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NARRATIVA Thomas Pynchon es uno de los autores vivos más esquivos, interesantes y originales del panorama literario mundial. Su quinta y última novela, Masón y Dixon está a punto de aparecer en español. De ella ofrecemos la crítica y un avance Hacia una literatura simbiótica frente al avance de lo no humano, fábulas cuyos protagonistas no son personas sino anónimas redes de información, épicas de grandes diseños abstractos que atraviesan las fronteras del espacio y el tiempo y también del yo individual (junto con la insinuación El norteaconstante de que en realidad el namericano zismo fue el verdadero vencedor de la Thomas Segunda Guerra Mundial) o el tema, Pynchon, en fin, de una conjura nacional, munnacido en dial, universal, Masón y Dixon parece 1937, es ausugerir un compromiso distinto en tor de las nonuestra relación con la historia, con la velas Vinenaturaleza y, sobre todo, land, La sucon nuestro concepto de lo basta del lote manimado. 49, V. y El Masón y Dixon, los arco iris de Quijote y Sancho, los Bou gravedad. vard y Pecuchet, los geniales Laurel y Hardy de la última novela de Pynchon. fueron los dos agrimenso res encargados, en 1763, de trazar la linea de demarcación entre los estados de Pennsylvania y Maryland fc ON Masón y Dixon, la litera- que todavía hoy en día se tm- a occidental cierra su peri- conoce como línea Masón plo postmoderno y se abre plenamente Dixon y separa, en la a la era simbiótica. Literatura simbió- imaginería popular, el tica para una era simbiótica. En otro norte del sur de los Estalugar hemos escrito que V. la primera dos Unidos. La novela conovela de Pynchon (y en nuestra opi- mienza en Ciudad del nión su obra maestra) debiera ser con- Cabo, en Sudáfrica, donde siderada la obra más representativa de Masón y Dixon han sido nuestro tiempo. En esta obra tem- enviados para observar el prana. Pynchon relacionaba algunos tránsito de Venus (es decir, de los acontecimientos cruciales de la trayectoria de Venus sonuestro siglo con una gran rebelión de bre el disco solar) cuya lo inanimado (lo no humano, lo mecá- medición desde muchos nico, lo artificial) contra lo animado. lugares del planeta servirá El sueño de V la elusiva protago- para calcular el tamaño nista del libro, es convertirse en una exacto de la tierra. máquina y sustituir todas y cada una A pesar de su fabulosa erudición en de las partes de su cuerpo (un ojo, una mano, un hueso) por prótesis y meca- las cuestiones más nimias, MasonyDinismos diversos. En el futuro, parece xon no es en absoluto una novela histósugerir Pynchon, ya no seremos seres rica. Pynchon se ha molestado en salpicar su construcción con anacronisvivos, sino máquinas. Sólo hoy día, cuando Moravec ase- mos deliberados (como por ejemplo, la gura que es posible descargar la referencia a la industria del sexo de conciencia humana en un ordenador, Ciudad del Cabo, la descripción del jarcuando Dennet postula que la concien- dín del Génesis como primer ejemplo cia no es otra cosa que un programa de plantación extraterrestre o las ininformático, cuando David Deutsch re- numerables referencias a la relativipite que el concepto de vida es una dad del tiempo y el espacio que salpientelequia romántica, cuando, en fin, can los diálogos) para crear una espelos ñsicos, matemáticos e informáticos cie de hiperespacio que ha de ser de la que podríamos denominar la lí- también, y fatalmente, un hipernea paranoica e hiperpositivista de la tiempo en el que coexisten libreciencia nos aseguran que somos má- mente, en ima de esas síntesis imposiquinas, sólo hoy día, decía, adquiere V bles a la que es tan proclive la novela su pleno valor visionario y terrorífico. postmoderna, el siglo XVIII y el siglo Conozco máquinas que son más com- XX, la novela de aventuras diecioplejas que la gente dice un personaje chesca (más Voltaire o el barón de de V. Escrita en 1963, esta frase es una Munchausen que Fielding o Sterne) boutade; leída en el año 2000, resulta con la ciencia- ficción. inquietante y profética. Una V al revés, decíamos. Ya que lo En mi opinión, podemos entender que en V es negro y terror se transMasón y Dixon, la quinta y hasta el forma en el mundo de Masón y Dixon momento última novela de Pynchon, en gris perla y humor La V de V. inicomo una especie de respuesta a V. cial del nombre de una mujer o de mualgo así como una anti- 7. Si el mensaje chas mujeres que son la misma, era de las anteriores novelas de Pynchon una representación de lo femenino (V, La subasta del lote 49. El arco iris decomo fuerza subterránea ctónica gravedad y Vineland) era claramente pesimista, himnos de desesperanza THOMAS PYNCHON MasonyDixon Traducción de Jordi Fibla. Tusquets. Barcelona, 2000. 