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ABC Cultural EXTERIOR DÍA (TOLEDO- VALLADOLID) Casi toda la pintura estimula el lenguaje. Contemplarla nos hace pensar, nos permite hablar. Con Tapies se diría que ocurre lo contrario. Como si su obra desencadenara un silencio, una negación de la lengua, como si paralizara el pensamiento, lo obturara. De hecho, muchos de los textos que se han escrito en su proximidad exploran este topos, este lugar de paso obligado. Tapies, se diría, nos sitúa ante un imposible: su presencia convoca un vacío: eso está, esa superficie está, y las palabras se retraen. Ello ahí y nada aquí. Lo que emite potencia en él no es la abstracción, es la materia. El misterio estético se desplaza de la forma a la materia. El misterio es de la forma, es la materia. l- lay estigmas, señales, cruces: en aquel tiempo cruces: todos somos crucificados. O con palabras de Wittgenstein, no es lo místico cómo es el mundo, sino que el mundo es. Como en la primavera, al ir conduciendo nuestro coche, una ráfaga nos llena el parabrisas de gotas de lluvia; y hace sol y las gotas de lluvia desaparecen casi de inmediato. El brillo, la densidad de esas efímeras gotas. El misterio no anida en el mirar sino en el ser. La forma recorta, delimita, define como el pensamiento. La materia no. Cortar, no recortar, quebrar la fluidez de la significación: la; pintura de Tapies. Parar, mostrar la pausa. Parecería que la materia es lo no pensable, lo no formulabíe. Paso junto a un cementerio djmi- ñuto en la ladera de un monte: sus tapias ipián- cas, sus cipreses ralos y raquíticos. Una desviación señala: Salamanca, Jemenuño. Estoy aquí. Mas sólo sentimos el mundo como forma. Sólo como forma lo vemos, materiales conformados el mundo, la hermosura del mundo. La nñatéríaí es lo informe, lo en sí no conformado, lo préviói; Un rebaño de ovejas camina y ramonea éntrft? matas, al lado de un sendero. Son una SíJlá: cosa; son, cada una de ellas, una forma de unS: sola cosa. Una cigüeña juega con el viento: lo blanco, lo negro, lo rojo en su flotar, en su jugar. Sólo vemos formas, pensamos formas. El verbo ver es transitivo. La mirada es transitiva, su objeto son las forrn s; ¿yn verbo intransitivg; ¿un objeto materiál ípAno ver? ¿como unaírriposibilidad? Veo la íiéMi piedras, terrones. Lfn sendero de tierra, una tierra recién arada. Vgo la cebada, poco crecida; áün, tan verde VeG: agua, una charca de lluvia. No vemos las maíeriás; cebada, agua, tierra son forma en el mirar. El frío, el calor, sin eimbargo; se dirían maté rias. La humedad. ¿Esiá materia abstracta? Se diría que táctil. Se percibe en el tacto; araña un instrumento superficies; áspera y continua, se oye la materia. A veces la materia es de piel. La sigue la yema de los decios con los ojos cerrados. La persigue, se abisrtla- La vista nos devuelve todo en formas: el; yérés el pensar. Eidos, la forma de las cosas. En: los griegos, eidos, lo visible, la idea. La idéá: es lo visible, no un concepto. La materia es io opuesto de la idea. La pintura de Tapies obtura el pensamiento, lo enmudece. Su ejercicio, y el ejercicio de su contemplación peri: enecen al tacto. La materia es opaca, se diría que oscura; hay un color sin luz. Estigmas. Sin ser luz. INTERIOR NOCHE Táctil cualidad del mundo que Tapies extiende. Y que al mostrarse se oculta, críptica condición. Un manipulador de sombras, ha dicho describiéndose. Aristóteles, en ios capítulos de Acerca del alma dedicados al estudio de los diferentes sentidos, sostiene que el tacto tiene por objeto 19 de noviembre de 1998 condiciona nuestros actos a partir de entonces La de Tapies, pintura que se reclama de lo informe, encuentra un núcleo en sí de silencio o tensión, que concentra una rara energía, una potencia calma y negativa, generadora. Clásico entre nosotros de la negatividad, se podría decir, sus colores neutros llegan a producirnos una falsa impresión de no color: arenas, grises, ocres; a veces blancos y rojos; negros y cenizas como de restos de hogueras. El humo, lo quemado, lo que al arder llega a calcinarse. Ya en 1978 José- Miguel Ullán señalaba, en conversa- ción mantenida con el pintor, la poderosa fuerza negativa que paradójicamente parecía sostener esta obra, así como su extraña condición, casi de objeto de un incendio. La divinidad solitaria, tanto lo tangible como lo intangible, y considera como inmensidad de arena, lleva el fondo de tu piel y carne meros medios para un sentido cuyo alma libre al