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ABC Cultural Pasión de transcripciones R ECUERDO que, cierto dfa, hube de acudir a un concierto cuyo programa incluía la Quinta Sinfonía, de Beethoven, en la transcripción para piano realizada por Liszt; por suerte, correría a cargo de un joven húngaro considerado ya como extraordinario y, efectivamente, ahí está acercándose a la cumbre de los mejores. Aún así, mi recelo era muy grande... resultó que, la página famosa, fue lo que más me interesó del concierto en cuestión, porque todo cuanto hizo el transcriptor, primero, es musical por entero, respetuoso con el original beethoveniano ai máximo, y su piano, ese piano lisztiano que ignoro el porqué se va cayendo, incomprensiblemente, de las programaciones de nuestros conciertos, late durante el entero transcurso de la Quinta beethoveniana. Desde entonces- ya hace bastantes años- aquella anécdota tan conocida de un escritor del máximo prestigio que, en un momento de su relato, dice: ...y se sentó al piano para tocar una sinfonía de Beethoven o algo muy parecido, porque ahora mismo no puedo recordarlo con toda exactitud, se ha venido abajo, porque el supuesto desconocimiento de aquel intelectual que, así, demostraba el apartamiento de la música entre sus inquietudes (que, por desgracia, subsiste) caía por el peso de tan grandiosas realizaciones lisztianas. Es muchísimo lo que desconocemos de la enorme figura de Franz Liszt, en el piano, en la orquesta, los coros, etcétera. La inquietud programadora de la Fundación Juan March, en sus miércoles- desde noviembre a febrero, cuando podremos escuchar la Novena para dos pianos- ha incluido el total de estas joyas sinfónicas de Beethoven, en la transcripción pianística de Franz Liszt, por un grupo de diez avezados intérpretes. Puedo asegurarles que si me es dado escucharles, ya no iré con aquella prevención que el solo anuncio de una de ellas, me enfadó tantísimo partiendo de un desconocimiento de lo que había entendido como imposible sucedáneo. ANTONIO IGLESIAS Liszt replica a Beethoven La Fundación Juan March de Madrid ha comenzado este mes de noviembre un ciclo de conciertos bajo el título de Beethoven- üszt: las nueve sinfonías que durante cuatro meses- hasta febrero de 1999 abordará semanalmente la obra sinfónica del compositor de Bonn adaptada por Liszt para ser interpretada al piano. Ello da pie ai musicólogo Stefano Russomanno para trazar una correspondencia imaginaria entre los dos músicos a propósito de estas transcripciones t: Beethoven u STEFANO RUSSOMANNO ha aumentado, las salas se han multiplicado y el público también. Desgraciadamente, no todas las obras encuentran siempre fácil acceso. ¿Sabe Estimado señor Liszt: cuánto cuesta contratar a una orquesta de cincuenta músicos? Con la única ayuda del piano he La importancia del asunto me obliga a coger al dado a conocer sus sinfonías en todas partes, las fin la pluma. Le escribo con motivo de la trans- he llevado incluso donde no se las conocía todacripción pianística que Usted ha realizado de mis vía. Lo mismo he hecho también con obras de los sinfonías. Perdone la expresión brusca, pero no señores Schubert, Wagner, Berlioz, y muchos le veo ninguna utilidad a semejantes arreglos. Me más. Piense además en las ventajas editoriales. El produce bastante molestia pensar en el hecho precio de la versión pianística está realmente al alde que todos los colores orquestales de mis sin- cance de todos. Cualquiera puede comprarse así fonías se vayan a perder y que todo mi trabajo sus sinfonías, tenerlas en casa y tocarlas en su de instrumentación quede anulado. ¿No le pa- propio piano. También resulta más fácil para el afirece a Usted que todo esto traiciona mis inten- cionado seguir y analizar el discurso musical (no ciones originales? Si yo hubiera querido que so- hay que transportar trompas, clarinetes, etc. Dunaran en el piano, habría compuesto nueve so- rante los últimos años la construcción de pianos natas y no nueve sinfonías. ha experimentado muchos progresos. Mi piano suena ahora como una orquesta. Puede imitar L. V. Beethoven cualquier clase de instrumento, ningún tipo de finura tímbrica le está vedado (el pianissimo más suave llega hasta el fondo de la sala) Por eso, no Muy distinguido señor Beethoven: me he propuesto hacer una reducción, sino que Los conciertos y las tareas de la composición he procurado preservar la multitud de detalles que me dejan poco tiempo para la correspondencia, constituyen la hermosura de sus sinfonías. En mis pero confieso que no es cosa de todos los días transcripciones he señalado, donde lo creía necerecibir la carta de un muerto. Sin embargo, si me sario, indicaciones de la instrumentación original decido a escribirle, es ante todo por la gran admi- para ayudar al interprete a la correcta restitución ración que le profeso a su música. Sin más, inten- de las sonoridades. Para hacer entrar todo en la taré contestar a las acusaciones que usted me di- tecla, he empujado la técnica pianística hasta los rige. En la actualidad, la difusión de la música ha límites más inverosímiles. Comprenda mi reto. alcanzado proporciones imprevisibles hasta hace Quiero demostrar que con el piano puedo realisólo unos pocos años. El número de conciertos zarlo todo. No lo niego: los pianistas de hoy día 12 de noviembre de 1998 46