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ABC Cultural La personalidad creadora de Frank Lloyd Wright se presenta como un todo coherente, dispuesta a abordar las historias del acontecer en el espacio y de una manera prioritaria, la búsqueda de la continuidad espacial y la integración arquitectura- naturaleza casi con una relación panteísta, introduciendo al hombre en sus raíces terrenas para enfrentarle allí con su destino. Naturaleza y artificio se presentan en sus proyectos como una tautología del quehacer arquitectónico, el edificio para Wright ha de tener un sentido básico de equilibrio con las fuerzas de la naturaleza, la observación de la misma le permite acumular la experiencia y proyectarla en actividad creadora. Abierto a todas las instancias del conocer, et arquitecto se encuentra con capacidad para observar, examinar y reconstruir en los dilatados acantilados de la memoria la secuencia de sus parajes interiores, lo cual lleva al desarrollo de la experiencia directa y a la búsqueda de los orígenes de las cosas. En el origen las imágenes simbólicas de la naturaleza aparecen más fecundas y prodigiosas. Así desea Wright la nueva América que surgió como nación. América, para los pioneros americanos, es paisaje y espacio, naturaleza y artefacto, como de modo reiterativo lo recogen estos 19 de noviembre de 1998 IMAGINÉ SÓIO lo que sería estar en la cima del mundo, al amanecer o al atardecer, con el cielo despejado y la luz del sol por encima testimonios biográficos; por el contrario, Europa es un continente formalmente tallado para la vida urbana. Estos Cantos Wrightianos nos describen un relato minucioso, obsesivo en algunos circunloquios narrativos, metafórico a veces. Responden a la necesidad de descubrir esa relación emocional y racional que existe entre hombre y arquitectura. El concepto de su arquitectura estuvo ligado desde sus primeros trabajos a la ideología de los pioneros en la construcción de la nación norteamericana, y a dos presupuestos básicos: el encuentro armónico con la naturaleza (Casa de la Cas- cada) y la búsqueda de los potenciales expresivos del espacio que alberga la democracia (Broadacre City) Heredero del mito romántico del arquitecto como creador único y original, Wright supo eliminar por la calidad de su poética personal las trivialidades a que semejante herencia obliga. La emoción que de sus espacios y lugares emana estuvo a veces fracturada por secuencias biográficas de las mil arrogancias (El Manantial) Su fascinación tal vez tenga hoy para muchos el olor de la reliquia. Su maestría de artífice de la especialidad del siglo XX no admite epígonos, con gran dolor de aquellos que aspiran a ocupar los pedestales vacíos en el templo de la fama. Frank Lloyd Wright, ordenó el espacio por sensaciones y deducciones lógicas, con un sentido innato del arte de construir ese artificio tan primario denominado Arquitectura. Al releer estas páginas en la recomendable y cuidada edición que comento, acude a mi memoria aquella estrofa del poeta americano Trumbull Stickney (1874- 1904) y me doy cuenta, que ya, es otoño en el campo de mis recuerdos ANTONIO FERNÁNDEZ ALBA