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NARRATIVA La zona roja BENJAMÍN PRADO No sólo el fijego XIV Premio Andalucía áv. Novnia. Alfaiítiaríj. Madrid, 1999. 7 pátinas. 400 pesetas. Astros MANUELTALENS La parábola de Carmen la Reina lUhquetK. Rarcelona, 1999. 376 páginas, 2.6 Ü 0 pesetas. UCEDE en una de las últimas novelas de Michel Tournier: una pareja, que ha decidido separarse porque ya no tiene nada que contarse, celebra una última fiesta en la que cada uno de los invitados tendrá que relatar una historia. Recordaba esta versión contemporánea del Decamerón de Tournier mientras leía No sólo el fuego, porque la novela de Benjamín Prado (Las Rozas, Madrid, 1961) es también una novela llena de historias, y muchas de ellas hablan de la imposibilidad de conseguir un amor que sea perfecto: el abuelo, Truman, no podrá amar a Cecilia porque está condenada a ser el exiliado en continuo movimiento; Ruth, porque el hombre del que se enamoró, Samuel, líder de la izquierda universitaria durante la dictadura, desapareció en algún momento para convertirse en un marido tacaño y con todas las quimeras amputadas; Marta, su hija, porque se enamora de un hombre que la destroza... Tournier y Prado trabajan con un material tan altamente inflamable como los sentimientos, y en ambos lo dicho tiene una profundidad especial. Una de las partes más bellas de No sólo el fuego es oral: las conversaciones entre Truman, que siempre habla de cosas de la tierra de sus viajes por América, de sus amores, de todo lo que le sucedió en el pasado, y Maceo, su nieto, que vive obsesionado por las estrellas y los planetas y que, sin un cobijo contra la tormenta, ha sido herido por un rayo. En su último y estupendo libro de poemas, Todos nosotros (Hiperión) los mejores textos de Benjamín Prado abordaban momentos autobiográficos de escritoras (Sylvia Plath... todas marcadas pOr el sufrimiento que a veces, incluso, les llevó al suicidio; esa indagación sobre el mundo de las mujeres (emocional, moral, social, también maternal... tiene en No sólo el fuego una evidente continuidad. Ruth, Marta, Cecilia, o personajes apenas esbozados, como la poeta Esteher María Osses, parecen estar condenadas al fracaso: son un eslabón más de la cadena de la desigualdad. No extraña esta mirada, porque Benjamín Prado da en esta novela un paso, en detrimento de sus elementos más cult, hacia lo social (algo que no sorprenderá a quien lea sus artículos en la sección Madrid de El País) frente a S los protagonistas familiarmente desestructurados Truman, Samuel, Ruth, Marta y Maceo son una familia medía; frente a los escenarios propicios -el hotel en el bosque de Alguien se acerca, o la casa del embarcadero en Raro- Benjamín Prado elige el Madrid contemporáneo para situar a sus personajes, que se encuentran en la zona roja demasiada temperatura, velocidad excesiva, poco combustible un lugar que no es ni Mogadiscio ni Kinshasa ni Dar es Salaam ni Kampala, sino donde los sueños están a punto de convertirse en pesadillas, y que tan bien han conocido Raymond Carver o Richard Ford. En esta deriva temática. Prado no ha abandonado sus frases de extraña y contundente belleza. No la utiliza como en la ficción posmoderna, donde sólo es un recurso para desarrollar tramas retóricas y juegos para iniciados, en No sólo el fuego, y en todos los libros de Benjamín Prado, la literatura es un elemento fundamental, sin la que no se entiende la propia vida de los personajes; los escritores que compraron maletas en vez de muebles porque Franco iba a ser derrotado, los que se metieron en la cama para no salir jamás, los exiliados y los derrotados (León Felipe, García Lorca, Pablo Neruda, Juan Rejano, Manuel Altolaguirre, Miguel Hernández, OnettL. son los que dijeron antes lo que ahora sentimos. En Desgracia indeseada (Parral) el magnífico retrato que hizo de su madre Peter Handke, un narrador afín a Benjamín Prado, escribe: Ella misma había borrado de su cabeza, demasiado temprano, toda idea de futuro sí algo no borran de su cabeza Ruth, Samuel, Marta o Maceo es su idea de futuro, cuando ya se encontrarán a salvo, fuera de la zona roja Félix Romeo A reedición de La parábola de Carmen la Reina, publicada por Versal en 1992 con el subtítulo de Epístola a Teófilo, devuelve con agradable desahogo tipográfico a la veleidosa actualidad editorial la obra de Manuel Talens (Granada, 1948) autor de otros dos títulos (el volumen de relatos Venganzas, 1994, y la novela Hijas de Eva, 1997) con los que se ha revelado como uno de los más singulares talentos narrativos de nuestro tiempo. Excepcionalmente dotado para la reconstrucción sentimental de un pasado cuyas heridas se lamen todos sus personajes con una fuerza y un sentido del humor envidiables, Talens ha conseguido delimitar en menos de un millar de páginas