desierto. Avanza, pues, hasta el deórgano sería interior. Tocar, sentir, cerrar los sieri: o de Dios con el fondo de tu alma. Conojos. Con frecuencia en la obra de Tapies entempla luego las estrellas divinas, que, por su contramos dos párpados cerrados; a veces; inefable fulgor, son oscuridad para las inteligendos letras- a, t- se corresponden con ellos: cias humanas. Como el resplandor déi pleno sol Kant, que en su admirable claridad de ideas es sombrío deslumbramiento para los ojos. era también iconoclasta, recomendaba: No invoca aquel abismo de las tinieblas, que es cohay que temer que el sentimiento de lo sublime nocido de Él sólo en quien las cosas descono: se; pierda por esta manera de exposición abscen Es Johannes TaUler, desde el siglo XIV, trábta, que. en lo que toca a lo sensibie es toquien así habla. Siete siglos antes, ese fondo del talmente negativa, pues la imaginación, si; bien alma, esa quietud, ese morar en una oscuridad nada encuentra por encima de lo sensible en deslumbrada, sé decía aún en griego, hesiquía: donde se pueda mantener, se siente, sin emlos padres del desierto, los hesicastas, y los mísbargo, ilimifada, justamente por esa supresión ticos de la tradición bizantina nos hablan de una de sus barreras; y esa abstracción es, pues, calma o reposo, de un vaciamiento que el espíuna exposición; d e j o infinito, que por eso ritu encuentra en el orar, adecuando la oración mismo, en verdad, no puédéiSer nunca más: -s; iennpre mental y muy breve, oración monolóque una exposición meramente negativa, pero gica- ai ritmo respiratorio. El órgano de tal expeque, sin embargo, ensancha el; alma. Y añadía: riencia es interno: es en la profundidad del cora Quizá ño haya en el libro de iáiepj de los judíos zón donde el orar y el respirar se acompasan al ning: úh pasaje más sublime; qué el mandalatido, donde espíritu y cuerpo reencuentran su rniento: No debes hacerte ninguna imagen taunidad original en una intensa, y dulce, pérdida liada ni alegoría alguna, ni de: lp; que hay en ei de conciencia. Así nos lo transmiten en los tex; E 5 ¡élo, ni de lo que hay en la tiéíraiíhi de lo que tos de la Filocalia, así lo expresa el antiguo! hay; debajo de la tierra Hasta áquí Kant. La obispo nestoriano Isaac de Nínive en el siglo Vil: irñagiháeióri nada encuentra póriencima de lo El corazón es el órgano central de los sentidos sensibléi en que se pueda sqét hér, y, sin eminteriores, el sentido de los sentidos, porque él bargo; éx 3o sÍGÍón de lo infinitpilsi bien sólo neconstituye la raíz Y también: Lo que llamamos gativa, supresión de barrefaS un ensancharse visión en la oración no es una imagen ni una del alma: tacto en la oscuridad. Con razón la liforma fabricada por la imaginación, como afirteratura sobre Tapies relaciona su obra con la man los tontos. Esta contemplación tiene mística de inclinación negativa- Meister grados y dones diferentes Los movimientos Eckhardt, san Juan de la Cruz, iViiguel de Molide la lengua y del corazón en el curso de la oranos- o con métodos filosófico- religiosos oriención son las llaves. Luego se penetra en la cáta, les. El mismo Tapies, en 1977, proponía en un mara. Allí, la boca, los labios, se callan; el coraígrtÍGulo la ¡dea budista de vacío, vinculada a las zón, chambelán de los pensamientos, la razón yéiihócencia, ignorancia y pobreza, como un teque reina sobre los sentidos, el espíritu, ese pálón de fondo con el que vivir, experiencia que jaro rápido, con todos sus medios y facultades y acotaba entonces en estos términos: Una nossus súplicas, sólo pueden mantenerse mudos, talgia extraña, casi siempre relacionada con ei pues el Amo de la casa ha entrado Tapies ha sentimiento de separación, denunciándolo, que dicho, en larga entrevista con Miguel Fernández- nos enfrenta con lo que somos realmente y que Braso, que concibe la pintura como un tao, como un camino hacia el conocimiento. También que lo que más te interesa es la contemplación. Contemplar, conio en Isaac de Nínive, no ver, entrar al corazón, escuchar en silencio. Y conviene ahora recordar la distancia que va de habilidad a maestría. Es Giorgio Agamben quien la muestra usando para ello la conocida trayectoria aristotélica de la potencia al acto, la misma que autoriza el movimiento, el paso del no ser al ser y del ser al no ser. Recuerdo Agamben que sólo una potencia que pueda tanto la potencia como la impotencia es potencia suprema, lo que aplicado ai trabajo artístico diferenciaría en éste dos grados: el de la habiH- 37