Basilio Baltasar en Seix Barral. Y después fue el turno de Ignacio Padilla, que con Amphitryon obtiene el Premio Primavera de Novela en el presente año. Pero, por suerte, estos dos importantes galardones han servido no sólo pEu a dar a conocer en España y fuera de España a dos nuevos narradores, sino también para atraer el foco de atención sobre un grupo de escritores que viene trabajando desde hace años en la sombra, contra viento y marea, por una literatura con mayúsculas. De ahí que debamos felicitarnos por el hecho de que Muchnik Editores, además de rescatar del olvido TYes bosquejos del mal, haya decidido apostar también por Pedro Ángel Palou y Vicente Herrasti. Del primero se publica la novela en la que ha venido trabajando durante cinco años en su retiro de Puebla, donde en la actualidad desempeña el cargo de secretario de Cultura del Gobierno del Estado. Se titula Paraíso clausurado, y es la culminación por el momento de una trayectoria larga y rigurosa que ha dado ya, entre otrosfrutos, cinco novelas, dos libros de cuentos y dos ensayos sobre temas literarios. Del segundo, que, además de narrador, es ensayista y traductor de Hermán Melville, entre otros, se reedita una de sus novelas. Diorama. Esa es, pues, a grandes rasgos, la historia externa de este grupo hasta el día de hoy, cuando acaban de presen- tarse esos tres nuevos libros en Madrid y Barcelona, y cuando están a punto de aparecer en todo el mxmdo las traducciones de En busca de KUngsor. Como ya he dicho, se trata de autores muy diferentes entre sí, pero que tienen en común el hecho de escribir novelas complejas y arriesgadas que, además de contar historias, intentan explicar el mundo en que vivimos y el siglo que ahora termina desde la lucidez, el desengaño y la perplejidad, novelas, en fin, nacidas con vocación universal y afán de perdurar. ABG JCIJjLnUjRAlti 25 i México. Y es justo eri ese momento cuando empieza a cuajar la idea de formar un grupo. Pero la constitución efectiva del mismo no tuvo lugar hasta agosto de 1996, con motivo de la presentación simultánea de cinco novelas escritas por otros tantos miembros del grupo. AUí fue donde se dio a conocer por primera vez el Manifiesto en favor de una renovación literaria, de la que esas cinco novelas eran ya un anticipo. Todo esto, en fin, no hizo más que encrespar los ánimos de una buena parte de la crítica mexicana, que intentó por todos los medios ridiculizar y descalificar al grupo. Al final, Urroz, Volpi y Padilla, hartos ya de luchar contra los elementos optaron por ausentarse de México durante una temporada. El primero se fue a Estados Unidos, donde ha ejercido como profesor de Literatura en varias Universidades y donde ha escrito varios libros de ensayo y de poesía y una nueva novela, y los otros dos vinieron a Salamanca con el fin de estudiar el doctorado y de continuar su labor creadora de una. manera más consciente y reposada, sin tener que preocuparse ya por las circunstancias que hasta entonces habían rodeado