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I NARRATIVA PoKticamente incorrecto ÁNTONtO MUSOZ MOUNA Carlota Fainberg Alfaguara, Madrid, 1999. 174 páginas, 2.100 pesetas. ECLARA Muñoz Molina en la nota introductoria a esta novela corta tanto su respeto por el género, que en absoluto es menor, como haber disfrutado mucho escribiéndola. De lo primero no sólo dan cuenta las muchas novelas magistrales de la literatura europea y americana que se han acogido a la dimensión breve, sino sobre todo el cultivo asiduo que practica, porque cada pocos años Muñoz Molina ofrece a sus muchos lectores una novela corta. Aunque recordamos más El dueño del secreto (1994) ambientada en el Madrid del último franquismo, Carlota Fainberg tiene mayor proximidad estilistica y tonal con Los misterios de Madrid (1992) aquel homenaje entre irónico y costumbrista a esa ciudad novelesca y anacrónica. Y vengo a lo segundo, a que disfruta escribiendo estas novelas, porque en ellas, y es muy visible en Carlota Fainberg, Muñoz Molina explota un registro estilístico irónico, un tono más desenfadado y alegre que en el resto de su narrativa. Ofrece esta novela una estampa de costumbres y atmósferas en que lo importante, a partir de una anécdota que se amplía o ensancha (que es el requisito del género) siendo el repaso irónico por dos discursos que aquí se caricaturizan, al mismo tiempo que se ofrecen enfrentados: el primer discurso es el que se D conoce en las Universidades norteamericanas como political correctness y que ha supuesto la administración moralmente pacata y ridiculamente sesgada de los logros de los cultural studies, como son la crítica literaria feminista, los gender studies, los estudios inspirados en Lacan, Foucault, etcétera. Muñoz Molina no ha encontrado mejor forma para exorcizar estos demonios que la que siempre tuvo la literatura frente a los discursos autoritarios: la ironía teñida de sarcasmo tanto en las Imitaciones lingüísticas de sus estereotipos, como en la caricaturización paródica de sus estrategias textuales Que conoce bien el terreno (la novela parece haberse gestado en la estancia del autor como profesor en un campus) da cuenta el hecho de que cite por su nombre incluso a personajes conocidos de estas corrientes críticas en el hispanismo como Paul J. Smith o Iris Zavala. El narrador protagonista es vm hispanista de origen español, con muchos años de profesor, que no se ha adaptado lo suficiente a esa jerga y a esos gurtis, como inevitablemente traduce el desenlace, si bien la coda o último capítulo al cambiar el tono y presentar en su dimensión dramática lo que había sido antes caricatura, pierde parte de los efectos conseguidos con los discursos irónicos y paródicos anteriores que resultaban más eficaces. Porque es muy difícil, y a la postre inútil, ser políticamente incorrecto de modo serio, como David Lodge tiene demostrado. El otro discurso confrontado jocosamente al anterior es más reconocible por el común de los lectores, pues no es otro que el que sustenta Marcelo Abengoa, un ejecutivo de medio pelo, paladín del palurdo donjuanismo espa ñol (página 111) y por momentos una especie de castellano viejo de Larra, medio picaro sabelotodo, dispuesto a dar consejos de gran hombre de mundo a este profesor, con quien se encuentra en ima de esas largas esperas con demoras interminables en un aeropuerto. Abengoa cuenta al narrador la historia de su encuentro erótico con una descomunal y fenomenal Carlota Fainberg en un vetusto hotel de Buenos Aires. Lo mejor de esta novela es el excelente oído que Muñoz Molina tiene para la mimetización de los tipos costumbristas hispanos y de sus modos de discurrir y sobre todo de hablar También resulta muy notable la maestría en la reproducción narrativa del discurso directo, cuando en largas series acumulativas, de gran sentido rítmico, reproduce por boca del narrador a medida que se acerca el desenlace, la prodigiosa inventiva de que pudo hacer gala este Marcelo Abengoa cuando se lo contaba. Curiosamente los discursos enfrentadas del comienzo de la novela y la ridicula personalidad de Abengoa cobran al final de ella un relieve inesperado y distinto: al final el narrador reconoce en su interlocutor a un fabulador nato, políticamente incorrecto, palurdo, pero dotado de la proverbial sabiduría de contador de historias, y el discurso irónico inicial se invierte, para dar paso a un homenaje indirecto a la oralidad literaria, que cuando es capaz de atrapar a quien escucha, deja la. political correctness en una pura anécdota de mezquinas geografías profesionales. José María Pozuelo Yvancos A través de la mirada del artista Antonio Canal, llamado Canaletto, buscar a los culpables, viéndose resulta ser el personaje elegido por la implicado en una conspiración de novelista para conducir la trama del intereses comerciales y políticos promisterio alrededor del inacabado tagonizada por sujetos que no desean puente de Westminster, del que el pai- ver finalizar la construcción del sajista piensa ejecutar varios boce- puente de Westminster Emecé. Barcelona, 1999. tos. Observa el artista atentamente, a Acompañan a Canaletto en sus 349 páginas, 2.300 pesetas. través de su mirada, un Londres caó- múltiples aventuras la despierta tico, de fuertes contrastes sociales, Fanny que le ayuda siempre a soludesde los barrios malévolos dignos de cionar sus problemas, aunque ella es Molí Flanders a las mansiones lujo- víctima de algunos como conocer la NA vez más, Janet Laurence, sas de la aristocracia inglesa, refleja- siniestra cárcel de Londres, después conocida escritora inglesa, da en los grabados de Hogarth. de ser detenida en Fleet Street. aporta en su décimo libro, Canaletto Desde su llegada, en mayo de 1746, También los perversos John Fowles y y el caso del puente de Westminster, su le suceden al pintor italiano en Scallion, el asesino de la novela, son personal manera de entender la lite- Londres tal suerte de desgracias físi- contrapunto de la bondad de Fanny ratura de intriga, hábilmente mez- cas y morales, que decide tenazmente Destaca la negatividad de los persoclada con fondo histórico con la intención de lograr un texto ameno. Surge de esta manera ante el lector el PREMIO HERRALDE Londres ilustrado del siglo XVlll, sembrado de un auténtico bosque de MARCOS ANDRÉS NEUMAN agujas y chapiteles que se alzaban soGIRALT TORRENTE bre la línea quebrada de los tejados. Una ciudad que aún guardaba reParís Baríloche cuerdos medievales, pero que estaba embellecida por la presencia de los Ganador Finalista edificios de Wren, por la City, el ParANAGRAMA lamento y la Abadía de Westminster. JANETLAURENCE Canalettoyelcaso del puente de Westminster Traducción de Adolfo Muñoz García. U najes de alto nivel social como Balthasar More o lord Purbeck, que resultan francamente antipáticos por su cinismo e hipocresía. Escrita la novela con buen ritmo, agilidad e impecable ambientación histórica, peca sin embargo de una cierta simplicidad en la construcción del suspense, pues se conocen de antemano los responsables de la conspiración y se introducen escasos elementos sorpresa en el desarrollo. Este hecho origina un cierto decaimiento del interés. Justamente lo contrario de las admirables novelas de Agatha Christie, maestra en su género, que sabía utilizar infinidad de recursos para mantener el entretenimiento. Resuelto el misterio, puede finalmente Canaletto disfrutar en el taller preparando la imprimación del lienzo, y depositando en la paleta los grises y azules que darán color al puente de Westminster Su mirada de Londres quedará maravillosamente reflejada en el cuadro que ilustra la portada. Paloma Fernández- Quintanílla 18 de diciembre de 1999 14 ABCCUITÜRAL