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NARRATIVA Una colosal carcajada cial, gozando del trato distinguido de instituciones y poderosos en general. No, Gregorio habla para negar la esLsfimtammm tampa idílica y desde su personal ataAlfaguara. Madrid, 2000. laya, proceder a un feroz repaso de la Es 448 pá nas, 2; 800 f setas. paña contemporánea, dado que su histo Ferria va incardinada en otra, si más naado Rogenérica, no menos fantasmagórica: esa yueia, nacomún de España que a ambos nos une cido en Madice. drid en La historia de su vida es medio siglo 1968, ha pude la historia de España, a la que se va blicado las refiriendo en certeros e hüarantes cuanovelas M dros repletos de toda suerte de referenprado áe los cias a la idiosincrasia nacional, abarmonstruos y cando desde lo cañí a lo postmoderno, e Callejero de incluyendo personajes reales (la niña Judas. Marisol o Santiago Carrillo) u otros que También es son una deformación de im reconocible autor de numerosos cuentos y trasunto real (Fe Bueyes) relatos. La primera parte de La mala muerte corresponde a la infancia- años cincuenta- transcurrida en un pueblo manchego y marcada por la carencia y la crueldad, ejercida en sus formas más I N esta tercera novela de Fer- despiadadas y desde todos los ámbitos: nando Royuela (Madrid, 1963) familia, escuela. Iglesia, Estado. La picaLá mala muerte, quien le habla al lector resca clásica y el tremendismo celiano- incorporado al orbe de la fábula en la fi- son aquí los dos moldes narrativos más gura de un usted que casi llega a ser patentes de que se sirve Royuela, si bien una presencia física y no un mero desti- el ingenio del autor imprime una podenatario del discurso- apelándolo y rosa originalidad a todo ese entramado hasta apremiándolo, es El Gran Grégory, esperpéntico, tanto en la creación de los también llamado Goyo L Enano o Goyito caracteres secundarios como en los suZampahuevos, un enano de los pies a la cesos y episodios, de entre los cuales descoronUla, manicorto, patizambo, braqui- taca el soberbio pastiche del rito de la céfalo, un verdadero engendro de la na- Primera Comunión. turaleza, pero crecido de respeto, de ese Vendido por su madre al dueño del reverencial que otorga el tintineo de los circo Stéfano, en la segunda parte- décuartos porque no hay enanos ante los cada de los sesenta y primeros setenta- ojos del dinero Tal vez por intuir que Goyito tendrá ocasión de empezar a poes llegada para él la hora de la muerte, ner en práctica las enseñanzas adquiriese momento en cuyo vértice exacto las das (no recibidas) Recorre el ruedo ibéescenas vividas se reproducen vertigi- rico y ese peregrinaje será una verdanosas lo mismo que los fotogramas de dera escuela de la risa, una risa no una película Gregorio se propone rela- clownesca sino bufa, dado que el circo de tar sus andanzas por el mundo en el que aquellos años- tanto como su públicose ha fraguado la historia de su vida, es un verdadero santuario de lo grotesco pero no con intención ejemplarizante, y lo deforme, el escenario adecuado para para mostrar los logros y éxitos de un la carcajada que expectora las miserias self made man, de un ser que, habiendo de lo cotidiano y ventila convenientenacido repugnante al mundo, consigue mente los terrores del hombre sin embargo encumbrarse gracias a EuLa fuga del circo y la Uegada a la caropizza- un negocio innovador que se pital abre el tercer tranco, pautado al ha alzado como uno de los más solidos activos en el desarrollo empresarial del modo de la neopicaresca urbana. Esos país -y situarse en un primer plano so- años (1973- 77) fueron un derroche de impostura, mala fe y posibilismo en FBÍNA los que el aprendizaje de una nueva realidad, más endeble y más indefinida, requirió la absoluta atención de mi intelecto y el entero empleo de determinadas h a b i l i d a d e s más bien inconfesables El vagabundeo callejero y la lucha por la vida lo Uevan a tratar con delatores y