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ABC Cultural Cantos wrightianos Frank Lloyd Wright. Autobiografía 1867- 11944 Presentación, traducción y notas de José Avendaño. El Croquis Editorial. Madrid, 1998. 668 páginas, 4.150 pesetas. L A obra del arquitecto americano Frank Lioyd Wright (1867- 1959) resulta difícil de acotar desde los esquemas de un perfil biográfico en sus vértices técnicos, históricos o de exégesis, sin precisar que su pensamiento creativo recoge la síntesis espacial más elocuente de todo el siglo XX. Los elementos arquitectónicos que incorpora, continuidad espacial, armonía con el medio, expresión constructiva, las técnicas y ios materiales innovadores que recoge en muchos de los proyectos, el discurrir del diseño por todos los aspectos que constituyen la definición del espacio, son manifestaciones significativas de este arquitecto solitario, cuyas obras se prolongaron durante setenta años, haciendo patente la ruptura con los métodos convencionales de construir y configurar el espacio de la arquitectura para el hombre moderno, tratando de conseguir un método alternativo en el arte de proyectar la arquitectura. Personalidad dotada de una fuerza de convicción que era depositaría de un sistema nuevo de valores, la verdad contra el mundo Wright manifiesta, a través de las seiscientas sesenta y siete páginas por las que discurre esta autobiografía que comento, su singularidad de hombre y de arquitecto, con énfasis elegiaco en ocasiones, y así la va depositando en sus libros. en las secuencias de los diversos acontecimientos de su vida: familia, hermandad, trabajo, libertad, forma y Broadacre City. Wright nace en 1867 en Richland Center, estado de Wisconsin; realiza sus primeros estudios en la escuela de Ingeniería de la Universidad de Madison, abandonándolos pronto por lo efímero y mediocre de la enseñanza de estos centros; en 1889, vuelve a Chicago, donde comienza sus trabajos profesionales en el estudio del arquitecto Silsbee; más tarde, se traslada al estudio Adier y Sullivan, donde conoce los trabajos de este profeta de la arquitectura moderna, el creador de la Escuela de Chicago, que descubre en Wright una abierta inteligencia; realiza algunos trabajos en colaboración con Sullivan, y después abandona su estudio. En aquel ambiente- Chicago 1890- se había iniciado el movimiento funcionalista, con AdIer, Burnhman y Root, y aparecen los primeros trabajos de Wright con una clara inspiración en los proyectos de Richardson. Será a partir de 1910 cuando la obra de Wright tome una fisionomía independiente, inaugurando un lenguaje de gran fuerza expresiva. Es la época de la construcción de los Praire Houses proyectos que iniciarían una nueva orientación en la forma de concebir la vivienda. Sus comienzos no son del todo fáciles, a ello se unirían los filiMihniinifHlffilii L i i i v- ii i 1 i i sii- i; p ¡íf. íík: problemas familiares, que sólo una fuerte personalidad, como la que Wright nos describe en su itinerario biográfico, podría superar. Una visita a los Estados Unidos de ios arquitectos Robert Albee, cabeza del movimiento inglés Gottage Style, y Petrus Beriage da lugar a que éstos conozcan ia obra de Wright y, en 1910, el editor Washmuth prepara una edición monumental de sus obras junto a una exposición de sus proyectos en Berlín. La vida familiar para Wright se mezcla íntimamente con su actividad creadora; es la época en que construye Taliesin: Taliesin era el nombre de un poeta gales, un bardo druida que cantó en gales las glorias del arte bello Aparece en esta construcción su poética orgánica, un ensamblaje arquitectónico con la vida rural, una casa de piedra y madera intensamente humana sencilla, que describe esa sencillez propia de la conquista sobre las cosas que no son nunca naturalmente simples. Wright narra con atenuada melancolía los entornos de su lugar de trabajo, Taiiesin- West, donde busca la libertad de la creación espacial sin credo formal alguno, más preocupado más por ser inventor en el interior del hombre. Imagine sólo lo que sería estar en la cima del mundo, mirando el universo, al amanecer o al atardecer, con el cielo despejado y la luz del sol encima (pág. 519) El aroma de Taliesin está compuesto por el acre olor de los robles ardiendo, sobrepuesto y suavizado con el olor de los grandes montones de flor de antimonio, recogido en los campos de otoño (pág. 594) Muy poco tiempo después, esta casa profundamente poética será pasto de las llamas, víctima de la locura de uno de sus empleados. Durante algún tiempo, permanece aislado del trabajo profesional; pronto reconstruye su estudio y comienza una etapa de edificaciones en el Japón. De 1916 a 1922, son años de intenso trabajo en el Gran Hotel de Tokio, obra que ha caracterizado uno de los edificios más singulares de su etapa expresionista. Frank Lloyd Wright, celebra con gran afán crítico su escepticismo por el arte europeo, rechaza la ignorancia que aún destilan sus academias en la enseñanza de la arquitectura y se enfrenta contra la megalomanía de los estilos de París. Pronto se integrará en las corrientes artísticas que levantan los cimientos de una gran nación democrática; para Wright, Whitman es el poeta, artista excepcional, que, magnificando su propio mundo creativo, celebra en sí mismo a toda América. Es la sensibilidad que encarna el poeta en la que Wright deposita toda forma de vida colectiva. 19 de noviembre de 1998 6