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ABC Cultural Francisco Pino: poeturas anónimas Residencia de Estudiantes. Madrid C Pinar, 21 Del 14 al 29 de noviembre N O se nos ofrecen muchas oportunidades de acercarnos a la obra de Francisco Pino (Valladolid, 1910) quizá porque él ha hecho del anonimato y el respeto a la palabra poética, más allá de las alharacas de la vida literaria, el lugar de reflexión, el espacio a o para crear. Desde su residencia o retiro en El Pinar de Antequera continua el trabajo de amistad con pocas personas, con pocas, silenciosas palabras, reencendiendo las posibilidades que éstas aún tienen de despertar imágenes. La Residencia de Estudiantes nos ofrece dos ocasiones para hablar con las obras de quien ha declarado su necesidad de perder la voz: como preludio al Primer Encuentro de Poesía Europea, que se abrirá entre los próximos días 23 y 27 de noviembre con lecturas de Francisco Pino y Charles Tomlinson, podemos paladear bajo el título Poeturas una exposición de sus poemas- objeto, piezas para vitrina, poemas inéditos y primeras ediciones de libros experimentales, en donde esta obra se nos muestra como pionera en el desarrollo de las corrientes de experimentación relacionadas con la poesía visual. La posición de Pino se caracteriza por la diversidad de medios y la dis- P m GR F JfAliC 3 Alumna espina (Poema fotografiado) tancia que proporciona con ellos, la palabra dicha silenciosamente por un color luminoso Alejado de las corrientes experimentales de su época, alejado de la edición- su primer trabajo comercializado data de 1978- alejado de su propia voz- como tema que en su acallamiento pueda dejar, abrirse a lo poético- su obra posee la atracción de un hablar sincero, donde la posesividad de lo propio deja espa- incD cio a la desazón del sueño, al enigma, a la sentencia sin resolver, poniendo al límite las separaciones, por ejemplo, la que debiera encontrarse entre letra e imagen. La letra como reflejo de su extrañeza, puede ser el motivo de estos motivos, en ocasiones confundida- en la serie como? -diversa o divertida- su pájaro testicular- compleja, amable, dulce, acida. La palabra, a través de su forma, casi como en metáfora biológica, quiere dejarse tras sí como una crisálida. Lo que surja de ella deber ser anónimo: voz. Lezama declara, literal: Poética la voz, anónimo el rostro, buena señal El intento de Francisco Pino, para nosotros hoy imprescindible, es el olvido del nombre, la exposición entomológica de palabras- larva a punto de explotar. Sus poemas son golosas formas en busca de lo ausente, creación de espacios de desaparición. Así define lo poético: Mi deseo sería que mi verso, mi cuerpo humano y mi vestido, toda mi apariencia fuese anónima Sus obras ejercen ese pensar. M. Á. RAMOS Esencias rítmicas de Barbadillo Galería Félix Gómez. Sevilla C Morería, 6 Hasta el 17 de noviembre De 40.000 hasta 3.850.000 pesetas V EINTE años habían transcurrido desde que I lanuel Barbadillo (Cazalla de la Sierra, Sevilla, 1929) mostrara por primera vez su obra en el Ateneo hasta que, en 1974, cuando su nombre era ya suficientemente reconocido en América y Europa, volviera a hacerlo, individualmente, en la ciudad donde, siendo muy niño, había comenzado su aprendizaje a la vera del pintor José Arpa. Expuso entonces en el Museo de Arte Contemporáneo, espacio que antes había conocido su participación en Gráfica española actual (1971) muestra de singular relieve, como también lo fueron luego Pintores andaluces desde 1900, en el mismo recinto (1978) o Pintores de Sevilla, 1952- 1992, con motivo de la Exposición Universal, y cada una de las colectivas en que estuvo representado y en Sevilla precedieron a este reencuentro que ahora se produce con sus creaciones. La obra de Barbadillo muestra uno de esos raros ejemplos en la escena contemporánea, de mantenimiento de una problemática por encima de las modas y demás circunstancias que señalan el mundo comercial del arte manifestaba Juan Antonio Aguirre a principios de los 12 de noviembre de 1998 Emeral, acrflico sobre lienzo setenta y lo mismo puede afirmarse ahora, cuando, después de más de treinta años de progresos por la senda que ante él abriera su afinidad con el pensamiento de los pitagóricos, el convencimiento de que la esencia de las cosas reside en los números y el juego de los contrarios el artista nos muestra una muy completa selección de las obras realizadas en estos- años noventa. En ella- diez acrílicos sobre lienzo, algunos divididos en cuatro piezas, y una serie de obra gráfica realizada con ordenador e impresora de inyección de tinta- toda la experiencia acumulada por Barbadillo durante sus prolongadas estancias en Marruecos, donde su pintura evoluciona hacia el informalismo, y Nueva York, ciudad en la que residiría cuatro años y comenzó a gestarse el lenguaje plástico que para él ya sería definitivo tras su paso por el entonces recién inaugurado Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, donde por primera vez utiliza el ordenador como instrumento artístico. A partir de ahí, con la confirmación de sus anteriores intuiciones geométricas, las expresivas relaciones rítmicas establecidas por la naturaleza binaria y combinatoria de las formas modulares que, en blanco y negro u otro color, de manera sistemática y con tanta sensibilidad crea este artista sevillano. MANUEL LORENTE 37