Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LIBROS Homenaje a Rafael Pérez Estrada ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA l Libros del siglo: Liara Janes Con motivo de la publicación de la nueva Ortografia de la Lengua Española José Francisco Ruiz Casanova, José María Pozuelo Yvancos y Juan Antonio González Iglesias analizan el texto, su evolución e importancia í REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Ortografía de la Lengua Española RAE Espasa. Madrid, 1999. 162 páginas, 1.700 pesetas. NA demostración de sintonía extrasensorial ha invadido las locuciones y entrevistas, principalmente deportivas, de este verano. Sin que haya que vaticinar cataclismo o apocalipsis algunos (Nostradamus y Paco Rabanne nó nos lo permitan) cualquiera que haya conectado su receptor se habrá percatado de que nuestros deportistas (atletas, motociclistas, etcétera) buscan la victoria, una medalla o un récord; pero lo peor no es la insistencia con que, según las televisiones, buscan pues hermana de esta plaga ha sido otra de efectos aun más devastadores. Al ser entrevistados estos héroes en pantalón corto o mono de trabajo, todos comienzan todas y cada una de sus respuestas con La verdad es que... hasta el punto de que, en perfecta simbiosis, los mismos entrevistadores comienzan, también, a preguntar con La verdad es que... ¿Nadie advierte semejante virus? ¿No tienen los medios de comunicación audiovisual correctores de estilo o normas para el uso oral de la lengua, al menos para el uso que sus profesionales deben hacer de ella? Pues la verdad es que una de las cadenas televisivas tiene editado su propio Libro de estilo... Podríamos darle vueltas a este asunto, ahora, cuando la Real Academia Española publica su nueva edición de la Ortografia de la Lengua Española. No cabe duda de que no es cometido de este libro sobre el conjunto de normas que regulan la escritura señalar cuestiones como la que ilustramos, máxime cuando en el prólogo de la obra- y tratándose ya de las dificultades o vacilaciones que pueden encontrar quienes escriban en español- se nos dice que pueden existir dudas para un oyente en el momento de elegir el signo que corresponde a tal sonido en una voz determinada, pero no existe prácticamente nunca problema a la hora de reproducir oralmente el sonido Es decir, que si pronunciamos la verdad es que... o lo leemos, articularemos el labial sonoro y el velar sordo, tanto si escribimos la verdad es que... como la berdad es ke... En este terreno, la solitaria labor de corrección y alerta del uso (o mal uso) de la lengua que Fernando Lázaro Carreter ha ejercido con sus dardos en los últimos veinticinco años parece haber sido como clamar en el desierto. Haría falta, quizá, una revisión al alza y en toda su anchura, etimológicamente hablando, del concepto de Ortología, y que alguien ¿la Real Academia? se pronunciase en este sentido. Hasta 1973, fecha en la que apareció el Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española, la institución lingüística había incluido la Ortografía como parte de la Gramática. De hecho, en su edición vigésima primera, de 1992, su Diccionario define ortografía como parte de la gramática, que enseña a escribir correctamente Pues bien, en 1994 se publicó la Gramática de la Lengua Española, obra encargada al ya 2 de octubre de 1999 U desaparecido lingüista salmantino Emüio Alarcos Llorach, quien finalmente firmó su obra en portada y que, por lo tanto, no es este compendio- parece decir la firma- el que sustituya o actualice el Esbozo, tan controvertido y discutido por tantas y tan variadas razones. Alarcos no incluyó en su Gramática capítulo alguno dedicado a la ortografía; ahora, cinco años después, se imprime separadamente la Ortografía académica, a la par que se anuncia una Gramática descriptiva, en tres volúmenes, que ignoramos si incluirá o no el contenido ortográfico. Así están, a día de hoy, las cosas. Si en la Advertencia del Esbozo ya se decía que por su carácter de simple proyecto, carece de toda validez normativa (con lo cual, la última obra válida normativamente sería la Gramática de 1931) ahora, en la Ortografia, no es que se renuncie a la prescripción de normas ortográficas, sino que se evita semejante término- normas- en el prólogo, a pesar de que luego podamos leer en varios sitios reglas hermanadas, eso sí, según la nueva dulzura de lo políticamente correcto, con epígrafes titulados notas orientadoras y con la siguiente frase en las páginas preliminares: Lo que la Real Academia Española cree, con todas las Academias asociadas, es que un código tan ampliamente consensuado merece respeto y acatamiento O sea, dos cosas, y la segunda se cumple si concedemos, quienes escribimos, carácter normativo a esta obra. ¿Sí o no? Bien, además, según las palabras de este prólogo- y merced a la Ortografia que se presenta- nuestro viejo lema fundacional, limpia, fija y da esplendor ha de leerse ahora, más cabalmente, como unifica, limpia y fija Si antes era fácil el chiste del abrillantador, ahora cabe plantearse si la Academia no va camino de convertirse en una ONG. Nada que objetar: una ONG de la lengua. Qué bonito, buena falta nos hace. Pero si es así, la ayuda humanitaria ha de llegar de inmediato, y no sólo en el ámbito ortográfico, sino- como dije- en el ortológico. La Ortografia no varía apenas el sistema ya establecido, y así se reconoce en el libro, salvo en lo relativo a los acentos gráficos en hiatos y diptongos o en las formas verbales incrementadas con pronombres átonos. ABC CULTURAL 7