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ABC Cultural n V- Las artes plásticas, por. É bhsig eníe, no solamente no han muegÉ scfrib pretendían algunos necrófilos qLii, MÍJíén sabe si tras proclamar la jáüertáde Dios, de las ideologías, y de la íhtiitoria... deseaban liquidarlas tambÉn- ÍSnio que, a! contrario, actualmente disponen de muchos más recursos que llfe hacen más vivas que nunca. Y b a con ver a ias nuevas generaciiaR tíé Mistas plásticos cómo, lejos de silios negativos, están ya aprenPor esa razón hoy en día tas clasi í fegCitt unir esfijerzos, a intertexíualizar y a nes por géneros de los academice (dibullar el primer nivel de lecfljra de mucha jo, pintura, escultura. han defido de 0 pintura abstracta anterior, abriéndose estar claras, y es evidente que F C Sita 1 J: iá estadios más profundos de creación icomos un discurso distinto, de igug rWiera lliPnológica y de síntesis intuitiva (3) que necesitamos algo más que iJiás a s Recordemos, para terminar- volviendo muy puras, unos colores muy p marií: p al símil del tatuaje y ei cuerpo- que todas el soporte exclusivo de la tela y estas variaciones formales que es posible al óleo, aun cuando los hayamos realizar sobre una piel o un cuerpo do y reconozcamos lo útilísima que tía material siempre están asociadas, en las la limpieza practicada por la generacit C j grandes obras, a ese fondo de espiritualialgunos maestros de vanguardia. l: f i dad que hoy sabemos que es inseparable Es muy probable que eso que hóy de todo cuerpo humano. Por lo tanto, vemos de más hasta en los dibujos de unáis, están en función de todo el cuerpo glosola línea- que no hay que confundir con rioso como lo llaman algunos místicos una acumulación mayor de líneas, puesto- o quizá del misterioso hombre cósmique, mi aí (kjnü- ario, puede quizás lograrco como lo denominan otros- es decir se coHl r; máilÉ despojamieott -haya están en función de la importantísima uniido crecierxtóa lá pa ííCpe aánientaba el dad de la materia y e! espíritu, de ios interés por M Sfé de E p lZaciones y valores de! cuerpo carnal y los del corpus la desconfiarÍI: é 0 la eñseñar tteia vieja de sentimientos, intuiciones, experientradición eur ópea. Fílense, pof iÉBÉPlo, cias, creencias, conocimientos, recuerque el arte ne Gno 4 dos, visiones del mundo, de todo el sisteen el sentido más e l Ü r l del esbozo í í ma de símbolos y mitos con el que, en del apunte. En i creédail de un fetiche ísi 1 todos los tiempos, el arte importante nos de un objeto (É ip pder sería impensable ha ayudado a acercarnos a la más profunda i separar el esbí 3 J 2 Ó ifó sÜ realización definitiva, principios de siglo se vio que era posible trans- Realidad. Todo un soporte de sabiduría, de f puesto que, parS yn Dogon, un Senufo o un mitir tales explicaciones literarias por otros contenido, en suma, sin el cual las líneas, los Fañg, siempre cdPí píyen un único ritual. Si a medios de expresión, los artistas modernos colores y las formas tal vez sirvan para decoveces aparecen lfñeés n algún escudo o fron- redescubrieran con entusiasmo por medio de rar salones para hacer campañas publicitatal de las casas o Wi cuerpos de las tribus su trabajo aquellos poderes de lo que hoy se rias, para divertir, para hacer críticas superfide Oceanía. o CÉ: ío ¿l iÉps de Miérica, no es denomina artes prímeras. Y por eso nos pare- ciales, cosas, todas ellas, que también puecomo esbozo dé nada, sifb que son formas y cen fallidas o poco interesantes las obras que den ser válidas, pero que nunca formarán tan sólo son Ideas u ocurrencias, fácilmente parte de ese mundo sublime que, en todas signos que h i a i p S filiaos. En el otro extremo, a íip de la tinta sumi- e) enunciabíes en cuatro palabras, y que des- épocas y lugares, ha sido el trófico principal china y japonesa, desd f lcaligrafía