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ENSAYO El artista como consumidor BTFaLADEDlEQO TmOmoWaiM. Sirtieía. Madrid, 1999. DoGeflustractonss. 182 págúias, 3.500 pesetas, í, EstreEa de Diego (Madrid, 1958) es doctora en sidente Mao Tse Tung. Si sus imáge- de género. Estrella de Diego se aprones desagradables o políticas tiene un xima a la figura de Warhol desde la sentido irónico, ¿su iconografía to- perspectiva de su condición de homomada del miando del cine o de la publi- sexual. Es cierto que esta perspectiva cidad tiene necesariamente un sentido se había marginado e incluso repriapologético? ¿No podría ser más bien mido en el análisis tradicional de su al contrario, que sus imágenes de las obra. Al propio Benjamín Buchloh se sopas Campbell y de Liz Taylor tuvie- le reprochó abiertamente haber essen un claro sentido satírico, mientras crito una monografía de sesenta págique sus pistolas, sus sillas eléctricas y nas sobre Andy Warhol, sin haber sus accidentes automovilísticos nos mencionado ni una sola vez su condipresentasen una denuncia descarnada ción homosexual. Por el contrario, el del mundo capitalista y de sus vanida- libro de Estrella de Diego insiste en des? ¿Entonces cuál sería la relación este aspecto en varias ocasiones. En la política de Warhol con el mercado con página 50 afirma que Warhol borra la el que tanto se identülca? fractura entre pintura masculina y La historia del arte contemporánea sentimientos femeninos a través de está haciendo unos esfuerzos desmesu- un comportamiento y unas obras rados por cambiar no sólo los esque- abiertamente homosexuales Y en la mas de la narración, sino incluso el página 116 señala que para hablar del propio modelo narrativo de la historia deseo homosexual en los sesenta era en general. De una concepción de la preciso mostrar una mirada distinta, historia entendida en sentido lineal y que no se mostrase condescendiente progresivo, de una concepción de la con la del poder El tema de la homohistoria entendida en último término sexualidad de Warhol aparece a lo en un sentido maniqueo de buenos y largo del libro en multitud de ocasiomalos (progresistas y reaccionarios, nes, hasta el punto de que constituye vanguardistas y académicos, etc. se un cierto hilo explicativo de muchos ha pasado a una cierta recuperación comportamientos y actitudes del arnostálgica de la historia o a una bús- tista: su compulsión consumista, su queda de historias olvidadas y perdi- fascinación por las estrellas de HoUydas. En este sentido los estudios de gé- wood y su oropel, y hasta el rechazo nero, y particularmente las historiado- por parte de la crítica y de los artistas ras feministas de la historia del arte, serios han hecho mucho por la renovación de Pero el libro de Estrella de Diego los métodos, de los procedimientos y no supone desde luego una mera de los contendidos aproximación de la historia del psicológica o de arte en general. Esgénero al ar LA mirada de Estrella trella de Diego pertista, sino más tenece a esta genebien la exprede Diego sobre la obra ración de historiasión de una fasdores del arte que, de Warhol supone una c í n a c i ó n Sin pertrechada con duda rompe con aproximación de orden los instrumentos los tópicos análicríticos del psicoapsicológico al artista, que sis ideológicos nálisis y del femiacerca del sunismo, se aventuse detiene más en su puesto carácter ran a una deconso estilo, comportamiento y progresista de retrucción de la accionario su historia tradiciomanías que en un trabajo y se apronal del arte (y funxima con amor, análisis real de damentalmente del con piedad y con paradigma luckaternura al persosu iconología siano, al que pertenaje. Para maninecen tanto Hauser festar mejor esa como Greenberg y Rosenberg) y a una ternura Estrella de Diego se desembarecuperación nostálgica del pasado raza de todo el aparato erudito, críque tiene algo que ver con Benjamín y tico y bibliográfico (que desde luego su nostalgia por las víctimas y los olvi- domina y que relega al apéndice fínal dados de la historia. En este contexto, del libro) para entregarse a una nala mirada nostálgica que arroja Estre- rración más libre, más apasionada, lla de Diego sobre la obra de Andy incluso melancólica. El resultado fiWarhol supone una cierta aproxima- nal es un libro bien extraño. Fascición de orden psicológico al artista nante y apasionante sin duda, pero (tristísimo Warhol) que se detiene extraño. Podríamos decir que es ima más en su estilo, en su comporta- aproximación a Warhol desde fuera, miento, en sus manías y en sus colec- desde el contexto, desde los artistas ciones que en un análisis real de su de la época, desde la época hasta el coiconología. Tal vez su libro se puede razón. Para hablar de las series de leer como una beUa ilustración litera- car- crash se remite a las accidentadas ria de los cuadros de Warhol o de sus muertes de James Dean y de Jackson películas. Pero, salvo con una película Pollock. Para hablar del ocaso del Ex (Blow- job) Estrella de Diego nunca en- presionismo Abstracto se refiere a la tra en un análisis pormenorizado o en muerte de Pollock como un último una discusión de la obra del artista. Y dripping contra el parabrisas de su ello tal vez por el segundo componente coche. Se formula extrañas preguntas de su instrumental crítico: los estudios retóricas ¿mata la bala o mata el agu- TK 5 IÍSÍMO Historia dd WArnisL Arte y profe, soradeArte contemporáneo en la universidad CompliíK. tense. Ha publicado La mujer y la pintura del siglo XIX español, Elandrógim sexuüdOi Leamrdo y Arte contemporáneo. P ADA vez es más evidente la posición central de Andy Warhol en la historia del arte contemporáneo. Esta centralidad procede sin duda de su clara percepción del carácter espectacular y mediático del arte, y de su convicción de que fuera del mercado no hay salvación. Al integrar sin escrúpulos arte y mercado, Warhol disolvía de un plumazo las pretensiones anticapitalistas y anticomunistas en que se debatían las vanguardias. Pretensiones necesariamente contradictorias y abocadas al fracaso, por cuanto todos los artistas de vanguardia codiciaban el triunfo que sólo les podía permitir la comercialización mercantil de su trabajo. Del mismo modo, m. cierto prurito elitista se reflejaba todavía en las distinciones entre alta y baja cultura, entre producto artístico, artesanal e industrial, entre arte y decoración, original y réplicas y por último, entre mercancía y verdadera obra de arte. Warhol vino a dar al traste con todas aquellas distinciones, mediante un trabajo provocativamente comercial, decorativo, industrialmente producido, puramente mediático y espectacular, y que por último extraía sus motivos de la iconografía de la cultura de masas: el cómic, el cine, la prensa, la publicidad. Sin embargo, incluso para quien intentase leer la obra de Warhol como una especie de propaganda ideológica del mundo consumista del capitalismo plenamente realizado, su lectura no podría dejar de ser contradictoria: el mismo artista de la Pepsi- Cola, de las sopas Campbell, de las cajas de detergente BriUo y de Marilyn, llena las casas burguesas de sillas eléctricas, de cadáveres destrozados en brutales accidentes de automóvil, de desagradables imágenes de disturbios raciales, de explosiones atómicas e incluso de hoces y martülos y de retratos del pre 26 ABCCULTUR. 4 L jero? ¿hay sexo después de la muerte? Ya no habla en absoluto de ideología o entiende tal vez la ideología de Warhol (su pasión por comprar su pasión por coleccionar) como una extraña manifestación de su homosexualidad o incluso de su melancolía. Este es tal vez, para Estrella de Diego, el verdadero cambio de paradigma introducido por Andy Warhol, el que transforma al artista de productor en consumidor. Es más, afirma (jue lo moderno, tal como lo entendemos aparece en toda su intensidad cuando el productor, cantado por la generación de Baudelaire deja de ser el héroe y abdica en favor del consumidor En esa abdicación reside el cambio de paradigma que comporta la modernidad El libro de Estrella de Diego es tambié: a una meditación sobre la fama Pero en vez de indagar sobre los mecanismos de producción industrial o mediática de la fama, se detiene en la melancolía que tal proyección produce. Desde antiguo la idea de la fama era un cierto sustituto de la inmortalidad. Peiro Warhol habla de un tipo diferente de fama, de vtna. fama efímera, que muere con su propio acaecer (los quince minutos de popularidad) Ello es tal vez lo que llena su trabajo de una infinita, melancolía y permite comprender su obra, como hace Estrella de Diego, como una especie de vanitas moderna: imagen de la caducidad de la vida, imagen de la vanidad del mundo y de sus oropeles, memento morí. Miguel Cereceda 2 de octubre de 1999