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ABC Cultural Ensayo ¿Ciencia o herejía? Paolo Rossi. El nacimiento de ia ciencia moderna en Europa Traducción de M. Pons. Crítica. Barcelona, 1998. 276 páginas, 2.700 pesetas. Antonio López Campillo. LJI ciencia como herejía Endymion. Madrid, 1998. 296 páginas, 2.000 pesetas. OPERNICO y Newton acotan el inter ki, valo en el que nace, pero también madura, un modo de saber de características estructuraimente distintas de otras formas de cultura. Entre ambos, y más concretamente entre 1543 y 1704, fechas de la respectiva aparición de dos de sus obras fundamentales, Tycho Brafie, Galileo, Huygens, Bacon, Kepler, Harvey, Descartes, Fermat, Torricelli, Pascal, Leibniz y otros más componen el friso brillante y magnífico de los fundadores de la ciencia moderna, del método científico tal como lioy lo entendemos. Ya no valdrá como argumento el recurso al principio de autoridad, sino que toda afirmación deberá ser públicamente presentada y discutida y sometida a posibles refutaciones. Se piden, sí, experiencias sensibles, pero tampoco va a ser la ciencia una mera generalización de observaciones empíricas, sino que ha de ser capaz de analizarlas y llegar a abstracciones, a demostraciones ciertas, abandonando el piano exclusivo del sentido común, de las cualidades perceptibles, de la experiencia inmediata: es bien sabido que el instrumento principal que hizo posible la revolución conceptual de la física fue su matematización Y también que la química, la geología o el magnetismo surgen como un producto de esa revolución científica, a diferencia de las matemáticas, la mecánica y la astronomía, que poseían ya una estructura teórica muy organizada. Pero, por otra parte- y ya lo había anticipado Leonardo- no basta la pura teoría para producir certeza, sino su conjunción con la práctica; de este modo, las artes mecánicas, tenidas hasta entonces por viles, empiezan a ser consideradas a parecida altura de las más honestas artes liberales. Cuando Vesalio propugna la unión entre la medicina clínica, reducida a cultura libresca, y la cirugía, entonces en manos de ignorantes disecadores y barberos, no hace sino luchar por la convergencia de la teoría con la observación directa. Todo el inmenso proceso que durante este tiempo se genera, con avances y detenciones, para elaborar no sólo una imagen del universo sino también un verdadero credo científico, es descrito pausadamente y con todo detalle en la espléndida obra del profesor Rossi, de ia que sólo es posible dar aquí una pálida idea. La culminación de este proceso podría marcarla la aparición en 1687 de los Philosophiae naturalis principia mathematica, en donde Newton conjuga su genio experimental y su genio matemático y en los que concluye y presenta una organización coherente, tanto a nivel de- método como de solucione- s, la revolución científica iniciada por Copérnico y Galileo A reflexionar también sobre la construcción y evolución del saber científico dedica su libro el profesor López Campillo, de tal modo que uno de sus capítulos podría servir de resumen del libro anterior. La nota original de su planteamiento es que no ve revoluciones en los saltos sucesivos que provocan el avance de la ciencia, sino herejías. Hasta en el lenguaje común se 19 de noviembre de 1998 suele hablar, por ejemplo, de revolución copernicana, pero, para él, Copérnico no es un revolucionario que Intenta destruir el sistema vigente: es un hereje que quiere, haciendo una nueva elección, mejorarlo, no matarlo. La herejía no anula el sistema sino que lo transforma y modifica desde dentro. El saber científico, en su desarrollo, es más bien, y casi siempre, un proceso de tipo acumulativo y crítico, que integra las novedades a costa de modificar la estructura de la doctrina Esto es específico de la ciencia desde Copérnico, pero tiene ya antecedentes en el periodo helenístico, en el que la pluralidad y calidad del pensamiento griego va a conducir, con sus posturas ante los mitos y la magia, a las puertas de lo que llamamos ciencia. Análogamente, la sistematización del espíritu critico va a crear las condiciones de una- rebelión consciente que, en el curso del Renacimiento, producirá el gran cambio estructural desde el mundo medieval al moderno, sin qué ello suponga una fractura cultural profunda: Se puede decir que, intelectualmente, el mundo moderno es el fruto del mundo medieval Al hilo de esta contemplación va desgranando el autor toda una relación de herejías que han ido surgiendo en el desarrollo de la ciencia para explicarla y perfeccionarla. Como la química, herejía de la alquimia, que constituye uno de los pi- lares del conocimiento científico actual. O los descubrimientos que desde el siglo XVII han alterado profundamente la visión del mundo, de lo que son testigos las cuatro fuerzas fundamentales, gravedad, electromagnetismo y las nucleares, fuerte y débil. O las nuevas herejías, relatividad y mecánica cuántica, de los comienzos de nuestro siglo. Relación de enfrentamiento: al sentido común del que también hablaba el libro reseñado antes y que ha ido marcando precisamente el progreso de la ciencia, propiciado por los aquí llamados sus herejes, es decir, fervorosos creyentes suyos, interesados en su funcionamiento e inmersos en el medio en que se desenvuelve y que forman seguramente su parte más egregia. Así hasta llegar, frente al sentido común de los científicos, que creían en un saber casi ilimitado, al descubrimiento de las restricciones que impone la realidad y las incorpora al pensamiento científico: una de las grandes herejías de nuestro tiempo Lección de humildad, dice el autor, que nos llega del cosmos a través de nuestro mismo conocimiento del mundo. Dos hermosos libros, en suma, con los que adentrarse luminosamente en amplios paisajes del pensamiento. JOSÉ JAVIER ETAYO nuevo, -a (del lat. novus 2 Se aplica a lo que ha sustituido a otra cosa del mismo género. Nueva edición actualizada del Diccionario de uso del español MARÍA MOLINER UREDOS A la venta en librerías. P. V. P. 17.700 Ptas. www editorialíiredo 25