más libre pués un diseñador o un industria! cualquiera del arte, hasta los temas más tradicionales, podríamos materializa y multiplica pretenciosamente, calificarto casi siemfíe corno dibujo sobre papel. colocándolas en el mercado del arte sin que el Precisarrignté por eso, tampoco aquí resultan pensador las haya tocado Jamás, y que (1) Michel Leiris y Jacqueljne Delange, Afríque Noire. válidas- las clasificaciones académicas. Y no nos puede que ni siquiera visto. GaHÉT rd. París, 1967, olvidemos de ciertos dibujos en relieve, de las (2) Chang Yen- yuan, -Dinastía Tang Recopilación de incisiones, del grafitisnrx) o de la gestualidad, que El arte del cuerpo glorioso Franpois Cheng. Souffle- Esprlí. Éditions du Seuil, París, sOTí tan poco clasificables y que se convierten en 1989. j arte gracias a la directa imposición de manos Por todas estas razones, es importante (3) Véase Antoní Tapies, Situacíó de la pintura cataiar a del artista, insistir en el fieofio de que los llamados ele- racent en La reafitaí como a art, Laerles, Barcelor a. 1982. ÍÍ. V Michel Leiris lo explica muy bien al comentar unos textos de Cari Einstein sobre el arte negro. Una escultura africana que quiera representar una divinidad o una forma que elegido, de cómo se encarnen y hasta quizá acerque al Misterio debe poseer una fuerza en sí misma. Una fuerza que su autor- el artista de si aparecen o no sacralizadas Cualquier artista mínimamente consciente chamán- ha de incorporar en ios mínimos porsabe que tiene a su alcance toda ía gama emoti- menores con el fin de que el conjunto se conva que puede transmitir aunque sólo sea con vierta en la forma cerrada y hennética que le una línea, dependiendo de cómo la trace y de confiere su propia realidad (1) La gran pintura cuál sea el soporte. Se pueden trazar líneas sua- china también mostraba esto mismo: por ío ves con una pluma y tinta y se pueden trazar que hace al valor de las obras, el lugar suprecon un rayo de luz. con un lápiz blando, o con mo lo ocupa la obra en sí misma (como la uno duro; se pueden trazar levemente con la Creación misma) (2) La obra queda, entonpunta de un pincel o rallando violentamente con ces, impregnada de unos podres casi físicos un cuchillo. Y también se sabe que esa gama que funcionan al margen de las ideas y las expresiva está estrechamente ligada al soporte, explicaciones liter -ias que la puedan acompael papeí delicado o el cartííHi más basto, la tela ñar. No es, pues, casualidad que cuando a blanca o la manchada, la materia tierna o la más reseca y difícil de tallar, un papel fotográfico o una pantalla de televisión... Y que de ese modo esas líneas se convierten de repente en sentimientos diversos, amables o repelentes, en bajorrelieves claros u oscuros, en volúmenes familiares o enigmáticos- Y que después están los colores, qu son muy antiguos y saben mucho, y qu if: están renovando constantemente parale ir narnos de sorpresas. mentes específicos de la pintura y ia escultura no se limitan en la actualidad a ¡os utilizados por los primeros puristas de ía evolución moderna, sino que se han enriquecido considerablemente, en gran parte, como ya hemos dicho, gracias al modelo de las artes de otras civilizaciones, pero además gracias a diversos aspectos de nuestra propia cultura que hasta ahora habían estado marginados. Piénsese en la cantidad de collages, ensamblajes, incrustaciones, pátinas, ungüentos y, a veces, hasta sangre sacrificial que llevan muchas de las esculturas de las referidas artes primeras. Y en la diversidad de texturas que posee su pintura, y en sus variadísimos soportes. Sin olvidar el carácter interdiscipünario nque tanto ha influido en ias artes plásticas de hoy- de las Qi aciones de otros pueblos y de tas de n y i i i a pro pía historia. f: vp X -Jt 48 19 de noviembre de 1998