960 páginas. que diría Camille Paglia) y antihumana: aquí es el planeta Venus, que traza una elegante línea sobre el disco del sol en una celeste síntesis de contrarios. El mundo subterráneo era en V. el reino de la muerte, el origen de im horror innominado, y era posible acceder a él por algún lugar del polo sur En Masón y Dixon el mundo subterráneo, que envía mensajes constantes a la superficie, es accesible a través de algún lugar del polo norte; una Terra Concava descubierta por Dixon, cuyos habitantes son, por cierto, encantadores. P acerca de su sexualidad y cuya mayor preocupación es averiguar qué es el amor: máquinas amigas, máquinas humanas. Pero hay algo más. Simbiosis. Todas las novelas anteriores de Pynchon hablaban de fuerzas invisibles y no humanas que controlaban nuestra vida: patterns, redes, radiaciones, sistemas mundiales que permean el espacio y el tiempo, la psique y la historia. En Masón y Dixon esas fuerzas son sobre todo las amables y armónicas leyes que gobiernan el movimiento de los astros y también los mensajes de los habitantes subterráneos, que intentan ponerse en contacto con los dos agrimensores por medio de una serie de delicados fenómenoos magnéticos. Dichos fenómenos son, en verdad, voces de la tierra- ¿o quizá debiéramos decir, por decidirnos de una vez a perder el miedo a las palabras, voces de Gaya? Yo sé que la tierra está viva dice Rebekah, la mujer de Masón. Y en Santa Elena, Maskelyne presiente que la isla es una criatura consciente, animada por una energía originada en el interior de la tierra Simbiosis. No encuentro una palabra mejor, a condición de que comprendamos una simbiosis entre seres vivos y sistemas artificiales, entre naturaleza y cultura, y también una superación de la dialéctica animado inanimado. Una d $l as nocas fotc raflas que eiñvtBñ Masón y Dixon postula un mundo en el que las comunide Humas PynclioB caciones lo son todo: comunicación con el otro, con los animales, con la tierra, con las máquinas, con MASÓNy Dixon no es los espectros un mundo en que las una novela histórica. máquinas son aliadas de los seres huen el que máPynchon se ha molestado manos, puede servir el términohablar quina tanto para de un instrumento mecánico como de en salpicar su un autómata inteligente o, como suconstrucción con cede en las asombrosas páginas finales, de todo un país en el proceso de auanacronismos deliberados togenerarse a sí mismo; un mundo, en fin, en que la magia y la ciencia, la para crear im Real Sociedad Geográfica y la ma hiperespacio que ha gick de los mdios, la astronomía y la astrologia, la ciencia y el arte, la histode ser también un ria y los más atrevidos vuelos de la imaginación, pigmeos asiáticos imnu hipertiempo nes al tiempo, un rebaño de ovejas que Pero es en el tema de lo inanimado, aprende a volar, se unen en una gran en el de la dialéctica entre lo natural y síntesis magistral, pero también otolo artificial que fue, por cierto, el Gran ñal, que se hace progresivamente meTema del siglo XX, donde el primer lancólica y romántica a medida que Pynchon y el último difieren de forma avanzamos en la lectm- a. más llamativa. Frente a los perversos androides de V o las malignas máquiT En cuanto a la traducción, sólo una nas inteligentes de El arco iris de gra- palabra, ¿a dónde han ido a parar las vedad, tenemos en Masón y Dixon un Innumerables Mayúsculas que salpiperro que habla, un reloj que es una can el Texto y que daban a la Página, criatura viva, consciente de sí en el Original, ese delicioso y antimismo dos relojes que de pronto se cuado Aire Dieciochesco? ponen a charlar entre sí y sobre todo un delicioso pato robot confuso Andrés Ibáñez ABC CULTURAL Yl 1 de aLril de 2000