confidentes, mendigos, militantes clandestinos, ex presos amnistiados, etcétera, en un dantesco descenso al subsuelo del que emergerá un hombre nuevo: el cínico. Cinismo hay al postular un redoble de conciencia (Goyito es un imperturbable lector de poesía, y si Bécquer lo iluminaba en la niñez y el Romancero lorquiano acompañó sus años negros, ahora le reconfortan Blas de Otero y Neruda) que se traducirá- ya en la cuarta parte- en su infiltración en los reductos del PC, en el ámbito íntimo de sus figuras más emblemáticas y poderosas, para obtener de las virtudes públicas beneficios privados, con los que levantar un imperio económico. La quinta parte, de un nüiüismo insobornable, es la más cercana al presente, donde se narra el flilgor y triunfo de Goyito en la España donde el dinero empieza a amanecer Espléndidas son las contrahechuras y deformidades de ese mundo que nos ofrece Fernando Royuela por boca de su engendro cuyo discurso, siempre mechado de reflexiones- parodia de las clásicas moralejas- se vuelve aún más sarcástico: Son los tontos, los perros y los poetas los que por lo común mejor intuyen los trasmundos. Los unos lo manifiestan con las babas, los otros con los auUidos y con los versos los últúnos La mala muerte es una novela muy seria, que hay que saludar de manera especial por diversos motivos: por la fecundidad fabuladora que denota la riqueza y amplitud de personajes y episodios que la animan y, sobre todo, porque su autor ha sabido articular toda esa materia (grotesca, escatológica, soez, sacrilega, sórdida, abyecta y tierna; humana, siempre demasiado humana) bajo una mirada muy singular, la de un genuino qutsider, un enano escarnecido, degradado, perseguido, explotado, maldito y resentido que nos habla del grotesco compás del tiempo, cuestiona la libertad de un pueblo ensoberbecido, niega la im- Fernandiiltóyuela portancia de la voluntad, rechaza todo dogma, ridiculiza el castizo Dios proveerá pulveriza las falacias sobre las que se asienta la estructura social y desenmascara la comodidad y conveniencia de las sucesivas morales al uso. Este monstruo es un personaje que forja su discurso en una sólida tradición literaria (y plástica) cuyas líneas maestras van desde la picaresca al esperpentismo vaUeínclaniano y al neobarroquismo de Ramón, con un humor donde se ayunta lo grotesco descarnado y la gravedad transcendente, sin olvidar a los poetas mencionados, ni a Cervantes o Dostoievski, entre otros, cuyos mundos asoman en episodios muy concretos. Quien, como Fernando Royuela, sostiene lo que ahora voy a citar, sabe bien que la literatura- ese oficio que según Borges consiste en cambiar en palabras nuestras vidas- es, ante todo, lenguaje: A una lengua la enriquece la experiencia en el desastre del pueblo que la habla, su persistencia en la desgracia. La lengua es un misterio de sinónimos que provienen del tronco común de los infortunios padecidos, un espejo alfabético de las circunstancias aciagas de los hombres. La colección de signos de la catástrofe que se articulan en torno a un código configura un solo idioma: el de los miserables Señoras y señores, pasen y lean. Ana Rodríguez Fischer í íiir, rt i. -íi j- O BIBLIOTECAS DE AUTOR Jorge Luis Borges Nueve ensayos dantescos Siete noches Libro de sueños En colaboración con Adolfo Bioy Casares Dos fantasías memorables. Un modelo para la muerte d e LlTERAlURA Arturo Ramoneda Antología del cuento español 2. Siglos XIX- XX Charles Baudelaire El esplín de Paríf b o l s i l l o Alberto Mauguel Las puertas del paraíso Antología del relato erótico HISTORIA Fernando García de Cortázar (dir. El siglo XX Diez episodios decisivos FILOSOFÍA Femand Braudel (ai los I ¡i li u 11 n ust (i rrasctu tti I Alianza Editorial I J Igaacw LUÍ de T ija tó 28027 Matírid Leandro Fernández de Moratín La comedia nueva El sí de las niña Edición de M. Fernández Nieto Robcrt C Solonion Kuthleen M. liiggins JhvM historia di la lilo- olia tvt í- í í 22 de enero de 2000 ABC CULTURAL 19