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ÍWK- ABC Cultural Vicente Notario Conocemos ya cien oncogenes Biólogo molecular de la división de carcinogénesis de la Universidad de Georgetown (EE. UU. Notario es uno de los científicos españoles pioneros a nivel internacional en la investigación molecular del cáncer. Junto a Mariano Barbacid y Eugenio Santos identificó, a principios de los años ochenta, el primer oncogén. A su paso por Madrid, para asistir a una reunión organizada por la Fundación Ramón Areces, expresó a ABC Cultural su deseo de volver a España, siempre que las condiciones sean favorables Notario investiga en EE. UU. AHORA existen una serie de libros de cocina protocolos para la mayoría de las técnicas, pero cuando empecé mi trabajo, hace ya muchos años, necesité más de seis meses para clonar un oncogén, simplemente poniendo a punto la técnica 62 I N su laboratorio se J desarrollan dos proyectos de investigación subvencionados por el Instituto Nacional del Cáncer en EE. UU. Uno es la caracterización y secuenciación estructural y funcional del oncogén gth, descrito por el equipo de Notario en 1994 en la revista Oncogene. De alguna forma tengo puesta toda mi ilusión en este proyecto, porque empezó conmigo y continúo trabajando en él afirma. ¿Qué resultados ha dado? -Por ahora sabemos que el mecanismo de acción de este oncogén no tiene nada que ver con ninguno de los conocidos. Es capaz de hablar con otros oncogenes, como ras, y con algunas de las vías de transducción de señales de otros oncogenes y estamos tratando de averiguar en qué se basa este diálogo. Una de las evidencias es que el oncogén gthfavorece el aumento en la expresión del receptor erb 2 e induce la secreción hacia el exterior de la célula de la molécula que se acopla al receptor y lo estimula. Ahora, tratamos de ver en qué tumores está aumentado este receptor. Y los indicios apuntan a que son los cánceres de mama, de próstata y ovario, pero es muy pronto para hablar de un modo definitivo. El otro campo de estudio de Vicente Notario es la resistencia o sensibilidad de las células tumorales al tratamiento con rayos X o radiaciones gamma. ¿Qué aplicaciones tendría? -El objeto sería, si tenemos un tumor que es resistente a la radiación, poder determinar las causas desde el punto de vista molecular, para aprender cómo convertir un tumor resistente en sensible. El escenario ideal sería hacer una biopsia al paciente, medir en el laboratorio si el tumor es resistente y, en ese caso, aplicar terapia génica para convertir las células en sensibles. Es a lo que queremos llegar, pero todavía estamos en las trincheras tratando de averiguar cuáles son los genes y las proteínas que es necesario manipular. ¿Se conocen ya algunos puntos claves? -Sí, y curiosamente hemos establecido un vínculo entre estas dos líneas de investigación. Si tomamos células con una resistencia media a la radiación y les introducimos el oncogén gth se convierten en resistentes. Nosotros mismos nos hemos creado un modelo sin saberlo ni quererlo. Hay otra serie de oncogenes cuya implicación en estos procesos también se ha demostrado, como el ras, el rafy el oncogén myc. Alteración molecular -Algunos científicos aseguran que determinados tumores cuyos procesos moleculares son muy conocidos se pueden convertir en enfermedades crónicas, ¿se podrá lograr lo mismo con el cáncer en general? -Creo que el hecho de que el individuo no muera de cáncer, sino que se muera con el cáncer, se está consiguiendo en cierto modo ya. El nivel de supervivencia, siempre y cuando se detecte precozmente, es cada vez más alto. Además, la investigación ha demostrado que es muy importante conocer las alteraciones moleculares que tienen lugar en un tipo de tumor y utilizar los datos como criterio para ser más o menos agresivo en el tratamiento. Lo que conviene es tener cuanto antes lo que podríamos llamar un perfil de cada tumor. Por otro lado, cada vez se conoce más la estructura tridimensional de las proteínas y la manera en que interaccionan, lo que va a permitir el diseño de drogas muy específicas. -Si mira retrospectivamente su carrera, ¿cómo valora aquella etapa de investigación que culminó en la identificación del primer oncogén? -Como una época extraordinaria y emocionante. Sobre todo porque supuso demostrar que lo que se venía pensando que podía ocurrir era cierto. Entonces la gente hablaba del oncogén. Ahora se conocen cien oncogenes y un gran número de genes supresores de tumores. Además, yo provenía del mundo de la levadura, me interesaba el control del ciclo celular. Por esta razón para mí fue un período de un tremendo aprendizaje en el sentido puro. Ahora hay libros de cocina protocolos para la mayoría de las técnicas. En aquella época no era así. Necesité más de seis meses para clonar un oncogén, simplemente poniendo a punto la técnica. ¿Volvería usted a su país? -Me haría una ilusión enorme volver a España, siempre y cuando se dieran unas condiciones al menos equivalentes a las que tengo ahora. Por supuesto, he sido contactado por varios centros de los que están floreciendo por toda la geografía nacional. Y aún no le he dicho a nadie que sí ni que no. CAROLINA SAMPER 12 de noviembre de 1998