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ABC Cultural Narrativa Los relatos de Las mil y una noches entraron en Europa de la mano del orientalista Antoine Galland en el siglo XVIII, pero su antigüedad es fabulosa. Shahrasad, la ingeniosa muchacha que consiguió salvarse de la muerte narrando cada noche un cuento al rey, permanece en la historia de la literatura como paradigma de la magia y la imaginación. La nueva traducción que ofrece la editorial Destino se añade a las numerosas versiones de este inagotable cuento de cuentos El primer manuscrito de Las Noches Las mil y una noches. Según a manuscrito más antiguo conocido Traducción de Dolors Cinca Pinos y Margarita Castells Cribaltés. Destino. Barcelona, 1998. 640 páginas, 3.900 pesetas. famosas de las Noches, la de Simbad, la de Aladino, la de Alí Baba, que no son otra cosa que añadidos posteriores. Dadas las características de la historia textual de las Noches, la idea expresada implícitamente por las autoras de la traducción y del prólogo de que éstas son las Verdaderas Mil y una noches, y que la versión más voluminosa (es decir, la que incluye las historias de Aladino o Alí Baba) es una especie de texto espurio, puede resultarle al lector lego un poco difícil de comprender. Ya que Las mil y una noches es una obra creada por el azar y los siglos y por la impostura y la impostación de muchas generaciones de lectores- autores, una especie de libro- sueño escrito a partir de una vieja leyenda medieval (la del libro llamado Mil noches, la del hombre que murió sin haber logrado completar mil historias árabes, persas y griegas) cuya elaboración parece no tener principio ni final, una obra, en definitiva, que parece haber crecido a partir de su propia leyenda y que da la impresión de ser independiente de cualquier decisión autoral El filólogo que lograra realizar el stemma de las Noches, nos decimos, se encontraría en una situación similar a la de Kublai Khan cuando, según Marco Polo, le presentaron una auténtica pluma del ave rok. o ruj. Ya que. por supuesto, no era una pluma del ave ruj, sino una hoja de palmera De cualquier modo, la presente versión no puede en modo alguno cuestionar la preeminencia de la de Juan Vernet en Planeta (que está, por cierto, siendo reeditada en estos días) y eso por cuestiones que nada tienen que ver con la autenticidad ni las sutilezas de la filología. Explican las traductoras que han elaborado su texto pensando en un público lector que no auditor extraña declaración que explica, quizá, por qué su versión está tan sistemáticamente hinchada. El auditor de un texto, me digo, no sólo cuenta con las palabras, sino también con la entonación, los gestos y los cambios de voz del que narra la historia, y quizá las traductoras han querido resarcir al simple lector de todo lo que se estaba perdiendo por el procedimiento de añadir marcas al texto que refuercen su oralidad y lo hagan más sonoro Frente al maravilloso laconismo de la versión de Vernet, Doiors Cinca y Margarita Castells se dedican a una traducción amplificativa, que da como re 28 de enero de 1999 NTRE las veinte mil setecientas tablillas y TM- fragmentos de la biblioteca de Asurbanipal (siglo Vil a. C) que se conservan en el Museo Británico, existe una que contiene la historia del Pobre hombre de Nippur y que es, se nos dice, el antecedente de una de las historias de Las mil y una noches. Este dato puede darnos una idea sobre la fabulosa antigüedad de estos relatos, que en Europa entraron, como es bien sabido, de la mano del orientalista francés Antoine Galland a principios del siglo XVIll. Borges nos dice que para realizar su famosa traducción. Galland tenía un manuscrito y un maronita es decir, un miembro de esa secta cristiana del Líbano) lo cual dota a sus historias, ya desde un principio, de un doble carácter literario y oral. El primer testimonio textual de las Noches de que disponemos es un fragmento del siglo IX. Más tarde, en el siglo X, encontramos la mención de una obra persa titulada Mil historias que, al parecer, se conocía popularmente como í noches y sabemos que Ibn W 7 Abdüs (m. 942) comenzó una colección de mil historias árabes, persas y griegas pero que murió sin lograr pasar de la historia 480. Con el paso del tiempo, la cifra sería tomada al pie de la letra y se seguirían añadiendo historias a fin de lograr las mil o mil y una que conformarán la llamada vulgata de la obra que nos ocupa, es decir, el texto canónico, que es el publicado en El Cairo en 1835. La crítica moderna, me informa la Enciclopedia Británica, ha identificado seis etapas en la composición de las Noches. que van desde las traducciones árabes de un texto persa del siglo Vil! hasta una versión del siglo XVI que Incluye relatos de las cruzadas y cuentos de origen mogol. Pero si tenemos en cuenta que muchas historias tienen un origen oral (comenzando con el maronita de Galland) y que algunas historias fueron retraducidas ai árabe a partir de las ediciones europeas, la incertidumbre sobre la verdadera antigüedad de estas historias es ya absoluta. Aparte del fragmento del siglo IX que mencionábamos más arriba, el texto más antiguo conocido de Las mil y una noches es un manuscrito del siglo XIV que se conserva en la Biblioteca Nacional de París y que perteneció, por cierto, a Antoine Galland. Dicho manuscrito es la base de la nueva edición de las Noches que comentamos en esta reseña. El lector notará inmediatamente que la presente edición de las Noches es mucho menos voluminosa que las que está habituado a manejar, y es que el mencionado manuscrito, que contiene solamente 282 noches, queda interrumpido en mitad de la Historia de Camar Asamán que las editoras, siguiendo el saludable criterio de M. Mahdi, primer editor del texto, completan con ayuda de otro manuscrito posterior, las mil y una noches que comentamos contienen la historia del rey que decide casarse cada noche con una joven para matarla al día siguiente y la historia de Shahrasad. que cada noche le cuenta una historia al rey y retrasa así un día su ejecución, y acogen también al locuaz barbero y a sus hermanos, al ave ruj (que no rok) a la isla magnética, al caballo con alas, al pescador y al genio y a la muchacha guardada en un cofre de cristal en el fondo del mar, pero no contiene las historias más Obra de Muhammad Kasim (1610) 16