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ABC Cultural X- Nueva visita a España del director y pianista Las dos caras de Barenboim Daniel Barenboim vuelve a España al frente de su orquesta, la Staatskapelle Berlin, para ofrecer un programa que combina dos prestaciones como solista de piano- Conciertos 3 y 4, de Beethoven- y dos sinfonías de máxima popularidad- l a Quinta de Beethoven y la Primera de Brahms- Los aficionados de Valencia, Barcelona y Madrid se disputarán esta apoteosis de la música romántica en versión de uno de los divos actuales más queridos en España ADA visita de Daniel Baren boim (Buenos Aires, 1942) es todo un acontecimiento desde liace años. Tiempo hubo en el que, aún joven y desconocido, el por entonces prometedor pianista, debutante ya en Londres, París o Nueva York (a ios 14 años) pasó por nuestro país sin ningún ruido. Pero SAi imagen gigantesca comenzó a proyectarse- y todavía lo sigue haciendohacia el infinito diez años más tarde, cuando, a la cabeza de la Engiish Chamber Orchestra, grabó la integral de los conciertos para piano de Mozart. Su visión, prerromántica, expresiva, dotada de un intenso lirismo, causó notable impresión. Desde entonces la figura de este judío argentino no ha dejado de crecer más y más. Él, por supuesto, y así se desprende de la lectura de su libro autobiográfico MI vida, de 1991, publicado en España no mucho después, ha seguido haciendo gala de una capacidad yde trabajo desusada y contribuyendo a que su talento natural aumente con una rapidez insólita. Hoy, ya hombre maduro, habiendo dejado atrás la Orquesta de París, la Ópera de la Bastilla o la Orquesta de Chicago y habiendo triunfado en Bayreuth y Salzburgo, con una labor ya realizada en la Deutsche Staatsoper de Berlín y con una colección de grabaciones impresionante, es un músico en sazón, todavía con mucho que decir, tanto ante un piano como ante una orquesta. Dotado de gran memoria- algo de lo que hacen gala bastantes directores de- hoy- notable cultura y una capacidad omnicomprensiva para cualquier música- ha estrenado no pocas partituras contemporáneas, entre ellas Notations II, de Boulez- Barenboim es un auténtico divo: monstruo, dirían algunos. Desde sus comienzos como teclista- con enseñanzas paternas y estudios con Edwin Fischer- reveló una facilidad natural rara. Sonido coloreado y rotundo, técnica variada, fraseo espontáneo y cálido, dotes de penetración sorprendentes; y una soltura casi insultante para desarrollar cualquier acontecimiento sonoro con la mayor de las solvencias. Mozart, Beethoven- repetidas series de los concierj- tos y sonatas de ambos- Brahms- su grabación en láser con Celibidache de Daniel Barenboim los dos Conciertos es magistral- Schubert, Schumann, Liszt... A t o d o s cuando su prolífica actividad se lo ha permitido y se ha encontrado en dedos, ha dado la interpretación y profundidad conveniente. Su personalidad directorial, en un campo al que tendió desde muy joven- estudió con Markevich y Nadia Boulanger- se ha ¡do afirmando más lentamente, pero ha venido cuajando y acrecentando en los últimos tiempos, superadas ya dudas e inseguridades de ejecución, aclarados conceptos, de manera asombrosa. No hay más que escuchar, por ejemplo, su integral de las sinfonías de Bruckner de los años ochenta con la Sinfónica de Chicago y prestar luego atención a las que ha grabado con la Filarmónica de Berlín. Hay todo un mundo de diferencia. Estas cualidades, que le hacen entender la música como algo en perpetuo desarrollo y que le compele a buscar siempre las interrelaciones entre notas y a practicar amplios fraseos y tempi moderados- q u e ahora, encontrada la definitiva madurez, sí que tienen un sentido- son las que están en la base de sus reconocidas interpretaciones bayreuthianas de la Tetralogía, de unos todavía poco firmes Maestros cantores y, sobre todo, de un ya histórico Tristán e Isolda, en el que los lazos con la gran tradición aparecen más nítidos que nunca, y que continúa con sus más recientes experiencias en la Opera unter den Linden, con un Fidelio y una Elektra de altos vuelos. Éste es el Barenboim que recibe otra vez España, el que triunfara entre nosotros la temporada anterior en sus conciertos como solista y como director. Actuará con la orquesta de su Teatro, la Staatskapelle de Berlín, dentro del ciclo de Ibermúsica, del 21 al 24, en Valencia, Barcelona y I ladrid- el 25 lo hará en Lisboa- alternando dos programas de archirrepertorio. En uno, el Concierto núm. 3 y la Sinfonía núm. 5, de Beethoven; en otro, el Concierto núm. 4, del sordo de Bonn y la Sinfonía núm. 1, de Brahms. Obras en las que podremos ver de nuevo las dos caras del artista. ARTURO REVERTER 19 de noviembre de 1998 54