Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NARRATIVA El mundo narrativo de José María Merino Otros capítulos vienen dedicados a esas gestas, con referencias concretas al pasado de la conquista de México. Un último plano discurre por la propia actividad metaliteraria y presenta la actividad de la escritura, asimismo José Ma- i; entreverada en diferentes tiempos, ríaMerinci: V: desde quien escribe en pergamino, (LaCoruñaij: hasta quien escribe una historia 1941) es: aü; ñitura. tor de, éntife? La habilidad de José María Merino otras obr ha sido fundir estos planos en la propia Mírame JÉ- i; construcción narrativa, que no los predusay otrom senta superpuestos sino entreverados. poemas SQM Como si el espacio famUiar de la casa cuentos y M de los antepasados conjurase un insimafaMúÁM tante de continuidad en la que el mito principal sea la repetición, también el Novela fBs M tiempo de la novela es un tiempo cíAndrés- Choz, Elüi (f: clico, que va de un plano a otro mosjeroperdido y Cuatro nocturnos. trando que no hay solución de continuidad en la historia de un hombre, que su pasado y el pasado tienen el mismo olor y el mismo rostro. Hay intertextualidades que remiten a La noche boca arriba de Cortázar, si bien el capítulo r OR una vez la iniciativa editorial epüogo recuerda, con el mismo motivo I no va en la dirección de apostar de un personaje herido viendo pasar las por lo ñmgible, por esa compulsiva ne- nubes, a Las babas del diablo Merino cesidad del mercado que anima a usar y ha conseguido que la propia técnica litirar y que apea a las novelas de los ca- teraria, que alterna tiempos y voces natálogos (las buenas y las malas corren rrativas (unas veces se narra en prela misma suerte) una vez han sido con- sente, otras en pasado, otras en primera sumidas en los primeros años de su voz, otras en segimda) anude una proexistencia. Reedita este libro, reunién- funda indagación en el espacio de la endolas en un volumen, tres novelas de soñación como un espacio novelesco: lo Jose María Merino: El caldero de oro imaginado y lo percibido, lo vivido y lo (1981) La orilla oscura (1985) y El centro sentido entremezclan la racionalidad mundo creado, de forma que asistimos del aire (1991) Comenzaré recomen- del realismo con la irracionalidad que a un tiempo a la fantasía y a su redando de nuevo la lectura de estas tres nace del ensimismamiento. Merino de- flexión. La nivola de Unamimo, Kafka, novelas a quienes ya las hablan leído, muestra ser im maestro en la geografía el propio Julio Cortázar comunican de porque puede ocurrirles lo que me ha de la ensoñación imaginada. este modo con los relatos de tradición ocurrido a mí: leyéndolas juntas se perEs precisamente esta geografía la oriental como el del durmiente despercibe mejor no sólo su evidente relación que domina de modo patente en La ori- tado que sirve de cañamazo del conestilística, sino ante todo la magnitud e lla oscura, la novela con la que Merino junto para darnos ima geografía espaimportancia que para la narrativa es- consiguió el Premio de la Crítica en cial que, inserta en un espacio pañola tiene el proyecto novelístico de 1986. Leída quince años después la no- concreto, cobra relieve universal José María Merino, que cobra aquí las dimensiones reales de su excelente calidad. También se percibe que las tres LEYENDO juntas estas tres obras se percibe mejor responden a un proyecto consciente, no sólo su evidente relación estiKstica, sino ante comprometido con la renovación del lenguaje novelesco y ima apuesta decitodo la magnitud e importancia que para la narrativa dida por la buena literatura. Y a quienes no hayan sido lectores de Merino española tiene el proyecto novelístico de advierto que encontrarán aquí a un naJosé María Merino, que cobra aquí las dimensiones rrador cuya modernidad se acrecienta con el paso de los años y que pueden tereales de su excelente calidad ner la suerte de percibirla en su conjunto de manera más rotunda que quie- vela gana en densidad, porque la nes lo hicimos a trozos, según