de obra publicada un sólido territorio literario donde la memoria como patrimonio individual y el deseo como expresión de una dimensión colectiva han restituido a la palabra su función esencial de comunicar con precisión y (mucha) gracia una determinada sustancia y su circunstancia. La de esta espléndida novela, en concreto, se refiere a la existencia de una larga lista de individuos vinculados a Artefa, un pueblo de las Alpuj arras donde el tiempo transcurría con tanta lentitud por las vidas de sus habitantes que cada año que pasaba era como siete del resto del país Allí llega Lucas Toledano para ejercer la medicina en 1866 y sus descubrimientos se van enredando con el relato de la extinción de las viejas generaciones amenazadas por golondrinos, garrotíllo o simple desaliento y donde cada uno de los acontecimientos es utilizado como reflejo de un tiempo convulso cuyos estertores llegan hasta 1917. Así es como se va dibujando un enorme mural de estimulantes destellos judaicos, libertarios y mediterráneos donde las sagas locales de los Almodóvar, Porra, Arteaga y Botines coinciden con forasteros de toda ralea- desde el fugitivo francés Pierre Le Borgne hasta un médico metido temporalmente a revolucionario llamado Ernesto Guevara- y en el que los curas y aristócratas comparten su destino con labriegos, libreros o maestros que unas veces nadan con brazadas profundas en el mar del paraíso y otras visitan mundos exóticos como el de los tipógrafos madrileños y las damas de ocasión En su biografía novelada de Omar Jayyam, Maalouf le atribuía al poeta una reflexión sobre la doble dimensión del tiempo: La longitud va al ritmo del sol, la densidad al ritmo de las pasiones La parábola de Carmen la Reina establece una L original combinación de ambas, entre la sorpresa que paralizó el pulso y el color de los astros, para decirlo al modo albertiano, y la certeza de que el arte, según reza la cita de Carlos Fuentes que abre el libro, rescata la verdad de manos de las mentiras de la historia. Por cierto que Talens se muestra también como un maestro de la epigrafía, recurriendo a lo largo de su obra a una selección de referencias literarias e históricas que matizan muy bien su heteróclita y compleja pulsión de escritor. Los amigos de la botella medio llena se felicitarán tras la lectura de La parábola de Carmen la Reina porque supone la demostración de que la novela es un medio lleno de posibilidades y que, en la literatura como en la vida, la fiesta no ha hecho más que empezar. Víctor Andresco íeriQ del libro d e ÍHodrld i J- ¿e i m o de c c l u IO ele i J o F E R I A D E L L 3 RO DE M A D R I D PARQUE DEL BUEN RETIRO EDICIÓN 1999 La Comisión Oryanizadora de la Feria del Libro de Madrid, con el Patrocinio dci Ayunlamiento de Madrid, convoca por noveno año conseciilivo el Premio de Poesia Feria dei Libro de iviadrid Parque del Buen Retiro, de acuerdo con las siguientes: BASES I- Los poemarios que concursan al premio serán originales e inéditos, escritos en castellano, no premiados anteriormente en ningún otro concurso, y su tema será libre. 2 Su extensión no será menor de 500 versos, ni excederá de 1.000, mecanografiados a doble espacio y por una soia cara. 3 Los originales deberán ser firmados con el nombre del autor, junto ai que habrá de indicarse el domicilio y número de teléfono. También se admitirán originales presentados bajo seudónimo o lema, debiendo en este caso incluir una plica donde consten los datos personales del autor y el título de los poemas. 4 La entrega de originales deberá remitirse antes del 14 de noviembre de 1999, acompañando tres copias legibles, enviándolo por correo certificada a: FERIA DEL LIBRO DE MADRID, PREIS IIO DE POESÍA SANTIAGO RUSIÑOL, 8 28040 M A D R I D 5 El Jurado, cuyo fallo será inapelable, estará formado por personalidades del mundo literario. El fallo tendrá lugar el día 9 de diciembre de 1999, y en ningún caso podrá declararse desierto. 6 Los origínales no premiados podrán retirarse por sus autores, debidamente identificados, en el plazo de tres meses desde que se produzca el fallo del Jurado. Transcurrido este período, los origínales no retirados serán destruidos. 7 La dotación del premio, que será indivisible, es de un millón de pesetas, en concepto de anticipo de derechos de autor. 8 La Comisión Organizadora de ía Feria del Libro de Madrid, gestionará la edición de la obra ganadora por meció de una Editoriaí comercia; Si transcurrido un año después dei fallo no se hubiese editado, el autor podrá hacerlo libremente figurando en la edición Premio de Poesía Feria de! Libro de Madrid- 1999 9- El hecho de presentarse al Premio de Poesía Feria del Libro de Madrid supone la total aceptación de estas bases. Dirección de INTERNET: http: www. apple. es terialibromadrid 2 de octubre de 1999 ABC CULTURAL 25