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DISEÑO GRÁFICO El imperio de los sentidos SIGNOS O a SIGLO. CBifiSiOSDE DISEÑO GRARCO EN ESPAÑA MNCARS. Madrid C Santa isabeí. 52 Hasta el 28 de mayo PENAS hemos sido capaces de responder al reto de ajustar la obsoleta institución museística a los retos de una cultura en mutación permanente. El modelo higienizador que impone una suerte de historia incontestable sostenida desde ciertas realizaciones artísticas ha fracasado hace muchos años y, sin embargo, parece como si la ceremonia de la confu- A Emilio Gil han dispuesto tres escenarios en los que el diseño funciona como una especie de reloj atmosférico (la carpa del jardín del Museo) un despliegue cronológico, en los trabajos que corresponden a los cien años y, por último, una interpretación en la que se recurre a la metáfora lingüística, radicalizándose un tanto la potencia de las estructuras expositivas en perjuicio de aquello que tendría que mostrarse. Con todo la estructura dispuesta para presentar las distintas obras es suficientemente flexible e incluso didáctica. son la memoria múltiple de nuestra mo- de forma insistente, como sucede por dernidad. Podría hacerse una historia ejemplo con el rediseño que Satue reade las contaminaciones entre artes plás- lizó de la colección Austral. Me permito ticas, arquitectura y diseño gráfico, sugerir que tal vez habría sido interedesde las composiciones de corte simbo- sante incorporar las obras de algunos lista a las más pop, a partir de los desa- artistas plásticos que han intervenido rrollos postmodernos hasta el reduccio- en el terreno del diseño gráfico o en el nismo cercano al minimalismo. cartelismo; por ejemplo, Gerardo DelEs muy difícil analizar esta carto- gado que ha diseñado algunos buenos grafía del diseño a la que me gustaría catálogos o Juan Hidalgo, al que hay añadir algunas referencias. Aunque que considerar, en sus poemas autógraaparece una portada de la revista fos y en sus libros, como una figura rara Sibila, el trabajo de Joaquín Gallego no pero intensa y por supuesto, a la poesía tiene, en esta muestra, la relevancia que visual de Brossa que ha servido como fuente de inspiración para muchos. Este imperio de los signos, convertido en crónica elíptica de una sociedad sometida a distintas fracturas históricas, introduce en el espacio del Museo una legibilidad fantástica. Sin caer en 1 9 3 sión o, lo que es lo mismo, el vértigo estadístico del público fuera el único horizonte disponible. Aquella argucia etimológica que aproximó lo museal a la experiencia terminal del mausoleo cobra vigencia en una sociedad que asume la estetización como mero paradigma de neutralización de la crítica. Es manifiesto que el interés de la práctica curatorial por la experiencia subjetiva de los públicos es nula cuando no responde, sin más, a un cinismo que cuando habla de complejidad en realidad remite al hermetismo, valga la paradoja, ramplón. La contextualización de las distintas formas de la experiencia artística se hace necesaria si queremos escapar de la idea del Museo como templo sustitutorio para tiempos secularizados sustituyéndola por una noción de esos territorios como zonas de contactos donde distintas narrativas entran en conflicto, negociaciones y dan cuenta de las nuevas formas de conflguración de las subjetividades. Hago estas consideraciones con el fm de invocar una apertura vigorosa de las instituciones culturales hacia otras formas de experiencia estética distintas de aquellas (preferentemente la pintura y la escultura) que amparan de forma fetichista. Sin duda esta muestra que revisa cien años de diseño gráfico en España sirve como un paso en esa línea de abrir la práctica museográfica a fenómenos culturales densos o articuladores de lo cotidiano. Los curadores de esta exposición producida por la Sociedad Estatal para el Desarrollo del Diseño y la Innovación (DDl) Alberto Corazón, Enríe Satue y 25 de marzo de 2000 la transcendentalización del diseño permite adentrarse en ese mundo donde seducción, conductismo y extrañamiento pueden ir juntos. Baudrillard, en su libro Crítica de la economía política del signo, señaló que vivimos en un mundo diseñado en el que domina la lógica de las transacciones, esto es, la determinación del valor de cambio reducido a signo. Esta escritura, compleja o simpliSobre estas líneas, Juguete tipográfico, de Isidro Ferrer (1998) A su izquierda. Símbolo ficada al extremo, estetizada o brutal del Año Miró (1993) A la derecha, el cartel de Chocolates Amatller de Penagos (1928) está sostenida desde la doctrina de la participación y de las relaciones públiLos grandes maestros del diseño grá- merecería, especialmente si considera- cas extendidas a toda naturaleza. En efecto, este diseño es nuestro enfico español comparten espacio con pro- mos el diseño que realizara de revistas ductos de autor desconocido, figuras como Creación, Sileno o su colaboración torno y por eso, tenemos que comenzar como la del Cobi de Mariscal (mascota en El Canto de la Tripulación, junto a una deconstrucción de esta ecología de de las Olimpiadas de Barcelona) están las colecciones Metrópolis de Tecnos o las mercancías, levantante una barricercanas al símbolo mironiano de la la línea de la editorial Trotta. Diseñado- cada contra los pavimentadores del meCaixa, el paquete de Ducados, la porta- res como Manuel Granell, responsable tadiseño. Tal vez la disuasión política das de la colección Austral de Espasa- de las publicaciones del IVAM, donde tenga que ver con la arqueología planteCalpe o las que realizara Daniel Gil destacaría el catálogo de Fierre Moli- ada en este recorrido a través de la hispara Alianza Libro de BolsUlo. Señales nier o el de James Lee Byars, o Mar Lis- toria y la retórica del diseño gráfico: los de tranco, el diseño de la imagen corpo- son que ha planteado, entre otros, el li- signos que afectan a todos imponen rativa de RENFE- Cercanías que reali- bro de la retrospectiva de Chema Cobo tanto la fascinación cuanto la ceguera, zara Alberto Corazón, el magnífico car- en Sevilla, tendrían que haber sido des- aunque también podría aludirse a una tel de Cinzano compuesto por Luis Seo- tacados por la dignidad de sus propues- construcción sistemática del deseo. Reane, los diseños magistrales de Diego tas. Jóvenes diseñadores como los que cupero un acertijo: el mejor diseño es Lara (ejemplares las revistas Buades y integran Gráfica Futura o Manuel Fer- el que no se ve Camuflaje, función de Poesía) la inimitable botella de Tío nández, así como colecciones de catálo- velo y mecanismo subliminal son conPepe, el Toro de Osborne de Prieto que gos como la del Consorcio de Museos de ceptos que describen penosamente la es la escultura pública más importante la Comunidad Valenciana o la revista complejidad aUí enunciada. de España, las cabeceras de los periódi- Lápiz están ausentes de una selección cos y todo un universo de signos que que, sin embargo, repite algunas piezas Fernando Castro FIórez ABC CULTURAL 3. S