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ABC Cultural Migraciones del Neolítico, sal y agua E L comportamiento humano es mucho más complicado que el de los átomos, líquidos o planetas. Sin embargo, físicos y matemáticos intentan aplicar sus ecuaciones al ámbito social. En un estudio que publicará en breve Physical Review Letters dos físicos de la Universidad de Gerona, Joaquín Fort y Vicente Méndez, detallan que han aplicado ecuaciones de difusión- reacción de Fisher- utilizadas para explicar la difusión de un fluido dentro de otro y cómo se producen reacciones químicas a su paso- a la tecnología agrícola de la Europa del Neolítico, hace unos 10.000 años. De esta forma, han podido deducir que las migraciones del neolítico se produjeron de una forma muy similar en el continente a como se difunde la sal en el agua. Para llevar a cabo esta investigación, los dos físicos españoles partieron de un estudio antropológico sobre estas migraciones efectuado por el acreditado genetista Luca CavalliSforza, de la Universidad de Stanford. Con anterioridad, otros investigadores habían intentado aplicar modelos similares, pero los resultados se ajustaban con poco éxito a los El estudio español muestra que los agricultores del Neolítico se dispersaron como la sal en el agua (a la izquierda) datos antropológicos, lingüísticos y genéticos. Según Fort, se puede lograr un mayor grado de aproximación si se utilizan este tipo de ecuaciones de difusión- reacción, que han demostrado su validez en modelos de dispersión de incendios forestales o epidemias. Fort explicó a ABC Cultural que es posible deducir la velocidad con la que estos primeros agricultores se trasladaron desde Oriente Próximo hacia Europa, al establecer una representación gráfica en la que quedan unidos todos los puntos geográficos con yacimientos de esa época. En función de la datación de estos emplazamientos, se observa que quedan alineados a lo largo de una línea recta. Sin embargo, dado que la población es un elemento variable, ya que se producen nacimientos y muertes, es necesario introducir un término matemático similar al aplicado en las reacciones químicas entre moléculas. La utilización de estas ecuaciones matemáticas ha proporcionado de esta forma resultados sobre cómo, cuándo y a qué velocidad se produjeron estas migraciones. Los datos del estudio español coinciden con los trabajos de Cavalli- Sforza y que responde al modelo que explica cómo la sal se difunde a través del agua. El primer portugués L abrigo de unas rocas en el Portugal rural, un equipo de arqueólogos de la Universidad de Lisboa ha encontrado el esqueleto de un niño, cuyo cuerpo había sido bañado en una tintura de color ocre y enterrado en una especie de ceremonia hace unos 28.000 años. Junto con los restos del niño se encontraron sedimentos de carbón y algunas herramientas. Los científicos aseguran que el esqueleto forma parte de los primeros entierros paleolíticos. Una vez datado, podría probarse que es el fósil más antiguo y mejor preservado de los primeros hombres modernos encontrados en la Península Ibérica. Aunque el cráneo se encontró pulverizado, la mandíbula superior, con todos los dientes, estaba intacta. La protuberante barbilla indica que el niño se corresponde, anatómicamente, con el hombre moderno, según el profesor Joao Zilhao. A La batalla de los Hombres G H El valor de la constante de gravitación de Newton se resiste a la ciencia ACE doscientos años, en una pequeña casa de Londres, el físico Henry Cavendish midió por primera vez la masa de la Tierra. Y lo hizo con el primer experimento diseñado para medir la fuerza de gravedad postulada por Newton. Pese a la antigüedad de este pionero experimento, los investigadores siguen dos siglos después sin alcanzar un valor preciso de la Constante de Gravitación (G) En 1986, un panel científico internacional asignó un valor oficial para G en función de experimentos realizados cuatro años antes por los físicos Gabe Luther y William Towler. Pero diversos grupos de varios países, a los que a veces se les deno- mina los Hombres G han llegado a resultados dispares en sus diferentes experimentos para medir, de una vez por todas, el valor de la Constante de Gravitación de Newton. El último de estos trabajos ha sido realizado por físicos de la Universidad de Colorado con ayuda de interferometría por láser y una masa en caída libre. Los resultados, publicados en Science reflejan la disparidad de valores para G logrados en los últimos años. Sin embargo, en un reciente congreso celebrado para conmemorar el experimento de Henry Cavendish, los Hombres G han mostrado su esperanza de llegar pronto a un acuerdo. 14 de enero de 1999 61