se fiíeron apuesta por un imaginario mítico hace merced a su ingrediente mítico. En El centro del aire la relación con publicando. precisa su peculiar estructura de home- lo mítico es más tenue y lo fantástico se El caldero de oro juega con varios najes literarios al mundo de Los mil y planos superpuestos, que el lector ha de una noches, que es la obra que ha ser- ciñe a la búsqueda de un pasado infanir descubriendo, como si se tratase de vido de modelo estructural para esta til irrecuperable. Es una novela que un palimpsesto. En el plano más super- nueva inspiración. La habilidad de Me- persigue saldar las cuentas de la memoñcial se halla la historia de su protago- rino para urdir lo metaliterario de ria de una generación, aquella que busnista, un joven que trabaja en Madrid y modo que case con lo literario es algo caba transformar el mundo, la generavive allí una vida apagada y gris. Ya en más que un guiño posmoderno, de he- ción del compromiso antiburgués. Sus la frontera de la edad madura, vuelve a cho es premoderno, porque tiene la tres personajes, Bernardo, Magdalena y un pueblecito de León, con motivo de la constancia y solidez de lo universal. La Julio, se hallan vinculados durante muerte del abuelo. Reencuentra allí caja china es un procedimiento estruc- toda su vida a ese pasado que no les ha junto con su niñez los espacios de su tural que sirve perfectamente al desig- dejado vivir como héroes, hasta que adimaginario infantil y los personajes nio del gran topos de la circularidad del quieren la conciencia de ser sólo persoque le acompañan en él. Ese plano de tiempo y asimismo a la peculiar fanta- najes de la propia novela que Julio Lesaprendizaje da lugar a otro: las ensoña- sía de un mimdo en que la vigüia y el mes, un alter ego del novelista, se disciones que despiertan en él la casa y el sueño comunican constantemente. pone a escribir Merino domina la mito del caldero de oro enterrado en su También es muy del mundo de Merino creación de atmósferas, es un maestro sótano. En ese caldero se hallan codifi- la actividad metaliteraria, que imbrica del matiz y puede crear tensión narracadas todas las vidas y muertes de una el acto de creación narrativa con el tiva a partir de una anécdota en la que el misterio de algunos personajes (el pacomunidad de hombres desde los tiempos remotos, tan parecidas a la suya. JOSÉ MARÍA MERINO Las novelas ddmitó Alfaguara. Madrid, 200 a 683 páginas, 3.400 pesetas. U P dre desaparecido, los silencios del tío Alfonso, la fantasmal Heidí, el vetusto caserón Ueno de secretos) actúa como contrapunto de la cotidiana miseria a la que han abocado las grises vidas de sus protagonistas, atenazados por no haber sido el futuro que nunca llegó. El destino se juega en el pasado infantil de un patio, que fraguó todas las leyendas y sueños que sus personajes no saben o no pueden realizar como adultos. Es por tanto una novela del desengaño, un ajuste de cuentas de Merino con toda una generación, servida con tal ritmo de prosa y tan perfecta inspiración que el lector avanza por la novela sintiendo que lo mejor está por venir, que el cúmulo de aciertos no se agota. Era preciso recuperar esta novela, que la cercanía con el éxito de La orilla oscura había debilitado, pero que en modo alguno es inferior a eUa, incluso la entiendo mejor construida, con una magistral gradación de la tensión narrativa. Con este novelista la literatura española consigue por fín que los procesos de introspección y ensoñación no sean abstractos, sino prodigiosos recorridos por un territorio concreto, como si el imaginario pudiese ser visitado en los pliegues mismos de lo real y no precise otra cosa que un formidable estilo. Ése es el territorio en que reina Merino y en el que ha proporcionado a la narrativa española la amplitud de su horizonte temático y estilístico. No quedará defraudado el lector de estas tres novelas, que constituyen la mejor entrada en el mundo de uno de nuestros mejores escritores. José María Pozuelo Yvancos 29 de abril de 2000 18 ABC CULTURAL